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    “Se ha ido demasiado lejos…!”

    Apuntes Misioneros | Pedro Ruquoy, cicm 

    “Se ha ido demasiado lejos…!”
    Hace más de 30 años, yo estaba de regreso a mi pueblo natal de Bélgica para tres semanas de vacaciones. En efecto, era y todavía es la costumbre en nuestra congregación misionera de pasar un tiempecito en su país de origen con el fin de no perder el contacto con sus raíces, fortalecer las relaciones familiares y dar testimonio de lo que la gente vive en otras parteas del mundo. En esos días de descanso, aprovechamos para visitar a los amigos misioneros, especialmente a los que trabajan en el mismo país de misión. Es así como un día, al atardecer, el Padre Román quien estaba de vacaciones y trabajaba como yo en el suroeste de la Republica Dominicana tomó el tren para llegar a mi pueblecito; él había consultado minuciosamente los horarios de los trenes y había decidido pasar la tarde conmigo y tomar el último tren alrededor de la medianoche para regresar a su pueblo. Pasamos una tarde muy agradable y unos minutos antes de la hora del paso del último tren, llevé a Román a la estación. Nos despedimos pensando que nos volveríamos a ver sólo en la República Dominicana unas semanas más tarde; pero resultó que, una vez instalado en el tren casi vacío, nuestro compañero cayó profundamente dormido; el canto monótono del tren lo llevó derechito en los brazos de Morfeo, Se despertó horrorizado al oír el alto parlante del tren anunciando con fuerza: “¡Estación terminal! ¡Todo el mundo se baja!” No sabiendo a donde ir, Román me llamó por teléfono y lo fui a buscar a la estación de tren para que pasara la noche en casa. Mecido por el movimiento del tren, él se había ido demasiado lejos. “Irse demasiado lejos”, tiene siempre consecuencias que, a veces, cambian completamente la vida de la persona o la lleva a la muerte.
    Ir demasiado lejos
    Hace un poco más de una semana, pasé a un compañero filipino un artículo que escribí sobre el tema de la resistencia a los abusos, al autoritarismo y al terrorismo por medio de la radio, tomando como ejemplo, el trabajo realizado por Radio Enriquillo durante el golpe de Estado en Haití en septiembre de 1991. Este artículo salió en la revista británica “INTELLECT”. La descripción del contenido de este artículo me abrió la puerta para contar otros momentos importantes de mi compromiso con el pueblo haitiano y también con la causa de la nacionalidad de los dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana. Después de escucharme con mucha atención e interés, mi interlocutor exclamó: “¡Ahora entiendo la respuesta de varios compañeros cuando les preguntaba acerca de las razones de tu salida de la República Dominicana!” Muy interesado, yo le pregunté: “Y cuál es la razón principal según ellos?” El me respondió de una forma más clara que el color del agua de “las Marías” de Neyba: “¡Te fuiste demasiado lejos!” Esta respuesta me quedó resonando en mi cabeza: “¿Es posible ir demasiado lejos cuando se trata de vivir el mensaje de Jesús?”
    Mártires de Argelia
    Esta conversación tuvo lugar el lunes 10 de diciembre pasado, un día después de la beatificación de 19 hombres y mujeres asesinados en Argelia (Africa del Norte) en los años 90. Esos 19 mártires, entre los que están los mártires de Tibhirine, el obispo de la misma ciudad de Orán, y dos religiosas españolas, Esther y Caridad. Al comienzo de la ceremonia, Monseñor Jean-Paul Vesco, obispo de Orán, mencionó la amistad entre su antecesor Pierre Claverie y su conductor Mohamed Bouchikhi, asesinado con él el 1 de agosto de 1996 y mostró cómo los destinos de estos 19 mártires estaban vinculados a los del pueblo argelino, que tanto había sufrido. “Esta ceremonia fue una forma de valorar la acción de esos 19 hombres y mujeres quienes escogieron quedarse en Argelia en medio de una violencia extrema y dar prioridad a sus vínculos afectivos y fraternos con los argelinos. Para esto, arriesgaron su vida y la dieron.” Declaró el Cardinal de Alger, Monseñor Paul Desfarges,
    Para mucha gente, quedarse en Argelia en ese clima de violencia significaba “irse demasiado lejos”, Seguro que los 7 monjes que son parte de los 19 mártires beatificados discutieron intensamente este tema: ¿“irse” o “quedarse”? A la luz del Evangelio y de la vida misma de Jesús, ¿qué había que hacer?: ¿Irse y garantizar la propia vida o quedarse para compartir plenamente la suerte de la gente pobre de ese país africano martirizado? Los monjes decidieron “ir demasiado lejos”, se quedaron y dieron su vida para edificar el Reino de Dios donde reina la fraternidad entre todos los pueblos de la tierra son hermanos y hermanas.
    La postura de Jesús
    Jesús mismo, en varios momentos de su vida, fue criticado por la gente, inclusive por miembros de su propia familia: les parecía que él se había vuelto loco, y trataron impedirle caminar más lejos. El mismo Simón Pedro se esforzó con impedir a Jesús de seguir su caminata hacia Jerusalén, lugar de su destino, y provocó una reacción fuertísima del Maestro: “Quítate de mi vista Satanás”. Eres un peligro para mi porque tu idea no es la de Dios sino la humana” (MT 16,23). Y Jesús siguió su caminata…. Él fue demasiado lejos…. El fue hacia la Cruz. Por a ver ido demasiado lejos, El se transformó en fuente de vida para toda la humanidad.
    Cuando uno sigue a Jesús, uno nunca va demasiado lejos. El problema es el cómo estar seguro de que uno está realmente siguiendo los pasos de Jesús. A veces, pensamos que somos muy religiosos y que hacemos la voluntad de Dios y sin embargo, sólo buscamos intensificar nuestro prestigio, aumentar nuestra reputación y transformarnos en una especie de estrella. Para caminar e ir hasta el final, nos toca ser hombres y mujeres de oración, constantemente vinculado a Jesús. Así nunca iremos demasiado lejos.
    ¡Qué ese Año 2019 nos de muchas oportunidades de ir demasiado lejos para avanzar en la construcción de un mundo más justo y fraterno! ADH 830

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