La Familia | Adriana Masotti
El Papa: una sociedad "amiga de la
familia" es posible con apoyo de los Estados
"Cuando una civilización arranca de su suelo el árbol del don como
gratuidad, su decadencia se hace imparable. Pues bien, la familia es el
principal plantador del árbol de la gratuidad". Las palabras del Papa a
los participantes en la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias
Sociales que se centran en la familia como un bien relacional que beneficia a
toda la sociedad y en particular a sus miembros más frágiles.
La realidad de la familia, entendida como un "bien
relacional", está en el centro de los trabajos de la Sesión Plenaria de la
Pontificia Academia de Ciencias Sociales, una elección apreciada por el Papa
Francisco, que en su discurso destaca la importancia del vÃnculo familiar, hoy
cuestionado, del que esboza las caracterÃsticas: el don, la reciprocidad, la
generatividad, la acogida, indispensables para la construcción "de una
sociedad fraterna y capaz de cuidar la casa común".
La familia está inscrita en la naturaleza de la
mujer y del hombre
A los participantes en la sesión plenaria, Francisco les dice que es
necesario redescubrir el valor de la familia y observa:
"La familia ocupa casi siempre el primer lugar en la escala de
valores de los distintos pueblos, porque está inscrita en la propia naturaleza
de la mujer y del hombre. En este sentido, el matrimonio y la familia no son
instituciones puramente humanas, a pesar de los numerosos cambios que han
sufrido a lo largo de los siglos y de las diferencias culturales y espirituales
entre los distintos pueblos".
Una relación basada en el amor mutuo
El riesgo, como ocurre en parte en Occidente, continúa el Papa, es vivir
el matrimonio de forma privada. En este caso, la familia queda "aislada y
fragmentada" y puede perder sus funciones sociales. El Papa precisa el
fundamento de la vida familiar:
"Se trata entonces de entender que la familia es buena para la
sociedad, no como una mera agregación de individuos, sino como una relación
fundada en un "vÃnculo de mutua perfección", para usar una expresión
de San Pablo. En efecto, el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de
Dios, que es amor. El amor mutuo entre el hombre y la mujer es un reflejo del
amor absoluto e indefectible con el que Dios ama al ser humano, destinado a ser
fecundo y a realizarse en la obra común del orden social y del cuidado de la
creación".
Una fuente de bienes para la comunidad
El Papa Francisco continúa explicando que la familia es un vÃnculo
relacional de perfección "que consiste en compartir relaciones de amor
fiel, confianza, cooperación y reciprocidad". En ello radica la felicidad
de sus miembros y de los demás:
"Entendida asÃ, la familia, que es un bien relacional en sà misma,
se convierte también en fuente de muchos bienes y relaciones para la comunidad,
como la buena relación con el Estado y otras asociaciones de la sociedad, la
solidaridad entre las familias, la acogida de los que tienen dificultades, la
atención a los más pequeños, la lucha contra los procesos de empobrecimiento,
etc".
Francisco subraya además la humanización de las personas que aporta la
familia a través de la relación del "nosotros", al tiempo que
promueve "las legÃtimas diferencias de cada persona".
La familia, un lugar de acogida que hay que apoyar
A continuación, el Papa destaca la familia como lugar de acogida. Sus
pensamientos se dirigen a las familias con miembros frágiles, enfermos o
discapacitados, a las familias adoptivas y de acogida, a las que cuidan de los
inmigrantes y los marginados. Y recuerda que la familia, cuanto más sea ella
misma, es el principal antÃdoto contra la pobreza y contra el problema del
actual invierno demográfico. Pero, advierte el Papa, hay que ayudar, "es
posible una sociedad 'amiga de la familia'":
"Es necesario promover en todos los paÃses polÃticas sociales,
económicas y culturales "favorables a la familia". Se trata, por
ejemplo, de polÃticas que permitan armonizar familia y trabajo; polÃticas
fiscales que reconozcan las cargas familiares y apoyen las funciones educativas
de las familias adoptando instrumentos adecuados de equidad fiscal; polÃticas
de acogida de la vida; servicios sociales, psicológicos y sanitarios centrados
en el apoyo a las relaciones de pareja y parentales".
Liberar nuestra mirada de las ideologÃas que
ocultan la realidad
Si una sociedad desarraiga el valor de la gratuidad, "su declive es
imparable", dice el Papa, que reitera: "la familia es el primer
sembrador del árbol de la gratuidad". Por lo tanto, es necesario
redescubrir la belleza de la familia, pero, dice el Papa, se necesitan algunas
condiciones:
"La primera es eliminar del ojo de la mente la "catarata"
de las ideologÃas que nos impiden ver la realidad. Esta es la pedagogÃa del
maestro interior -la de Sócrates y San AgustÃn- y no la que simplemente busca
el consenso. La segunda condición es el redescubrimiento de la correspondencia
entre el matrimonio natural y el matrimonio sacramental. (...) La tercera
condición es, como recuerda Amoris laetitia, la conciencia de que la gracia del
sacramento del matrimonio -que es el sacramento "social" por
excelencia- sana y eleva a toda la sociedad humana y es fermento de
fraternidad".
Confiando estas reflexiones a los participantes en la sesión plenaria de
la Academia Pontificia, el Papa concluye su discurso con renovadas palabras de
gratitud y aprecio por sus actividades, y los bendice de corazón.



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