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    miércoles, 7 de octubre de 2020

    Postales de India: El humor del diálogo interreligioso

    Sandra Real | SIGNIS




    Postales de India: El humor del diálogo interreligioso

     

    “Hablar, escuchar y ser escuchado, indica una copertenencia, un nos-otros, un ser-unos-con-otros.” (Heidegger)

     

    ¿Qué es lo que más sobra en India? Más que especias: son Religiones. Algo que pude aprender sobre un verdadero diálogo interreligioso, a través de las pláticas espontáneas con mis compañeras y compañeros, es que la vida no gira alrededor de mi cristianismo sino de otras cosas: como el aprecio por la vida espiritual del otro.


     

    “¿Están comiendo pollo?” -preguntó Ankit consternado-.
    “Sí. ¿Los hindúes no comen?” -respondimos-.
    “Chicos, ¡es Miércoles de Cuaresma! Y no se pusieron las cenizas”-dijo mirándonos la frente- “¿No pueden pedirle a un Padre que se las ponga?
    “¡Se nos olvidó entre tantas cosas nuevas!”.

    “Y mañana hay misa a las nueve.”
    “Ok. Nos vemos ahí, ¿no?” - 
    pregunté confiada.
    “Gracias, Sandra, pero yo no iré… soy hindú. Pero disfruta tu celebración, y nos vemos para desayunar a las diez”.

    ¡
    Ankit, nuestro compañero de la universidad, era hindú! Más preocupado por nuestro inicio de Cuaresma que nosotros…la habíamos olvidado.

     

    “¿Y qué vas a ofrecer de Cuaresma, Sandra?”
    “Ankit, ¿tú por qué sabes de catolicismo?”

    “Católico es cristiano, ¿verdad?” -pues en India no se observa esa diferencia-  “Yo estudié en un colegio de hermanas cristianas, ¿sabes? Eran muy buenas. Yo iba a misa pero no tomaba el pan, ¡pero sí cantaba todas las canciones!”

     

    Esa fue una de las conversaciones con nuestros compañeros en la Universidad Javeriana de Bhubaneswar, India (XUB), durante el Programa Comunicaciones Sociales desde la Compasión 2020, organizado por SIGNIS.

     

    “¿Se reúnen varios estudiantes para ir a misa?” -pregunté a Ankit.
    “¿Estudiantes cristianos? No, Sandra, son muy pocos”.
    “¿En la universidad, aunque sea católica?” -insistí
    .
    “¡En toda India, Sandra! Sólo el uno por ciento de la población es cristiana. Tenemos alrededor de 200 religiones en India.”
     

    Golpe de realidad: un país donde eres parte del uno por ciento y en el que tus ritos son igual de respetables que los de otras 200 religiones… en el universo de India la vida espiritual cambia notablemente.

     

    En este entorno multirreligioso, la virtud radica en respetar lo que el otro cree y en lo que el otro encuentra a Dios.

     

    “Ustedes que son musulmanes, ¿qué opinan sobre Jesús?” -preguntamos con cierta perspicacia.
    “Pues, quien niegue que Jesús o María existieron y fueron nacidos sin pecado, los consideramos en el Islam como herejes.” -dijo Umar, un profesor musulmán de 27 años aproximadamente-.
     

    Resulta que en el Corán Jesús es mencionado más de cien veces: reconocido como el penúltimo profeta, el Mesías, “Hijo de María virgen”, nacidos sin pecado -al contrario del Profeta Mahoma-.

    ¿Cómo, desde la ignorancia y el conflicto, podemos dialogar con otra religión de la que ni siquiera imaginamos lo mucho que tenemos en común? ¿Qué me dividía realmente: las creencias o el miedo a encontrarnos tan cercanos?

    “¿Y cómo es la leyenda, perdón, mitología de los hindúes?” -pregunté, dándome cuenta lo fácil que es demeritar otra religión asumiendo que ‘sólo son leyendas’-”.

    “No tenemos muchos dioses: tenemos uno solo y se presenta en tres… ¡como su trinidad! ¿Eso dice el cristianismo, no?”.

    ¿Cómo podía un joven hindú que por primera vez había salido de su ciudad natal, encontrar más similitudes que yo, que había venido del otro lado del mundo?

    “Mira, Brahman es Dios que se manifiesta en tres: Brahma, Dios Supremo y Creador; luego Vishnu, el preservador y tercero Shiva, el regenerador a través de la destrucción.” -dijo Rathik.

    Mientras él me describía esto, yo imaginaba qué intuición original habría en el ser humano que percibe esta Trinidad desde religiones tan antiguas.

     

    “Nos vemos mañana después de misa”- me dijo Rathik.
    “Sí. ¿Y ustedes aquí cerca tienen algún templo?” -pregunté curiosa, pues dentro de la universidad el único templo era el católico-. 
    “Mmm…no. Pero a veces vamos a rezar al pie de las figuras en el templo, como ustedes”.
    “No son sólo figuras…” -en este momento me paré a mí misma. ¡Qué gran ‘locura’ decir lo que estaba por decir! -“Creemos que Dios vive ahí…” - sorprendiéndome yo misma de la belleza de esta gran verdad.

    Espera ¿vivir en serio?” - preguntó sin juzgar.

    “Sí, hay un pan en la capilla, bueno, en todas las capillas del mundo…”.
    “¿Un pan?”- me dijo Rathik intentando comprender-.

    “Bueno, Jesús se hizo pan”.
    “¿Lo que me estás diciendo es verdad?” -preguntó Rathik porque yo hablaba muy sonriente, ¡qué honor ser yo quien le contara esto por primera vez!
    “Sí, pero me da miedo que no me vayas a creer, porque ...ahora que lo cuento suena muy loco.”
    “Tú cuéntame”
     - me dijo, y eso me conmovió: ¿estaría yo dispuesta a querer entender su versión de la salvación con esa apertura? “Sandra, no estoy juzgando, yo entiendo que no es algo fácil, pero ¿me podrías explicar?”

     

    De Heidegger leí qué era el ‘diálogo verdadero’ (en muy pocas palabras: una conversación completamente horizontal en que no creo que mi saber sea superior al tuyo, escuchando ‘tu verdad’) pero sólo de Rathik lo pude experimentar:

     

    el diálogo no puede darse sin humildad para reconocer en el otro su derecho de creer en el misterio (sin tratar al otro como loco o ignorante) y en eso… dejar que el otro sea misterioso. Rathik respetó la historia por más increíble que fuera y la escuchó hasta el final y me dejó emocionarme tanto como si quisiera convencerlo.

     

    El resultado de esta conversación es un hermoso regalo, el nacimiento de la amistad:

     

    “Sandra, antes de que te vayas, te quería dar esto, sé que eres muy espiritual, mi mamá me lo dio cuando llegué a la universidad, espero que te ayude” - y puso en mis manos una vasija de barro con una figura de metal de Lord Ganesha dentro…

     


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