• Noticias

    El maltrato al envejeciente

    Temas de Salud | Marcia Castillo 


    El maltrato al envejeciente
    El novelista y ensayista francés André Maurois decía que  envejecer es  un arte, el arte de conservar alguna esperanza y ciertamente este ocaso luminoso que ofrendan los años brinda una perspectiva más serena y más honesta de las cosas.
    Este es el verdadero viaje, el definitorio, ese que nos acerca a nosotros mismos. No obstante, esta travesía puede ser entorpecida por quienes deberían ser nuestros aliados y en vez de convertirse en ello se erigen despóticos verdugos, así lo vemos constado cuando estamos frente a un adulto mayor que sufre maltrato, que según la OMS todos 15 de junio ha sido instituido como parte de una política   para tomar conciencia sobre esta vejación.
    ¿De qué hablamos cuando usamos el término Maltrato al adulto mayor? Nos referimos a un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o a la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza.
    El maltrato al adulto mayor puede tener diferentes expresiones, desde maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. También puede ser producto de negligencia, sea por comisión u omisión.
    A pesar de los subregistros epidemiológicos esta condición tiene un impacto no solo en la persona y la familia, sino que además se permea en todo el sistema sanitario, promediando entre un 1-10 % y en   algunos casos permaneciendo en penumbra por considerarse un asunto privado y no un tema médico legal.

    ¿Cuáles son los signos?
    Los signos y los síntomas de abuso de los adultos mayores pueden atribuirse de manera errónea a una enfermedad crónica (por ej., una fractura de cadera secundaria a osteoporosis). No obstante, las siguientes situaciones clínicas, entre otras, también pueden sugerir abuso:
    1.- Retraso entre la aparición de una lesión o una enfermedad y la solicitud de atención médica;
    2.- Diferencias entre el relato del paciente y el de su cuidador;
    3.- Gravedad de la lesión que resulta incompatible con la explicación del cuidador;
    4.- Explicación improbable o poco precisa de la lesión a cargo del paciente o un cuidado;
    5.- Consultas frecuentes al departamento de emergencias a causa de exacerbaciones de enfermedades crónicas a pesar de un plan terapéutico apropiado y de recursos adecuados;
    6.- Ausencia del cuidador cuando un paciente con deficiencia funcional consulta al médico;
    7.- Hallazgos en las pruebas de laboratorio incompatibles con la anámnesis;
    8.- Rechazo del cuidador a aceptar cuidados domiciliarios (p. ej., una enfermera) o a dejar al paciente en otras manos.

    ¿Cómo se diagnostica?
    No existen instrumentos diagnósticos más certeros que una adecuada entrevista clínica y un examen minucioso.
    El maltrato físico o cualquier otra forma de agresión física: golpes, quemaduras, fracturas, administración abusiva de fármacos o tóxicos.
    Evidencia de maltrato psicológico, como manipulación, intimidación, amenazas, humillaciones, chantaje afectivo, desprecio o privación del poder de decisión.
    Negligencia física. No satisfacer las necesidades básicas: negación de alimentos, cuidados higiénicos, vivienda, seguridad y tratamientos médicos.
    Maltrato emocional o abandono. Negación de afecto, aislamiento e incomunicación.
    Abuso económico. Impedir el uso y control de su dinero, explotación financiera y chantaje económico.
    Abuso sexual. Cualquier tipo de actividad sexual no consentida, o cuando la persona no es capaz de dar su consentimiento.
    Para una próxima entrega estaremos discutiendo como identificar de manera oportuna y que estrategias podemos apalancar para evitar o contrarrestar dicho maltrato. ADH 836.

    No hay comentarios :

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...