Noticias | Federico Piana
México: Sacerdotes y agentes
pastorales en la mira de la delincuencia
El
"Informe Anual sobre la Incidencia de la Violencia contra Sacerdotes,
Agentes Pastorales, Fieles e Instituciones Eclesiásticas en México",
elaborado por el Centro Católico Multimedial y publicado el 28 de enero, revela
un panorama preocupante: en los últimos siete años, varias comunidades
católicas han sufrido una alarmante escalada de ataques contra lugares de
culto. El objetivo: mantener a la Iglesia y la acción social de los sacerdotes
en silencio y con miedo.
El asesinato del padre Bertoldo
Pantaleón Estrada, cuyo cuerpo fue encontrado acribillado a balazos el 4 de
octubre del año pasado, dos días después de su desaparición. El asesinato de
ocho jóvenes el 16 de marzo de 2025 en un campo colindante con la parroquia de
San José de Mendoza en Salamanca, Guanajuato, durante los preparativos de
Semana Santa. La grave herida sufrida por el padre Héctor Alejandro Pérez,
párroco de la iglesia de San Francisco de Asís en Las Gaviotas de Villahermosa,
Tabasco, el 30 de junio del año pasado. La fuerza del nuevo Informe Anual sobre
la incidencia de la violencia contra sacerdotes, agentes pastorales, fieles e
instituciones de la Iglesia en México, publicado hace dos días, el 28 de enero,
reside en que narra historias de violencia y dolor. Éste es el trágico resumen
de lo que claramente afirma el prólogo del documento: “Si bien los crímenes
contra sacerdotes han disminuido ligeramente en comparación con años
anteriores, en los últimos siete años varias comunidades católicas se han visto
sometidas a una alarmante escalada de ataques contra lugares de culto que no
sólo profanan lo sagrado, sino que revelan lo que todos sufrimos: una profunda
crisis de seguridad y de valores en nuestra sociedad”.
Blancos fáciles
El informe fue elaborado por la
Unidad de Investigaciones Especiales del Centro Católico Multimedial, fundado y
dirigido por el padre Sergio Omar Sotelo Aguilar, sacerdote paulino y
periodista, blanco de los cárteles criminales mexicanos por su decisión de
combatir a los jefes del narcotráfico y el crimen organizado, principalmente a
través de su labor periodística. La edición de este año del informe reitera su
aclaración de que no es casualidad que «toda esta violencia ocurra en regiones
con altos índices de criminalidad. Las organizaciones criminales, el
narcotráfico y la delincuencia común ven a las iglesias como blancos fáciles,
desprotegidas por un Estado laico con el mandato de garantizar la libertad
religiosa».
No hay persecución
El informe explica claramente que,
oficialmente, no existe persecución contra la Iglesia. No existen restricciones
a la libertad religiosa ni de culto, ni odio a la fe. Sin embargo, las causas
de la violencia han cambiado profundamente en los últimos cinco años: «La
violencia contra sacerdotes, religiosos, agentes pastorales e instituciones
eclesiásticas», declaró el padre Sotelo Aguilar a los medios vaticanos, «se ha
convertido en un acto constante de acoso, proveniente tanto de grupos
criminales como de organismos políticos a nivel municipal, estatal e incluso
federal. Los motivos, aunque multifactoriales, buscan mantener a la Iglesia y a
sus sacerdotes, como agentes de estabilidad social, en silencio y con miedo».
Acciones preocupantes
Estos son actos de intimidación
preocupantes, como el ocurrido en agosto de 2025 en San Miguel de Allende,
Guanajuato: allí, la capilla de la Virgen de San Juan de los Lagos fue
escenario de violentos enfrentamientos que también involucraron a la parroquia
de San Antonio. Pero los laicos también son cada vez más atacados, afirma el
director del Centro Católico Multimedial: «Desafortunadamente, el año pasado
estuvo marcado por una violencia extrema contra colaboradores directos de la
Iglesia y catequistas. Un aspecto dramático es que muchos de ellos son muy
jóvenes, como hemos visto con los 15 jóvenes asesinados en diversas partes del
país».
No sólo asesinatos
Pero no se trata solo de ataques,
asesinatos y desapariciones sospechosas atribuibles a la delincuencia común y
al crimen organizado, incluyendo clanes y cárteles de la droga. Los ataques a
edificios religiosos también están en aumento, advierte el informe: «Estos
incluyen robos, profanaciones, extorsiones e incendios provocados, con un
promedio de 26 a 28 incidentes por semana, o aproximadamente 1400 al año. En la
década de 1990, solo se reportaban cuatro ataques por semana; hoy, la cifra es
casi siete veces mayor».
Impunidad generalizada
Hay otro dato preocupante, revelado
por el propio padre Sotelo Aguilar: «El 80% de los casos de asesinato de
sacerdotes gozan actualmente de total impunidad. Los expedientes de
investigación han sido olvidados, y a menudo archivados, sin que se haga justicia
a los familiares».


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