Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Mi perfume para el Señor
(Lunes
Santo 30 marzo 2026, lecturas: Isaías 42,1-7. Salmo 26,1-14. y San Juan 12,1-11)
Queridos
hermanos y hermanas:
En
este Lunes Santo, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre un gesto
sencillo pero lleno de amor: ofrecer nuestro “perfume” al Señor. Veamos
algunos elementos, siguiendo el orden de las lecturas, para entender este
mensaje de manera clara y cercana:
1--
Dios nos elige con amor y misión (Isaías 42,1-7). El profeta nos presenta al
Siervo de Dios:
- Humilde,
manso, que no grita ni rompe la caña débil.
- Dios también nos ha elegido a cada uno de
nosotros.
- No nos pide cosas extraordinarias, sino
ser luz en medio de los demás.
Nuestro
“perfume”
comienza cuando vivimos con paciencia, justicia y bondad en lo pequeño de cada
día.
2-
El Señor es nuestra luz y salvación (Salmo 26). El salmo nos recuerda:
- El Señor es
mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”
- Cuando confiamos en Dios, nuestro corazón
se llena de paz.
- El perfume que agrada a Dios es un
corazón confiado, que no se desespera.
Esperar
en el Señor, incluso en momentos difíciles, es una ofrenda muy valiosa.
3.
María derrama el perfume: amor sin medida (Juan 12,1-11). En el
Evangelio vemos a María que unge los pies de Jesús con un perfume muy caro.
- Ella no
calcula, no mide, no se guarda nada: da lo mejor que tiene.
- Ese perfume
representa el amor verdadero: generoso, gratuito, sincero.
- Mientras
algunos critican (como Judas), Jesús valora ese gesto porque nace del corazón.
4.
¿Cuál es nuestro perfume hoy?
Hermanos,
no todos tenemos perfumes costosos, pero todos tenemos algo que ofrecer:
- Nuestro
tiempo para ayudar a otros.
- Nuestra paciencia en la familia.
- Nuestro perdón hacia quien nos ha herido.
- Nuestra oración sencilla y constante.
5.
Cuidado con el corazón que critica y no ama
El
Evangelio también nos advierte:
- Judas habla
de ayudar a los pobres, pero su corazón está lejos del amor.
- A veces podemos hablar bien, pero no amar
de verdad.
- El verdadero perfume no está en las
palabras, sino en las obras hechas con amor.
6.
El perfume llena la casa
Dice
el Evangelio que el aroma llenó toda la casa:
- Cuando
hacemos el bien, eso se nota, se siente, se contagia.
- Un pequeño gesto de amor puede cambiar el
ambiente de un hogar, de una comunidad.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, en este Lunes Santo preguntémonos:
- ¿Qué perfume
le estoy ofreciendo al Señor?
- Que no sea un amor a medias, sino un amor
generoso como el de María.
- Que nuestra vida entera sea ese perfume
agradable que sube hasta Dios. Amén.


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