La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)
Servicios
financieros ofrecen ventajas, pero tienen su costo
Los
consumidores, es decir, todos nosotros, tenemos a disposición la posibilidad de
obtener “bienes” y “servicios” para suplir nuestras necesidades. Esos bienes y
servicios tienen costos, es decir, un valor calculado en precio que hay que
pagar.
Esto
indica que las empresas que ofrecen esos bienes y servicios tienen el interés
de recibir alguna remuneración o ganancia por lo que venden. De otra forma, no
existirÃan, pues se trata de una actividad de negocios basada en el libre juego
de la oferta y la demanda.
Uno
de los sectores de servicios más amplio en la economÃa es el financiero. Los
servicios financieros, que son los que mayormente ofrecen las entidades
bancarias, se tornan prácticamente imprescindibles para la cotidianidad de los
ciudadanos.
Entre
esos servicios están abrir una cuenta corriente o de ahorro en moneda nacional
o extranjera, incluidas las facilidades de tenerlas como acceso a una
plataforma para realizar toda clase de transacciones de manera virtual, además
de una libreta fÃsica, tarjeta de débito y aplicación para su teléfono móvil,
entre otros aspectos.
También
están las tarjetas de crédito, que además de permitirle adquirir bienes y
servicios adicionales con un crédito de hasta 50 dÃas sin intereses, le da la
posibilidad de un crédito extra, acceso a determinadas áreas de forma gratuita
y descuentos en determinados establecimientos comerciales.
También
están los financiamientos, es decir, los préstamos de diversas modalidades, ya
sea de consumo, hipotecario, comercial, entre otros, con distintas modalidades
de pago, tasas, plazos y otras condiciones.
A
eso se agrega el hecho de que, gracias a los servicios financieros, usted se
convierte en sujeto de crédito, lo que le permite acceder a otros bienes y
servicios que les interese adquirir y cuyo requisito previo es tener algún
producto bancario vigente. Se construye historial crediticio cuando se está
bancarizado.
Las
empresas formales pagan salarios a sus empleados, a través de cuentas bancarias
de nómina; al viajar al exterior, casi siempre se exige una tarjeta de crédito,
asà como al hospedarse en un hotel. En fin, los ciudadanos estamos atados a los
servicios financieros de una forma o de otra, a tal grado que no estar
bancarizado implica ser una especie de “muerto civil”, en lo que al consumo de
bienes y servicios respecta.
Pero,
todavÃa hay muchas personas que pierden de vista el hecho de que esos servicios
financieros tienen costos y que esos costos, aunque son inicialmente asumidos
por las entidades que los ofrecen, previo a haber realizado cuantiosas
inversiones, con el objetivo de obtener rentabilidad, ya que se trata de
empresas comerciales legÃtimas, son finalmente cargados a los clientes.
Dada
esa situación, existen los llamados “tarifarios de servicios financieros”, que
cada banco múltiple publica con modificaciones y ajustes anuales, bajo la
supervisión de la Superintendencia de Bancos (SB).
De
ahà los cargos por mantenimiento de la cuenta, por determinadas transacciones,
por balance debajo del monto mÃnimo acordado, por seguro de la tarjeta de
crédito, por emisión de libretas, tarjetas y otras facilidades, por la entrega
de cartas o certificaciones de balances o transacciones impresas para
determinados trámites externos al banco.
Esos
cargos, sumados a los intereses que los bancos cobran por los préstamos que
conceden, son las fuentes de sus ingresos para garantizar su operatividad y su
rentabilidad, mientras ofrecen un servicio que requiere un elevado nivel de
confianza y seguridad. De ahà otro elevado costo que tienen esas entidades para
procurar una buena reputación ante los ciudadanos que demandan sus servicios.
Además
de todas esas tarifas que cobran las entidades financieras a sus clientes,
están los cargos impositivos, pues cada depositante debe pagar un 10% de
impuesto sobre los intereses que generan sus depósitos. Además, el Estado cobra
a cada usuario de servicios financieros un 0.15% de todos los montos que
transfiere desde sus cuentas hacia cuentas de terceros y que retira, si es en
forma de cheques.
Lo
anterior indica que estar bancarizado tiene sus costos, pero también invita a
pesar sobre todas las ventajas que ofrece el hecho de tener productos
financieros, siempre que sean administrados de forma adecuada, con disciplina y
moderación, a los fines de no incurrir en endeudamientos desmedidos que afecten
sus finanzas personales.
Los
bancos no trabajan para perder, pero los servicios que ofrecen le dan a cada
ciudadano-usuario la posibilidad de sacar ventaja y ganancias al utilizarlos de
forma adecuada. Es un ganar-ganar con los servicios financieros.


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