Diálogo Interreligioso | Tiziana Campisi
El Papa: Sin prejuicios y
con el corazón desarmado, crezcamos en la caridad
León XIV
recibe a los participantes en una iniciativa del Dicasterio para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos dirigida a jóvenes sacerdotes y monjes de las
Iglesias Ortodoxas Orientales. Destaca que las diferencias históricas y
culturales dentro de las Iglesias "representan un maravilloso
mosaico" de la "herencia cristiana común". Espera que todos
crezcan en una "fe compartida en Cristo". La unidad cristiana puede
ser "levadura de paz en la tierra y de reconciliación para todos".
Esta mañana, 5
de febrero, el encuentro con sacerdotes y monjes de las Iglesias Ortodoxas
Orientales en visita de estudio a Roma y el Vaticano es un punto de partida
para que el Papa León XIV reitere "la importancia de estar unidos en la
fe", como enfatiza San Pablo en su Carta a los Efesios. Para el Pontífice,
la unidad cristiana en sí misma puede ser una "levadura de paz", pero
para lograrla, todos deben eliminar sus propios prejuicios, los cristianos
deben trabajar juntos y fortalecer sus vínculos en Cristo.
Iniciativa del Dicasterio para la Promoción de la
Unidad de los Cristianos
En la Sala
Clementina del Palacio Apostólico, el Papa llega un poco más tarde de lo
previsto para la audiencia. "Les pido disculpas por la espera", dice,
y bromea: "Alguien me comentó esta mañana, en uno de nuestros tantos
encuentros, que el Papa Francisco había dicho en cierto momento: 'Soy el
vicario de Cristo en la tierra, y mi poder sobre mis compromisos es nulo'. Esto
es parte de lo que recibí por mi sucesión al cargo de Pedro, así que gracias
por su presencia esta mañana y por estar aquí".
A
continuación, dio la bienvenida a los jóvenes coptos, etíopes, eritreos,
malankares y sirios con las palabras de San Pedro dirigidas a los cristianos
"del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia": "La paz sea con
todos los que están en Cristo". Extendió un saludo fraternal al arzobispo
Khajag Barsamian y al metropolitano Barnabas El-Soryani, quienes los
acompañaban, y expresó su gratitud a los líderes de las Iglesias Ortodoxas
Orientales que participaron en la iniciativa organizada por el Dicasterio para
la Promoción de la Unidad de los Cristianos. La visita de estudio tuvo como
objetivo ofrecer la oportunidad de comprender mejor la Iglesia Católica, en
particular la Curia Romana y las instituciones educativas de Roma. Para el
Pontífice, también fue una bendición para quienes se reunieron con la
delegación de las Iglesias Ortodoxas Orientales, quienes tuvieron la
oportunidad de comprender mejor estas Iglesias.
Un mosaico de nuestra herencia cristiana común
En su
discurso, pronunciado en inglés, León recuerda que San Pablo viajó extensamente
por Israel, Asia Menor, Siria, Arabia e incluso Europa, y que, al fundar y
visitar numerosas comunidades cristianas, se percató de las características
únicas de cada Iglesia, en particular su etnia, sus costumbres, así como sus
desafíos y preocupaciones. Así, se dio cuenta de que corrían el riesgo de
volverse demasiado introspectivos, centrándose en sus propios problemas
específicos, y por eso, en sus cartas, quiso recordarles y enfatizar que
formaban parte del único Cuerpo Místico de Cristo, animándolos a apoyarse
mutuamente y a mantener la unidad de fe y enseñanza.
“Las
diferencias históricas y culturales en nuestras Iglesias representan un
maravilloso mosaico de nuestra herencia cristiana común, algo que todos podemos
apreciar. Al mismo tiempo, debemos seguir apoyándonos mutuamente para que
podamos crecer en nuestra fe compartida en Cristo, quien es la fuente última de
nuestra paz. Esto requiere que aprendamos a
desarmarnos”.
La unidad de los cristianos levadura de paz
El Papa se
basa entonces en las palabras del Patriarca Atenágoras, pionero del movimiento
ecuménico, para instar a todos a no dejarse llevar por el ego y a evitar las
opiniones preconcebidas. "Debemos librar la guerra más dura, que es la
guerra contra nosotros mismos. Debemos desarmarnos", afirmaba el arzobispo
greco-ortodoxo.
“Cuando
eliminamos los prejuicios que albergamos y desarmamos nuestros corazones,
crecemos en la caridad, colaboramos más estrechamente y fortalecemos nuestros
lazos de unidad en Cristo. De esta manera, la unidad cristiana también se
convierte en fermento de paz en la tierra y de reconciliación para todos”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...