Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Proceso de Sanación
Homilía
miércoles 14 enero sobre las lecturas: 1Sam 3,1-10.19-20; Sal 39; Mc 1,29-39.
Aquí
te propongo algunos elementos importantes para una homilía sobre el proceso de
sanación, que Dios ofrece, que no es solo física, sino integral
(espiritual, vocacional y de servicio).
1.
La escucha atenta y el reconocimiento de la voz de Dios (1 Sam 3)
Samuel
vive en un tiempo de sequía espiritual (“la palabra de Dios era rara” –
v.1).
Dios
llama insistentemente, pero Samuel necesita ayuda para reconocer esa voz (tres
veces se equivoca, hasta que Elí le enseña: “Habla, Señor, que tu siervo
escucha”).
Elemento
clave para la sanación: Muchas veces nuestra “enfermedad” más
profunda es la sordera interior o la falta de discernimiento. El proceso
de sanación comienza cuando aprendemos a escuchar a Dios en medio del silencio
y la rutina. La sanación espiritual empieza con la disponibilidad:
“Habla, Señor, que tu siervo escucha” (v.10).
Aplicación: ¿En qué áreas
de mi vida estoy “sordo” a la llamada de Dios que quiere sanarme?
2.
La sanación como encuentro personal y gesto de ternura (Mc 1,29-39)
Jesús
entra en la casa (espacio íntimo, familiar), no en la sinagoga.
Toma
de la mano a la suegra de Simón, la levanta (mismo verbo que se usa para la
resurrección). No hay palabras grandiosas: solo proximidad, toque y
acción. La fiebre la deja inmediatamente y ella se pone a servir
Elemento
clave:
La sanación de Jesús es personalizada, cercana, compasiva. No es mágica ni
distante. Toca la debilidad humana.
El
proceso no termina en la curación física: lleva al servicio
gratuito y agradecido. La suegra no se queda “recuperada” en la cama; se
levanta para servir.
3.
La oración como condición para continuar la misión de sanación (Mc 1,35)
Jesús,
después de un día intenso de curaciones y expulsiones de demonios, se retira a
orar solo de madrugada.
Aunque
todos lo buscan (incluso con buenas intenciones), Él prioriza la comunión con
el Padre antes de seguir sanando.
Elemento
clave:
El sanador por excelencia (Jesús) necesita oración constante para no agotarse
ni desviarse. La sanación verdadera no viene de nuestras fuerzas, sino de la
unión con Dios.
4.
La esperanza en medio de la fragilidad humana (Salmo 39/40)
El
salmo expresa la espera confiada: “Puse mi esperanza en el Señor” (v.2).
Habla
de un pozo de perdición, de lodo cenagoso (imagen de enfermedad, pecado,
desesperanza), pero Dios inclina su oído, saca al orante y pone en su boca un
cántico nuevo.
Elemento
clave:
La sanación no es instantánea siempre; muchas veces es un proceso de espera, de
clamar desde el lodo, de confiar que Dios inclina su oído y actúa a su tiempo.
El salmo une sufrimiento + esperanza + alabanza.
Síntesis
para la homilía: El proceso de sanación según estas lecturas
- Escuchar la
voz de Dios que llama en medio de la sequía espiritual (Samuel).
- Dejarse
tocar por Jesús en nuestra debilidad cotidiana (suegra de Pedro).
- Levantarse
no para quedarnos cómodos, sino para servir con gratitud.
- Orar
constantemente para sostener la misión de llevar sanación a
otros.
- Esperar con
esperanza activa, sabiendo que Dios saca del lodo y pone un
cántico nuevo (Salmo).
Pregunta
final para la asamblea:
1.-
¿Cuál es mi “fiebre” actual que me impide levantarme y servir?
2.-
¿Estoy dispuesto a decir hoy: “¿Habla, Señor, que tu siervo escucha”?
3.-
¿Busco a Jesús para que me tome de la mano y me levante?
Estas
líneas pueden servir a la vida diaria (enfermedades del alma: rencor,
miedo, apatía, etc.). ¡Que el Señor te ilumine en este día!


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