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    Entrevista Congreso 50 años de Medellín

    Entrevista | Redacción Amigo del Hogar 


    P. Juan Tomás García, msc:  
    Congreso 50 años de Medellín  

    El Congreso 50 años de Medellín fue celebrado en el Seminario Mayor de Medellín, Colombia, del 24 al 27 de agosto del 2018, con más de 450 participantes. Compartimos con Juan Tomás su experiencia en el Congreso, a partir de las siguientes preguntas.
    1. ¿Cuántos participaron por la Iglesia dominicana?
    Participamos trece: de ellos cuatro obispos, seis miembros de la Vida Religiosa, dos sacerdotes diocesanos que actualmente estudian en Colombia, y, dos laicos.

    2. ¿Cuál fue el objetivo de la reunión?
    El objetivo era celebrar los 50 años del acontecimiento Medellín y celebrarlo haciendo una relectura del documento que resultó de aquella segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Con la relectura se buscó iluminar la realidad de hoy, deseando encontrar nuevas líneas de acción, capaces de responder a las necesidades pastorales de nuestro tiempo y de los tiempos por venir.

    3. ¿Quiénes lo prepararon y cómo se desarrolló?
    Cuatro entidades trabajando articuladamente: el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la Conferencia Latinoamericana de Religiosos/as (CLAR), Cáritas América Latina y el Caribe y La Arquidiócesis de Medellín. Fue notorio el apoyo de la alcaldía de Medellín, también.
    Las mañanas dedicadas a las ponencias y paneles hasta el almuerzo, y por la tarde, trabajos en Comunidades de vida y aprendizaje, debatiendo las temáticas con el método del Ver, Juzgar y Actuar. Mas de 25 comunidades trazando líneas de acción de cara al futuro.

    4. ¿Qué ambiente se respiró en el Congreso?
    Vivimos este Congreso en un ambiente distendido pero cargado de trabajo, por los abundantes temas planteados y el deseo ardiente de revisarlo todo para mantener vivo su espíritu en la Iglesia Latinoamericana de hoy. En cualquier rincón del seminario se podían observar grupos variados de personas que conversaban animosamente sobre aspectos eclesiales que deben ser analizados y enfrentados con determinación para darle un rostro creíble a la Iglesia.

    5. ¿Cómo valoras tu experiencia en el encuentro?
    Mi experiencia personal fue extraordinariamente significativa ya que no había participado de encuentros tan amplios y variados de Iglesia. Al compartir con personas venidas desde Canadá y EE. UU., hasta Argentina, muchos rostros diversos de Iglesia y, al mismo tiempo, pensar en la realidad particular como la vivimos nosotros.

    6. ¿Algún aspecto particular a destacar?
    Lo que más valoro de este congreso ha sido el ambiente de encuentro y discusión vivido en las “Comunidades de Vida y Aprendizaje”, y las conversaciones personales desarrolladas en los tiempos de recesos, además de la camaradería entre los dominicanos que nos encontrábamos allí.

    7. ¿Cómo se organizaron las delegaciones?
    Representaban las Conferencias episcopales, las Conferencias nacionales de la CLAR, también representantes de las Cáritas de algunos países latinoamericanos (participación laical) e invitados especiales de Canadá, Estados Unidos y España. Y del Vaticano, el Cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el servicio del Desarrollo humano integral de la Santa Sede.

    8. ¿Cuál fue la temática del Congreso?
    Combinando las temáticas aparecidas en el Documento de Medellín hace 50 años con las nuevas situaciones nacidas en nuestra época, se debatieron temas como: la situación de América Latina y de la Iglesia hoy. Avances, retrocesos y nuevos escenarios en relación con 1968; el Documento de Medellín. Opciones fundamentales. Fundamentos bíblico-teológicos. Valoración Pastoral desde el Magisterio del Papa Francisco; Perspectivas de futuro para la Iglesia Latinoamericana a los 50 años de Medellín; y Relectura actual de Medellín en una Iglesia misionera, pobre con los pobres (Dimensión pastoral).

    9. ¿Qué legado ha dejado Medellín según el Congreso?
    Primero, una Iglesia latinoamericana con rostro propio: una teología y metodología propias hecha desde las comunidades eclesiales, desde el lugar del pobre, para acompañar y animar a la Iglesia en su quehacer pastoral. Deja una conciencia clara de que tenemos por delante la necesidad de conversión permanente para vivir la misión eclesial como respuesta al clamor de un pueblo sufriente que clama justicia, liberación y salvación. Una iglesia circular que dialoga y busca discernir la voluntad de Dios en articulación con las demás instituciones latinoamericanas y caribeñas.

    10. ¿Cuáles propuestas se plantearon para la Iglesia?
    Las más significativas van en la línea del gobierno de la Iglesia y la necesidad de que se instale una Iglesia realmente sinodal o dialogante. Muchos prefieren el termino circular evocando el diálogo entre iguales que juntos buscan caminos de avance en el anuncio de la Buena Noticia que hace crecer el Reino de Dios. La propuesta de ir decisivamente abandonando prácticas, modos y usos litúrgicos que nada tienen que ver con la fe cristiana. La necesidad de analizar profundamente la formación en los seminarios y las casas de formación. Una de las líneas de acción más clara y generalizadas, propuestas por las comunidades de vida y aprendizaje, fue la de la formación en la Iglesia.

    11. 50 años después ¿cuáles desafíos permanecen?
    En Medellín, 1968, desafiaba encontrar caminos y acciones para aplicar en nuestro continente las conclusiones del Concilio Vaticano II. Hoy, a mi juicio, actualizar la vida eclesial a la realidad. Si bien, se ha avanzado en muchos aspectos, también es cierto que continúan estando presente hoy, en contextos diferentes. Desafío de ser Iglesia que acompaña a su pueblo y un pueblo que se sienta acompañado. El no pasar de largo frente a las necesidades crecientes de la gente. Que la reflexión sobre la acción eclesial lleve a unos planes o proyectos pastorales transformadores de la realidad de acuerdo con las exigencias del Reino de Dios, especialmente, tener como principal objetivo ayudar a la gente a tener una experiencia transformadora en su encuentro con Jesús.

    12. ¿Se destaca algún aporte decisivo a la Iglesia latinoamericana?
    Sin que sea un cliché, la historia de nuestra Iglesia fue una hasta Medellín y otra de Medellín hacia acá. La identidad de la Iglesia latinoamericana arranca en Medellín.

    13. ¿Cuáles preguntas o inquietudes se insistían durante los trabajos?
    Nos preguntamos: ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué tanta violencia? ¿Qué Dios rige en quienes se dicen católicos? ¿Qué hermenéutica nos acerca más a la persona de Jesús? ¿Qué rostro encarna nuestro catolicismo?  ¿No hará falta soltar estructuras y agarrar a la gente? ¿Cómo hacer verdad lo que el Concilio Vaticano Segundo y Medellín nos plantean? Tenemos la necesidad de creer más en los laicos y laicas. Todo el imaginario del Papa Francisco tiene sus raíces en América Latina ¿Lo sostendremos nosotros? Ha llegado el momento de cambiar un cristianismo formal por un cristianismo discipular...

    14. ¿Qué aporte se espera de este Congreso, alguna declaración, libro o qué?
    En el Congreso se nos ha hablado de la publicación de un documento sencillo conteniendo líneas de acción resumidas o a grandes rasgos a partir de las reflexiones y de los resultados de los trabajos de las comunidades de vida y aprendizaje. Más tarde, la publicación completa, por separado, de las conclusiones del trabajo de las comunidades de vida y aprendizaje.

    15. ¿Qué rostro de Iglesia se va dibujando desde la perspectiva del Congreso? No una Iglesia con rostro de masas sino con rostro de prójimo, que opta decididamente por la comunidad, para generar una cultura humanizadora. Un rostro ecológico que cuida de la “casa común” y crece en el respeto por todo lo creado., con relaciones circulares, dialogantes y corresponsables. Una Iglesia que opta decididamente por la comunidad, contamos con toda la sabiduría que nos ha dejado Medellín. Adh 827.

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