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    En Memoria de Charles Barnes

    Reflexiones | Telésforo Isaac, Obispo emérito | Iglesia Episcopal/Anglicana.  Hace 75 años Trujillo asesinó a Charles Barnes.
    La Iglesia Episcopal Dominicana solemniza un servicio religioso para honrar la memoria del Reverendo Charles Raymond Barnes, Sacerdote Episcopal/Anglicano, quien vino al país en el año 1936 para servir como ministro a la comunidad de fieles y amigos de esta iglesia de la Epifanía.
    El padre Barnes fue martirizado en la noche del 26 de julio de 1938, hace setenta y cinco (75) años; a esto se debe este servicio religioso en su memoria, porque “debemos honrar a nuestros ilustres muertos y amar a nuestros fraternos vivos”.
    Según cuentan los historiadores y los periódicos de aquel tiempo, “agentes llevaron al presbítero Barnes al dictador Rafael Leónidas Trujillo a una casa en San Cristóbal, donde lo batieron hasta la muerte, y su cuerpo lo depositaron en la vivienda aquí al lado de la iglesia donde fue encontrado al día siguiente”.
    Los restos mortales de este mártir fueron enterrados en el sepulcro en el centro de la nave de este templo, que ahora sirve de Catedral de la Iglesia Episcopal Dominicana.
    En 1937 las fuerzas armadas del tirano Trujillo realizaron una matanza de centenares de haitianos a lo largo de la frontera y el pastor Charles Barnes enviaba la información de las atrocidades que se cometían a los Estados Unidos con la intención de tratar de terminar las aniquilaciones. Sus mensajes fueron interceptados por el gobierno, y probablemente esto motivo la saña del déspota, y fue vilmente asesinado.
    Barnes, el siervo de Jesús el Cristo, dio su vida por denunciar las monstruosidades que ocurrían en la frontera; pues, allí se mataban a niños, a mujeres y hombres a punta de bayonetas y filos de machetes.
    Charles Raymond Barnes ha dejado un ejemplo de servicio comprometido por su fe y de testimonio que conoció y respondió al señalamiento de Jesús quien dijo: “El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos” (San Juan 15:13).
    Este ministro no era amigo, ni conocía de ninguno de los abatidos en la frontera; más, su llamada a ser profeta del Señor, su conciencia de cristiano comprometido, y su voluntad de ser solidario con los perseguidos, motivaron su toma de acción para tratar de salvar a los que eran cruelmente asesinados.
    Se pone en alto el honor a la memoria del reverendo Barnes por su cumplimiento cabal e innegable, de amar y servir, como el Señor Jesús enseñó y como tú y yo estamos llamados a servir de ejemplo.
    Se honra el recuerdo de este ministro de Dios y pastor del pueblo, que cumplió de forma cierta su vocación de “hacer el bien sin mirar a quien”; pues, él ha dado un ejemplo de hermandad, de nobleza, y estas virtudes están fundamentadas en la fe, la esperanza y el amor como escribió el Apóstol Pablo en I Corintios 13: 13
    Con esta conmemoración no se tiene la intención de abrir heridas, de motivar malos entendimientos, sembrar cizañas, incitar conjuras, promover triquiñuelas diplomáticas, exacerbar odio, o excitar rencores. No, fundamentalmente se quiere enaltecer el martirio de este noble varón de profunda espiritualidad y de singular testimonio, para que los que viven en esta isla, tengan conocimiento y memoria del funesto drama de horror y muerte que sucedió hace setenta y cinco años, y que jamás debe repetirse.
    Como Charles Barnes, todos los hombres y mujeres de conciencia moral, de fe inquebrantable y de firme decisión estamos llamados a respetar la dignidad y vida de toda persona. Debemos mantener viva la fe y constante la lucha para mejorar las relaciones entre personas y naciones. Es nuestro deber propiciar la concordia, fomentar la fraternidad y la solidaridad de los seres vivientes.
    Los errores del pasado, las tensiones del presente, y la incertidumbre del porvenir, no deben ser motivos para aumentar nuestras ansiedades, o debilitar nuestra confianza y justas luchas cotidianas.
    Este ministro de Dios actuó e hizo las denuncias tratando de propiciar sensibilidad humana, paz, concordia, fraternidad, respeto, y cuidado de vidas de seres humanos.