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    Haití, su largo camino...

    Actualidad mundial | Ramón Arturo Guerrero. Haití: su largo camino desde Napoleón hasta Martelly 
    El gobierno de Haití solicitó  a la ONU posponer un plan que casi reduciría a la mitad sus tropas de paz en el país, mientras la empobrecida nación está a punto de entrar en un tenso período electoral. El embajador Denis Regis advirtió al Consejo de Seguridad de la ONU que el retiro, que comienza este mes, pondrá en riesgo la situación de seguridad del país. El presidente Michel Martelly hizo la misma súplica en una carta enviada este mes al organismo internacional. Cable de Prensa Asociada fechado en Naciones Unidas, 18 de marzo de 2015
    ¿Cómo pasó Haití de ser el territorio colonial más rico del mundo en 1789, aún más rico que los Estados Unidos, a ser el país más pobre del hemisferio occidental, ocupado por tropas extranjeras y asediado por multitud de males naturales y sociales?

    La Revolución Francesa lo cambió todo
    El 5 de mayo de 1789 el rey de Francia, obligado por una crisis sin precedentes, inaugura la asamblea de los Estados Generales del reino, precipitando en aquel país el periodo revolucionario más importante de la historia moderna y que tendría profundas repercusiones en La Española. Aquellos 1,139 diputados reunidos representaban a la sociedad de Francia: 291 pertenecían al clero, 270 a la nobleza y 578 a la población general (el restante 97%). La asamblea de los Estados Generales se transformó en Asamblea Nacional y, el 26 de agosto de 1789, en calidad de Asamblea Nacional Constituyente, proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Transformado el órgano legislativo en Convención Nacional, abolió la esclavitud en las colonias el 4 de febrero de 1794. Al inicio de la Revolución Francesa Saint Domingue (luego Haití) era la colonia más rica del mundo. Pese a su reducido territorio generaba anualmente más riqueza que las 13 colonias británicas de Norteamérica, que el 4 de julio de 1776 habían establecido los Estados Unidos de América.

    Ambición imperial de Napoleón da origen a Haití
    El 9 de noviembre de 1799 el general Napoleón Bonaparte, respaldado por el ejército, ascendió al poder en Francia e instauró un régimen dictatorial. El 8 de mayo de 1802 Bonaparte es nombrado Primer Cónsul de la República por un período de 10 años, con el compromiso de satisfacer a los partidarios del Antiguo Régimen y traicionando los principios que inspiraron la revolución. Para comenzar, concede la amnistía a los aristócratas emigrados y luego hace que su cuñado, el general Víctor Emmanuel Leclerc, aprese a Toussaint L'Ouverture, el líder de Saint-Domingue, y el 11 de mayo restablece la esclavitud en las colonias. Amparándose en el Tratado de Basilea, Françoise Toussaint L'Ouverture, líder de los esclavos y autoproclamado general pero leal a Francia, había cruzado hacia el territorio oriental al frente de dos cuerpos de ejército integrados por 20 mil hombres y tomado posesión de la ciudad de Santo Domingo el 26 de enero de 1801, unificando así la isla. De inmediato, proclamó la libertad general de los esclavos.
    Antes de esto Napoleón, proyectando crear un imperio en América a partir de las posesiones francesas de la Luisiana y las Antillas, despachó una formidable expedición que zarpó rumbo a La Española el 14 de diciembre de 1801 y avistó Samaná el 29 de enero de 1802. Las dimensiones de la flota expedicionaria eran impresionantes: 86 navíos oceánicos con 25 mil hombres a bordo, bajo el mando de varios generales y almirantes. La subsiguiente guerra contra las fuerzas de los antiguos esclavos, que terminaría el 29 de noviembre de 1803 con la caída de Cap Francois, dejó al ejército expedicionario francés prácticamente aniquilado. El 1º de enero de 1804 un nuevo líder, Jean-Jacques Dessalines, proclamó la Republica de Haití ante la multitud congregada en la plaza de Gonaives. Cuando los antiguos esclavos se rebelaron no se habían planteado crear un Estado independiente, pero las ambiciones de Napoleón, aunadas a las presiones de los antiguos colonos de Saint-Domingue y la burguesía metropolitana, no les dejaban otra salida.

    Haití en el siglo XIX
    Cercados por las potencias coloniales, los haitianos vivieron hasta 1850 bajo el espectro de una invasión francesa. Después de la derrota de los franceses, Haití fue obligado a pagar una indemnización a la antigua metrópoli a cambio del reconocimiento de su independencia, que se concretó en 1838. El gobierno francés promovió un bloqueo contra el azúcar haitiano, de modo que la economía de la naciente república se vio muy perjudicada. De hecho, nunca levantó vuelo. Visto en retrospectiva, los dirigentes haitianos cometieron errores que tendrían graves consecuencias. Muchas plantaciones fueron asignadas a generales negros, lo que causó descontento entre los antiguos esclavos. Además, los blancos fueron exterminados o deportados, por lo que el país quedó privado de su elite administrativa, en perjuicio del funcionamiento de la economía. El largo período de aislamiento internacional promovido por las potencias europeas, que no admitían la existencia de una nación gobernada por ex esclavos y que representaba una amenaza para sus propios sistemas esclavistas, no dejaba a Haití levantarse.

    Haití en el siglo XX
    Estados Unidos, aprovechando la inestabilidad del país, lo invadió en 1915 y ejerció un control absoluto sobre el territorio hasta 1934, bloqueando cualquier posibilidad de desarrollo. La sobreexplotación y la erosión del terreno se iniciaron bajo el control de EEUU, teniendo como consecuencia una intensiva y descontrolada deforestación que ha llevado la superficie arbolada de Haití de 60% en 1923 a menos de 2% en 2006, según sostiene la FAO. El resto del siglo XX haitiano se resume en la elección de François Duvalier (Papa Doc) como presidente en 1957, quien gobernó dictatorialmente con ayuda militar y financiera de Estados Unidos y en 1964 se proclamó presidente vitalicio. Su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) le sucedió tras su muerte en 1971. En enero de 1986 una insurrección popular obligó a este a exiliarse y el Ejército se hizo con el control del poder mediante un Consejo Nacional de Gobierno presidido por el general Henri Namphy. En enero de 1988 ascendió a la presidencia Leslie François Manigat, depuesto en julio del mismo año por Namphy, a quien derrocó luego Prosper Avril. Tras la presidencia provisional de Ertha Pascal Trouillot, depuesta por un golpe de Estado, Jean-Bertrand Aristide fue electo presidente el 7 de febrero de 1991 y duró hasta el 30 de septiembre de 1991. Luego ejerció del 12 de octubre de 1994 al 7 de febrero de 1996, sucedido por René Preval

    Siglo XXI: Haití ocupado
    En su tercera presidencia, de 2001 a 2004, Aristide continuó su giro progresista. Restableció relaciones diplomáticas con Cuba y se acercó a Venezuela, gobernada ya por Hugo Chávez. Esto aumentó la oposición de Estados Unidos hacia Haití. Luego del golpe de Estado del 29 de febrero de 2004 se produjo la intervención de Naciones Unidas mediante el destacamento de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) creada por el Consejo de Seguridad. La soberanía de Haití quedó anulada de hecho, siendo hoy un país ocupado por fuerzas extranjeras, bajo una apariencia de democracia. El 20 de marzo de 2011, en la segunda vuelta electoral entre Michel Martelly y Mirlande Manigat, Martelly resultó vencedor.
    Hoy Haití, un país dizque occidental y civilizado, donde tan solo la mitad de los niños están vacunados y apenas 40% de ellos tienen acceso a asistencia médica básica, está dividido en dos bloques sociales irreconciliables: una minúscula élite que detenta el poder y la riqueza y una inmensa masa empobrecida. Es cierto que devastadores desastres naturales (ciclones, terremoto) y epidemias como el sida, la malaria y la tuberculosis, diezman la población, pero no son las causas primarias de la desgracia que abate a Haití, país que ostenta el honor de ser el primero en abolir la esclavitud. ADH 789.

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