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    50 Años de las Altagracianas

    Aniversario | P. Miguel José Vásquez, msc.  
    50 Años de Aprobación Canónica 
    El Instituto Secular Altagraciano está de fiesta. El 1 de enero cumplieron 50 años de su aprobación canónica. "Estamos de fiesta. Dándole gracias a Dios que nos llama a servirle en esta vocación tan particular como es la consagración en un Instituto Secular, fundado en tierras dominicanas para más amar y servir", proclaman en la nota que destaca este acontecimiento.

    Fue el primer instituto erigido canónicamente en nuestro país, siendo su fundador el P. José María Uranga sj, de la Compañía de Jesús. Ese año de 1964 fue la promulgación del decreto en la Basílica Catedral de Santo Domingo, con una Eucaristía presidida por Mons. Octavio A. Beras Rojas, Arzobispo de Santo Domingo, acompañado de Uranga y otros sacerdotes.

    Y el 26 de enero de ese mismo año, en la Iglesia Nuestra Señora de la Altagracia, Santiago, tres se incorporaron al Instituto Secular: Estela Henríquez, Sarita Castaño y Gladys Jacobo. Hoy a los 50 años de aprobado y de 63 años de fundado el Instituto, las Altagracianas están presentes en varios países: República Dominicana, Puerto Rico, Nicaragua, Estados Unidos y México.

    De esa primera etapa de fundación y posterior aprobación canónica eclesial hay muchos aconteci-mientos que recordar y muchas bendiciones para agradecer. Una carta firmada por el entonces presbítero Juan Antonio Flores Santana, de fecha 4 de enero de 1964, dirigida "A las Altagracianas de un sacerdote que las admira y desea que se desarrolle y extienda mucha esta Institución" anuncia al pueblo de Dios "Un nuevo Instituto en la Iglesia: las Altagracianas".

    Quien dos años después (1966) sería nombrado obispo de la diócesis de La Vega por el papa Pablo VI, destaca del Instituto que "Desde hace once años viene trabajando con fruto en el campo del apostolado un grupo de señoritas que, permaneciendo en el mundo, aspiran a una vida cristiana más perfecta y más conforme al Evangelio". Estas jóvenes, dice Flores Santana, quieren dar un paso más en su compromiso de fe: "Espontáneamente y por amor se comprometen a practicar los consejos que el Maestro dio en su Evangelio".

    A seguidas, en su carta a las Altagracianas, destaca los principales consejos: pobreza voluntaria, castidad perfecta y vida de obediencia. De la pobreza voluntaria recuerda que "significa renunciar libremente y de corazón a los bienes terrenos y materiales para atender más a los bienes del cielo". De la castidad perfecta, que "consiste en guardar la pureza del cuerpo, templo del Espíritu Santo". Y de la vida de obediencia, la disposición, "desde que se hace la consagración, a prestar servicio donde lo mande el Superior".

    Estos votos de consagración tienen como referencia fundamental a Jesús, pues ese estilo de vida llevó el Maestro "y aconseja llevarla a quien quiera imitarlo". "El que vive su vocación dice en cada momento con el profeta: en la sencillez de mi corazón alegre consagré a Dios todas mis cosas".

    La reflexión está pensada en la misma vida de las Altagracianas, pues "A diferencia de las que viven en convento, ellas permanecen en el mundo, en el siglo, por eso forman un Instituto Secular, señala Flores Santana y de su proyecto descubre que "desean llenarse de Dios y esparcir el buen olor de Cristo, en todas partes: en la calle, en la escuela, en la oficina".

    Finalmente, destaca que siendo todavía un grupo pequeño que apenas pasan de cuarenta, ellas "trabajan en escuelas, parroquias, liceos y en la universidad". "Con su porte modesto y leve sonrisa comunican a quienes les rodean algo de fe y de amor". Se alegra de que sean un jardín más que se abre en la Iglesia, "En él cuaja y se desarrolla la vocación de aquella que quiere vivir solo para Dios."

    Nosotros también -50 años después- pedimos con las mismas palabras que Flores Santana termina su carta: "Que el Maestro Jesús, bueno y cariñoso, despierte muchas vocaciones para este Instituto y para las demás Congregaciones Religiosas. Que muchas jóvenes dominicanas -ellos y ellas- oigan la voz del Admirable, el Consejero que Dice: "Si quieres ser perfecto... ven y sígueme". ADH 776.

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