Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Ver al Resucitado
(Martes
7 abril 2026, lecturas: Hechos de los Apóstoles 2,36-41. Salmo 32,4-22. San
Juan 20,11-18)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este hermoso Martes de la Octava de Pascua, la Iglesia nos invita a profundizar
en una experiencia fundamental de nuestra fe: ver al Resucitado. No se trata
solo de verlo con los ojos del cuerpo, sino con el corazón transformado por la
fe.
Siguiendo
el orden de las lecturas, podemos descubrir algunos elementos sencillos que nos
ayudan a entender este mensaje:
1.
Primera lectura (Hechos 2,36-41): Reconocer a Jesús como Señor. San Pedro
habla con fuerza al pueblo y les dice: “Dios ha constituido Señor y MesÃas a
ese Jesús a quien ustedes crucificaron.”
Elementos
para entender:
- Ver al
Resucitado comienza con reconocer quién es Jesús: no solo un hombre bueno,
sino el Señor.
- La gente, al escuchar
esto,
se siente tocada en el corazón. Ese es el primer paso: dejar que la Palabra nos
toque.
- Pedro les dice:
“Conviértanse”. Es decir, cambiar de vida.
Para
nosotros: Ver al Resucitado implica abrir el corazón, arrepentirnos y
comenzar una vida nueva.
2.
Salmo 32: La alegrÃa de confiar en Dios. El salmo nos dice: “La
misericordia del Señor llena la tierra.”
Elementos
para entender:
-
El que cree en Dios vive con alegrÃa y confianza.
- Ver al Resucitado no es
algo triste, sino una experiencia que llena de esperanza.
- Dios cuida de los que
esperan en Él.
Para
nosotros: Cuando realmente vemos al Señor en nuestra vida, dejamos el
miedo y vivimos con esperanza.
3.
Evangelio (Juan 20,11-18): MarÃa Magdalena ve al Señor. AquÃ
encontramos una escena muy humana y cercana: MarÃa Magdalena llora porque no
encuentra a Jesús.
Elementos
para entender:
- El dolor
puede nublar la fe: MarÃa está frente a Jesús, pero no lo reconoce.
- Jesús la llama por su nombre: “¡MarÃa!”
- Y ahà ella lo reconoce.
- Ver al Resucitado ocurre cuando
escuchamos su voz personal, cuando sentimos que Él nos conoce.
Para
nosotros:
- Jesús
también nos llama por nuestro nombre.
- Lo vemos cuando pasamos del llanto a la
fe, de la tristeza a la esperanza.
- Como MarÃa, estamos llamados a anunciar:
“He visto al Señor.”
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas:
Ver
al Resucitado no es un privilegio de unos pocos. Es una experiencia posible
para todos:
- Cuando nos
convertimos de corazón.
- Cuando confiamos en Dios.
- Cuando escuchamos su voz en lo profundo
de nuestra vida.
Hoy
el Señor también nos llama por nuestro nombre. Y nos envÃa, como a MarÃa
Magdalena, a anunciarlo.
Que
podamos decir con alegrÃa: “He visto al Señor”, y llevar esa buena noticia
a los demás.
Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...