Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
La imposición de manos de Jesús
(Viernes
13 febrero 2026, lecturas: 1Re 11,29-32;12,19 – Sal 80 – Mc 7,31-37)
Queridos
hermanos y hermanas:
Aquí
tenemos varios elementos clave para desarrollar la reflexión.
1.
Dios quiere hablar al corazón… pero el corazón puede cerrarse.
En
la primera lectura vemos la ruptura del reino de Israel. No fue solo un
problema político: fue un problema espiritual. Salomón se apartó de Dios, el
pueblo se alejó, el reino se divide.
El
Salmo lo resume con dolor: “¡Ojalá me escuchara mi pueblo!”
Idea
central: El
drama del ser humano no es que Dios deje de hablar, sino que dejamos de
escuchar.
Y
aquí aparece el puente con el Evangelio: Hoy Jesús sana a un hombre sordo y
tartamudo. No es casualidad: la sordera física simboliza la sordera espiritual
del pueblo.
2.
Jesús realiza un gesto profundamente humano: la imposición de manos
El
Evangelio describe la curación con detalles muy concretos: Jesús:
- Lo aparta de la gente
- Le toca los oídos
- Toca su lengua
- Mira al cielo
- Suspira
Dice:
“Effetá” – Ábrete. Este milagro está lleno de gestos corporales. No es una
curación a distancia. Jesús toca.
La
imposición de manos significa: Cercanía. Ternura. Encarnación. Dios que se
involucra con nuestra fragilidad. Dios no salva desde lejos. Dios salva tocando
la vida.
3. Dios nos
sana integralmente. Jesús no sana solo los oídos; sana también la
lengua. Porque quien no escucha bien: tampoco puede hablar bien, no puede
comunicarse, vive aislado. Este hombre
representa al ser humano encerrado en sí mismo.
La
obra de Jesús es doble:
- abrir el oído → para escuchar
a Dios
- soltar la lengua → para
anunciarlo
- escuchar y anunciar van
juntos.
4.
La imposición de manos continúa hoy en la Iglesia. Este gesto de
Jesús sigue vivo hoy: En el Bautismo. En
la Confirmación. En la Ordenación sacerdotal. En la Unción de los enfermos. En
la bendición.
Cada
imposición de manos significa:
- Cristo sigue tocando a
su pueblo.
- No es un gesto simbólico
vacío.
- Es Cristo actuando hoy.
5.
Nuestra sordera espiritual de hoy. Hoy también podemos estar: saturados de ruido distraídos., endurecidos, cerrados
al Evangelio
Escuchamos
muchas voces: redes, noticias, preocupaciones, críticas… Pero poco la voz de
Dios.
Por
eso hoy Jesús vuelve a decirnos: “Effetá… ábrete.”
Ábrete:
-
a la Palabra
- a la oración
- a los hermanos
- a la conversión
6.
Jesús suspira: el dolor de Dios ante nuestra cerrazón. Un detalle
precioso del Evangelio:
Jesús
suspiró.
- Es el suspiro de Dios
ante el sufrimiento humano.
- Es el suspiro de Dios
ante nuestra cerrazón. Dios no es indiferente. Dios se conmueve.
7.
Fruto de la imposición de manos: la alabanza. La gente termina
diciendo: “Todo lo ha hecho bien.” Es la misma frase del Génesis: Dios creó
el mundo y vio que era bueno.
8.
Preguntas para aterrizar la homilía. Podrías cerrar con
preguntas:
-
¿Qué áreas de mi vida siguen sordas a Dios? ¿Qué palabras necesito que Jesús
libere?
-
¿Dejo que Cristo toque mi vida? ¿Escucho a Dios antes de hablar?
Idea
central para concluir
La
imposición de manos de Jesús significa:
- Dios nos toca para
abrirnos a Él y a los demás.
- Hoy Jesús también quiere
tocarnos y decirnos:
“Effetá…
ábrete.” Amén.


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