Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Cada uno siga a Cristo con fidelidad hasta el final
(Sábado
23 mayo 2026, lecturas Hechos 28,16-20.30-31. Salmo 10,5-8. Juan 21,20-25)
Queridos
hermanos y hermanas:
Las
lecturas de hoy nos invitan a mirar el final del camino de dos grandes apóstoles,
pero sobre todo nos enseñan que cada discÃpulo tiene su propia misión. Lo
importante no es compararnos, sino seguir a Jesús con fidelidad.
1.
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 28,16-20.30-31. Pablo
prisionero, pero libre para anunciar. San Pablo llega a Roma como prisionero
Está encadenado, vigilado, limitado, Sin
embargo:
-
No se queja.
-
No pierde
la fe.
-
No abandona su misión.
Desde
una casa alquilada, custodiado por soldados, anuncia el Reino de Dios con
valentÃa y libertad.
Elementos
para destacar a gente sencilla:
-
Se puede estar atado por fuera, pero libre por
dentro.
-
Las dificultades no impiden que Dios actúe.
-
La misión no depende de las circunstancias, sino
del amor a Cristo.
-
Pablo no dejó de hablar de Jesús hasta el final.
Mensaje
claro: cuando Cristo está en el corazón, nada puede detenernos.
2.
Salmo 10 (11). “El Señor está en su templo santo.”
El
salmo nos recuerda:
-
Dios ve todo. Dios prueba al justo.
-
Dios ama la justicia.
-
El justo verá su rostro.
Esto
ilumina la situación de Pablo: aunque está preso, Dios está en su trono. No
abandona a sus hijos.
Aplicación
sencilla: Cuando sufrimos injusticias. Cuando parece que el mal gana. Cuando
nos sentimos solos. Dios sigue reinando. Él sostiene al que permanece fiel.
3.
Evangelio: Evangelio según San Juan 21,20-25 “¿Qué te importa? Tú sÃgueme.”
Después
de confiarle a Pedro su misión, Jesús le anuncia que un dÃa dará la vida.
Pedro, al ver a Juan, pregunta: “¿Y éste qué?”
Jesús
responde con firmeza: “Si quiero que él se quede hasta que yo venga,
¿qué te importa? Tú sÃgueme.”
AquÃ
está el corazón del mensaje:
-
No todos tenemos la misma misión.
-
No todos tenemos el mismo destino.
-
No todos sufrimos igual.
-
No todos servimos de la misma manera.
Pedro
morirá mártir. Juan tendrá otra misión distinta. Pero ambos deben ser fieles.
Aplicación
para la vida cotidiana:
-
No compararnos con otros.
-
No medir nuestra vida por la de los demás.
-
No preguntar: “¿Por qué a mÃ?” sino “¿Cómo sigo a
Jesús aquÃ?”
Jesús
no nos llama a competir, sino a seguirlo.
4.
Mensaje central para la homilÃa
Las
tres lecturas nos enseñan:
-
Pablo: fidelidad hasta el final, incluso en
cadenas.
-
El salmo: confianza en que Dios gobierna la
historia.
-
El Evangelio: cada uno tiene su propio camino; lo
importante es seguir a Cristo.
La
pregunta no es: ¿Qué hará el otro? ¿Por qué el otro tiene esto o
aquello? ¿Por qué su camino es distinto?
La
pregunta es: ¿Estoy yo siguiendo a Jesús hoy?
5.
Aplicaciones concretas para gente sencilla.
- En la familia: cada uno tiene su cruz, pero
todos podemos amar. En el trabajo: aunque haya injusticias, podemos ser
honestos. En la enfermedad: aunque el cuerpo esté limitado, el alma puede ser
libre. En la Iglesia: no todos predican, pero todos pueden dar testimonio.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, San Pablo nos enseña a ser fieles hasta el final. El salmo
nos invita a confiar en el Señor. Jesús nos recuerda: “Tú sÃgueme.”
-
Que no nos distraigan las comparaciones.
-
Que no nos paralicen las dificultades.
-
Que no nos desanime el camino. Lo único necesario
es seguir a Cristo cada dÃa, con humildad, confianza y amor. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...