Actualidad Mundial | Federico Piana
Presidente del episcopado
venezolano: resolver los problemas de forma pacífica
Tras las
incursiones militares estadounidenses en Caracas, monseñor Jesús González de
Zárate Salas, arzobispo de Valencia en Venezuela y presidente de la Conferencia
Episcopal Venezolana, describe el estado de ánimo colectivo de una población
agotada y asustada. Gracias al Papa León XIV por su oración y su cercanía.
«En estas
horas se manifiestan sentimientos contradictorios». Monseñor Jesús González de
Zárate Salas da cuenta del estado de ánimo colectivo de la población venezolana
tras el ataque estadounidense a Caracas y la detención del presidente Nicolás
Maduro y su esposa, Cilia Flores, acusados de narcotráfico, terrorismo y
tráfico de armas.
El arzobispo
de Valencia en Venezuela y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana,
por primera vez tras los acontecimientos, explica a los medios de comunicación
vaticanos que hay que tener en cuenta sobre todo una cosa fundamental: «El
hecho de que existen diferencias en la valoración de la realidad política
nacional. En general, la población está a la espera de las consecuencias de los
acontecimientos que aún están en pleno desarrollo. Para muchos, en este
momento, hay más preguntas que respuestas».
Calma surrealista
El relato de
monseñor de Zárate transmite la imagen de un país en el que ahora reina una
tensa calma, después de que el sábado pasado, ante la inminencia de las
incursiones militares, el pánico empujara a la población a acaparar productos
de primera necesidad. «Nosotros, los obispos —afirma—, hemos vivido estos
momentos con espíritu de fe y en un clima de oración. La difícil, compleja y
dinámica realidad que ha vivido Venezuela en las últimas décadas nos ha
enseñado a privilegiar la visión pastoral y el acompañamiento de nuestro pueblo
frente a otros enfoques y otras perspectivas de análisis». Por eso, sobre todo
en esta coyuntura, «hemos considerado oportuno mantener una comunicación
constante entre nosotros y con nuestros sacerdotes para ayudarnos a estar cerca
y acompañar a nuestro pueblo».
Respeto y tolerancia
Y, sin duda,
al arzobispo no le sorprendió que, al día siguiente del ataque, el domingo, «la
participación en las celebraciones eucarísticas fuera casi normal». Una
señal de que la esperanza aún no ha muerto: «Es la misma esperanza que se ha
manifestado repetidamente a lo largo de los difíciles años que hemos tenido que
vivir: la de poder responder a nuestros problemas en paz, con la participación
de todos y de acuerdo con la Constitución y los valores democráticos que hemos
elegido como sociedad». Hay caminos muy concretos que los obispos
venezolanos indican para alcanzar la unidad y la pacificación nacional. Son,
enumera monseñor de Zárate, «el respeto y la dignidad de la persona, la
tolerancia y la comprensión mutua, la búsqueda del bien común, la validez de
los valores democráticos. No son caminos fáciles de recorrer y esto lo hemos
experimentado en los últimos años».
Responsabilidad nacional
El presidente
de la Conferencia Episcopal Venezolana también reitera con firmeza que «el
compromiso de responder a las complejas y difíciles realidades que vive nuestro
país es una responsabilidad que nos corresponde en primer lugar y sobre todo a
nosotros, los venezolanos, aunque siempre hemos agradecido la ayuda de la
comunidad internacional en el marco de la asistencia humanitaria, la defensa de
los derechos humanos y el orden democrático. Seguiremos necesitando esta
ayuda».
Gracias, León XIV
Monseñor de
Zárate agradece a León XIV la cercanía expresada ayer tras el Ángelus. «Desde
el comienzo de su pontificado, el Papa ha demostrado un gran amor por los
venezolanos y un profundo conocimiento de nuestra realidad. Por eso apreciamos
mucho sus palabras de ayer, en las que encontramos todo un programa a seguir:
superar la violencia, emprender caminos de justicia y paz, garantizar la
soberanía del país, asegurar el Estado de derecho consagrado en la
Constitución, el respeto de los derechos humanos y civiles, trabajar juntos
para construir un futuro mejor».


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