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    jueves, 28 de agosto de 2025

    Empleo, desempleo y aprecio por lo que ya no se tiene


    La Escuela Económica | Esteban Delgado

     


    Empleo, desempleo y aprecio por lo que ya no se tiene

     

    Hay una frase muy común que dice: “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”. Una expresión que llama a reflexionar sobre todo lo que nos rodea y que muchas veces no apreciamos, hasta que llega el momento de no tenerlo o de la posibilidad de perderlo.

     

    Eso es algo que las personas tienden a vincular con las relaciones de pareja. En el sentido de que puedes tener a alguien en tu vida que no valoras en su justa dimensión y, si esa persona decide alejarse, entonces comienzas a apreciarle más y a reconocer que realmente lo querías.

     

    Incluso, muchas veces pasa hasta con relaciones tóxicas, donde ciertos “manipuladores” juegan con eso para provocar que su pareja se aferre a ellos en momentos en que hacen creer a su pareja que son necesarios para ella, cuando en realidad representan un obstáculo. Pero, ese es otro tema.

     

    En esta ocasión, deseo vincular esta frase con el mercado laboral. Sí. Porque en muchas ocasiones se pierde de vista la importancia de tener un empleo formal, y hasta informal, aunque sea mal pagado dejado de lado, reflexionamos sobre lo que pasaría si no lo tuviera.

     

    De hecho, cuando uno está desempleado y anda buscando empleo, se torna manso, cordial, servicial, dispuesto, interesado, deseoso de obtener la oportunidad de ingresar a la empresa a cambio de un salario específico. Sin embargo, una vez trabajando en el lugar en cuestión pueden surgir ciertos disgustos, incomodidades e inconformidades con las condiciones laborales, el nivel del salario y hasta la relación con sus compañeros de trabajo.

     

    Es en ese momento que el empleado tiende a ser descuidado, a “barajar” más, a llegar tarde y a reducir su rendimiento, debido a que no se siente cómodo. Incluso, hay casos en que manda todo al “carajo” y hasta renuncia o provoca su cancelación, porque tal vez su jefe inmediato le llamó la atención sobre ciertos comportamientos.

     

    Entonces, una vez desempleado, es cuando esa persona comienza a pensar que el empleo no era tan malo. Esa reflexión surge al cabo de un par de semanas en casa, sin hacer nada y, sobre todo, sin recibir el salario quincenal, mientras los compromisos fijos y gastos cotidianos de la casa se mantienen, por lo que comienzan los atrasos y las deudas.

     

    Conozco de casos de personas que vivían quejándose de sus empleos y luego, cuando se vieron desempleados, llegaron a expresar que estarían dispuestos a volver a trabajar en el mismo lugar hasta por menos salario del que tenían, solo con tal de regresar al mercado laboral.

     

    Con esto no pretendo llevar a los trabajadores a la idea de que deben conformarse con el empleo que tienen, aunque sea mal pagado y con horario relativamente incómodo. No es así. Lo que sí deseo es que cada trabajador considera buscar el lado positivo a la condición de ser empleado y que, si desea cambiar su condición, comience a gestionar un nuevo puesto en alguna otra empresa; pero hacer esa gestión en paralelo, no despreciando lo que se tiene.

     

    En República Dominicana la tasa de desempleo es alta. Hay alrededor de un 55% de los trabajadores activos que lo hacen en la informalidad y solo un 44% está en el mercado formal. Lo salarios en las empresas privadas son penosamente bajos, pero alcanzan para sobrevivir y mejorar las condiciones de vida de aquellos que tienen empleo.

     

    Lo malo es estar desempleado cuando se necesita ese empleo. Lo malo es buscar trabajo estando desempleado, pues ya se sabe que es más fácil conseguir un nuevo empleo estando en un empleo que estando en la casa mandando currículum y esperando una llamada.

     

    Lo anterior es un mensaje, especialmente para los más jóvenes, quienes en ocasiones se disgustan en sus empleos o se sienten inconformes con las condiciones, sin tomar en cuenta que el mercado laboral es limitado, que posiblemente en otras empresas similares el ambiente sea más incómodo y que, en lugar de quejarnos por lo poco que nos dan, deberían también reflexionar sobre lo que damos nosotros como trabajadores de una empresa o institución específica. En lugar de quejarse, esfuércese por superarse para así conseguir un mejor puesto.





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