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    La conversión de Pablo

    Lectura Orante | P. Marcos Plante, MSC 



    La conversión de Pablo  

    Léase al paso, este texto de la conversión de Pablo en Hechos 9, 8-18. Apúntese las palabras claves, o sea, las palabras que marcan el paso de un estado de ánimo de Pablo hacia otro estado que concluye con su bautismo.

    1º Interpretación del texto:
    Saulo, llamado luego Pablo, está en el suelo, desamparado y ciego. Se levanta y guiado de mano es conducido a casa en Damasco donde pasa tres días sin comer ni beber. Una prueba fuerte para él, pues no entiende, no encuentra sentido a lo que le acontece. Él ha sido siempre fiel a su fe judía y luchaba por ella contra los discípulos del Nazareno. El oír la voz de Jesús, que se dice perseguido, lo interroga fuertemente y poco a poco provoca una metanoia, un cambio de rumbo en su interior. Es entonces cuando tiene la visión de un cierto Ananías que le impone las manos para que recobre la vista. Ananías, empero, no confía en ese Saulo que conoce como perseguidor. El Señor le asegura que ha escogido a Saulo como vaso de elección para la obra del Reino de Dios a promover con urgencia. El Señor le añade: “Ve sin miedo.” Entonces, Ananías entra en casa de Saulo, le impone las manos diciéndole: Saulo, el Señor me envía para que recobres la vista y te llenes del Espíritu Santo. Recobrar la vista significa algo más que la visión material; la visión de una nueva actividad garantizada por el Espíritu Santo. Al punto se le cayeron de los ojos escamas y recobrando la vista se hizo bautizar, el triunfo de la fe.

    2º Meditación:
    En Saulo se produce una metanoia, es decir un cambio total de conducta. De perseguidor se transforma en vaso de elección o apóstol para el Reino que Jesús había iniciado. Para Jesús, Saulo era de gran importancia, un vaso de elección. Yo mismo realizo que también resulta de gran importancia mi apostolado para el Reino de Dios. Aún el más pequeño servicio para la comunidad humana es importante para el desarrollo del Reino según la oración del Padrenuestro. Me brindo como Saulo por el Reino de mi Dios.

    3º Oración:
    Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino. Señor, tu Reino es el ideal de mi misión en la Iglesia y en este mundo que me rodea; dame la valentía de cumplir mi deseo a cabalidad. Dame la fuerza de nunca desfallecer en la vida de Dios que se nos brinda desde el mismo Reino.

    4º Contemplación:
    Yo le doy la mano a Saulo para entrar en casa en Damasco. Lo veo perturbado. Él se creía tan fiel en su fe judía y ahora Jesús, el Nazareno, le pide un cambio de rumbo en su fidelidad. A los tres días de ayuno y oración, Ananías se le presenta y todo se le aclara a Saulo. Se da cuenta de lo que Dios requiere de su vida y, lleno del Espíritu Santo, se bautiza para la nueva misión que se le propone. Todo esto me anima a cumplir con mayor entusiasmo mi propia misión, pues como Pablo soy vaso de elección de mi Dios. ADH 823.

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