Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
Solemnidad de la Epifanía del Señor
Martes
6 enero 2026 | Lecturas Isaías 60,1-6. Salmo 71,2-13. Efesios 3,2-6 y Mateo
2,1-12
Introducción
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos la Epifanía del Señor, la manifestación de Jesús como Salvador
universal. Las lecturas nos revelan que la luz de Cristo no brilla solo para
un pueblo, sino para todos los pueblos de la tierra. Isaías anuncia la
gloria del Señor sobre Jerusalén, atrayendo a las naciones; el salmo invoca la
adoración de todos los reyes; san Pablo revela el misterio de que los gentiles
son coherederos; y el evangelio nos presenta a los magos de Oriente adorando al
Niño. Esta fiesta nos invita a reconocer a Jesús como Rey de todos y a ser
testigos de su luz en el mundo.
Aquí
destaco 7 elementos clave para nuestra reflexión, inspirados en las lecturas:
1.-
La luz de Dios que disipa las tinieblas (Isaías 60,1-6)
«¡Levántate,
brilla, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!».
En un mundo cubierto de tinieblas —guerras, egoísmo, desesperanza—, Cristo
es la luz verdadera. La Epifanía nos recuerda que Dios irrumpe en la
historia para iluminar a todos, no solo a los cercanos, sino a los lejanos.
2.-
La universalidad de la salvación (Efesios 3,2-6)
San
Pablo anuncia el «misterio» revelado: los paganos (nosotros, los no
judíos) son «coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma
promesa». Jesús no vino solo para Israel, sino para toda la humanidad. La
Epifanía es la fiesta de la catolicidad de la Iglesia: Cristo salva a todos
sin distinción de raza, cultura o nación.
3.-
La búsqueda sincera de Dios (Mateo 2,1-12)
Los
magos, sabios paganos de Oriente, ven la estrella y se ponen en camino.
Representan a todos los que, con corazón inquieto, buscan la verdad. Hoy,
muchos buscan sentido en ideologías, placeres o poder, pero solo en Cristo
hallamos la respuesta plena. ¿Estamos nosotros en búsqueda constante del Señor?
4.-
La guía de la estrella: la fe y las señales de Dios
La
estrella orienta a los magos, pero desaparece un momento, obligándolos a
preguntar en Jerusalén. Dios nos guía mediante su Palabra, la Iglesia, los
sacramentos y las «estrellas» de nuestra vida (acontecimientos, personas).
No siempre es un camino fácil; requiere humildad para preguntar y discernir.
5.-
El contraste con Herodes: el rechazo del mal
Herodes
se turba y finge adorar, pero planea matar al Niño. Representa el poder mundano
que teme a Cristo porque amenaza su dominio. Hoy hay «herodes» modernos:
ideologías que rechazan a Dios, egoísmos que matan la inocencia. La
Epifanía nos invita a elegir: ¿adoramos como los magos o rechazamos como
Herodes?
6.-
La adoración y los dones ofrecidos (Mateo 2,11)
Los
magos se postran y ofrecen oro (realeza de Cristo), incienso (divinidad) y
mirra (su pasión y muerte). La verdadera adoración es postrarnos en humildad
y ofrecer lo mejor de nosotros: nuestro tiempo, talentos y sufrimientos
unidos a la cruz. En esta Eucaristía, ofrecemos nuestro «oro, incienso y
mirra».
7.-
El regreso por otro camino: la conversión
Los
magos «regresaron a su tierra por otro camino». El encuentro con Cristo
transforma la vida: no volvemos iguales. La Epifanía nos llama a una
conversión misionera: llevar la alegría del Evangelio a nuestros ambientes,
siendo luz para los demás.
Conclusión
Hermanos,
la Epifanía nos manifiesta que Jesús es el Rey universal, luz para todo
pueblo. Como los magos, pongámonos en camino, adoremos al Señor y
regresemos transformados para anunciar su salvación. Que María, Estrella de la
Evangelización, nos guíe. Amén.


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