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    Visión de futuro de la Devoción

    Hermandad del Sagrado Corazón | Equipo HSC


    Una visión de futuro de la Devoción al Sagrado Corazón  
    Uno de los rasgos destacados del carisma del padre Julio  Chevalier es la energía inagotable que invirtió en la meditación y el estudio del significado profundo de la Devoción al Sagrado Corazón. El P. Chevalier no aceptó sin más la devoción al Sagrado Corazón que se experimentaba y se practicaba en su época, sino que su visión de la devoción al Sagrado Corazón fue evolucionando con el tiempo. A pesar de que no era escritor por naturaleza, dedicó gran cantidad de tiempo a la publicación de los resultados de sus investigaciones, que deseaba compartir con cualquiera que pudiera estar interesado en los mismos. El P. Piperon MSC ha señalado que Chevalier tardó no menos de 20 años en redactar sus extensos textos acerca del Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora del Sagrado Corazón.

    Jesús es el rostro del Padre misericordioso
    A través de sus continuos estudios, comprendió que en el Corazón de Jesús encontramos la revelación del Corazón del mismo Dios y de su inmenso amor. Chevalier percibía una manifestación del Corazón de Jesús allá donde actuaba el amor de Dios. Por tanto, nos señala que el Corazón de Jesús desempeña un papel clave en la creación del Universo y de la humanidad. La creación del Universo, que culmina con la creación de la raza humana, es una obra del amor de Dios. De igual modo, Chevalier subraya que “Todas las cosas fueron creadas para el Hijo de Dios” (Col 1,16). Aunque todos los seres humanos fueron creados a imagen y semejanza de Dios, que es Amor en sí mismo, están creados a imagen de Jesús, su Hijo, el cual revela su amor al encarnarse y amarnos con un corazón humano.
    Chevalier destaca cómo el poder de Dios, el amor divino, se hace presente en los bancos de peces del océano y en los rebaños de animales en la tierra, como primera conquista del plan de Dios, que se completará cuando llegue el momento “de reunir a toda la creación, todo lo que existe en cielo y tierra, con Cristo como Cabeza” (Ef 1,10).

    Jesús revela cómo es nuestra verdadera humanidad
    Asimismo, indica que Dios crea cada corazón humano a imagen del Corazón humano de su Hijo, lo que significa que los anhelos más profundos de nuestros corazones también moran en el Corazón de Jesús y que se corresponden, en realidad, con los deseos de Dios. Significa, además, que en lo más íntimo de nuestro ser, nuestros corazones poseen una capacidad de amar equiparable a la del Corazón de Jesús.
    El veía a Jesucristo no solamente como nuestro Redentor y Salvador, sino también como el Gran Adorador y Agradecido. En el seno de la Creación y en la Eucaristía, Jesucristo adora al Padre, al Creador de Cielo y Tierra, y le agradece sus actos de amor en nuestro nombre. Chevalier afirma que, dado que estamos dotados de un corazón y una voz, hemos de participar en estos actos de adoración y agradecimiento al Creador, en nombre de todas las criaturas (Culto de Adoración).
    Esta visión del ser humano en el conjunto de la Creación está en el fundamento de la Ecología Integral que impulsa el papa Francisco. Hay una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza (Leer y comentar: Laudato Si n. 67).

    Momento de reflexión
    “En la materia, existe una especie de conocimiento, / un comienzo del amor. En la atmósfera y en el agua / estos miles de variedades de animales se conocen y aman: / un primer borrador, un primer diseño, perfecto en sí mismo, / maravilloso, atractivo, pero no más que un esbozo lejano /
    a gran distancia, por desgracia, de su referente, / Jesucristo, el Sagrado Corazón” / Jesús es un Hombre-Dios. Reúne a toda la creación: / ‘Yo soy la vida’, nos dice, toda la vida creada y no creada / planta, animal o vida material, vida espiritual y racional… / Julio Chevalier, 1900

    La Iglesia, la Eucaristía y demás sacramentos, –pero también los que se ocupan del cuidado de pobres y enfermos, los que luchan por la paz y la unidad, y los que se perdonan unos a otros –Chevalier los ve como dones de Jesús, el Sagrado Corazón.
    Es también digna de destacarse la visión de Chevalier de un mundo nuevo emergente del Corazón de Jesús, traspasado en el Calvario (Jn 19, 34). El Corazón herido de Cristo, visto por San Juan como una fuente de sangre y agua, origen de una vida nueva, representa para Chevalier un gran signo de esperanza por la acción de Dios en este maltrecho mundo, para convertir nuestra sociedad herida en una sociedad nueva y transformar este mundo viejo en un mundo nuevo. Él ve este nuevo mundo a través de la Iglesia, no sólo en sus celebraciones litúrgicas, sino también en los que cuidan de los pobres, enfermos y discapacitados, así como en aquellos que continúan amando a los demás incluso cuando ellos mismos están heridos en su corazón.

    El Dios que ama incondicionalmente
    Chevalier renovó su imagen de Dios merced a la meditación continua sobre el significado de la Devoción al Sagrado Corazón. Hasta el final de sus días, trató de conciliar la creencia en un Dios que ama incondicionalmente a la humanidad con la justicia divina; cómo encajar el amor de Dios revelado en el Corazón de Jesús con los relatos bíblicos de la ira divina contra los pecadores. Nunca llegó a resolver totalmente esta cuestión, si bien en última instancia pudo escribir: “Dios es amor, el amor en sí. Dios mira con un inmenso amor a los más pequeños e insignificantes seres creados por Él.”

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    1 ¿Creemos que toda tarea, por pequeña que sea, es parte de la misión que tenemos como Iglesia

    ¿Creemos que su Amor no es exclusivo de nadie? ¿Creemos que Él ama a las personas concretas sea cual sea su condición?

    3 Nosotros somos pecadores perdonados, con la misión de atraer a Cristo a los que todavía no le conocen o no le siguen ¿cómo realizamos esa misión?

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