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    Llegada de Pablo a Filipos

    Lectura Orante | P. Marcos Plante, msc 


    Llegada a Filipos

    Léase en Hechos de los apóstoles 16, 11-21. Al mismo tiempo, destáquese las palabras más importantes que revelan la primera ciudad de Europa acogiendo el Evangelio, Filipos, una región de Macedonia.

    1° Interpretación del texto:

    Parece que la ciudad de Filipos no tenía sinagoga; pues, estamos en Europa, lejos del territorio judío. No obstante, hay un núcleo judío allí diseminado, compuesto principalmente de mujeres. Desde el principio del cristianismo, las mujeres llevan la delantera a los hombres en la oración comunitaria. ¡Nada extraño que lleven la delantera!
    La primera conversión, la familia de Lidia, en territorio europeo de Filipos. Una familia muy acogedora. Nótense que el Señor es activo junto con los misioneros, pues el Señor les abrió el corazón para que aceptaran las palabras de Pablo.
    Pasan los días, pero verán ustedes que nunca faltan obstáculos a la misión: “Un día, cuando íbamos al lugar en donde se reunían para orar, nos salió al encuentro una muchacha que tenía un espíritu de adivinación gracias al cual procuraba a sus dueños grandes ganancias. La muchacha comenzó a seguir a Pablo y a nosotros gritando: - Estos hombres son siervos de Dios Altísimo; ellos les anuncian el camino de salvación. Y así, lo hizo durante muchos días, hasta que, por fin, Pablo se hartó y, enfrentándose con el espíritu, le dijo: - En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.” Hch 16, 16-18a.
    Pablo se enfrenta al paganismo con sus prácticas de magia y adivinación, pero tendrá que sufrir las consecuencias: “El espíritu salió de ella en ese mismo instante, pero sus amos, al ver que habían desaparecido sus posibilidades de ganancias, detuvieron a Pablo y a Silas y los llevaron a la plaza pública, ante los dirigentes de la ciudad. Allí los presentaron ante las autoridades con esta acusación: - Estos hombres están amotinando nuestra ciudad; son judíos y predican costumbres que nosotros, como romanos, no podemos aceptar ni practicar.” Hch 16, 18b-21.
    Pablo y Silas se liberaron de la molestia de la adivina por intervención del Espíritu Santo, pero les costó la enemistad de ciudadanos de Filipos, y terminaron metidos en la cárcel.

    2° Meditación:

    Como Pablo y Silas podemos formular nuestros proyectos misioneros y sabemos que el Señor no nos deja huérfanos, pero toda acción emprendida trae sus contradicciones. La experiencia nos lo demuestra cada día. Nuestro recurso en esos momentos es siempre el apoyo del Espíritu Santo. Resulta ser la cruz que Jesús nos anima a cargar siguiéndolo en el vía crucis hasta el calvario. Para Pablo y Silas, su cruz, en el momento, fue la cárcel. Veremos más adelante cómo el Espíritu los libró a ambos.

    3° Oración:

    “A ti clamo, Señor, diciendo: - Tu eres mi refugio y todo lo que tengo en esta vida. Atiende a mi súplica, que ya no puedo más. Líbrame de los que me persiguen, pues son más fuertes que yo. Sácame de la prisión, y alabaré tu nombre. Me rodearán los justos cuando me concedas tu favor” Salmo 142, 6-8. Señor yo sé que me acompañas siempre en la tarea evangelizadora.

    4° Contemplación:

    Acompaño a Pablo y Silas en el viaje por mar y tierra hacia Filipos. Al llegar todo nos resulta maravilloso: la acogida de Lidia y las primeras conversiones. Pero una joven adivina nos tranca el juego con sus incesantes alabanzas hasta dejarnos molestos. Pablo le quita su don de adivina, pero este gesto les quitaba a sus dueños sus ganancias; Pablo y Silas resultaron encarcelados. Por el momento estamos en la cárcel orando. ADH 834

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