Jóvenes | Francesco Ricupero
El Papa a un joven
“inquieto”: el tiempo es un maestro y cura todo
León XIV
responde a un estudiante calabrés en la revista Piazza San Pietro, quien
confiesa sentir “mucha inquietud y mucha confusión”, especialmente en relación
con los vínculos y relaciones construidos a lo largo del tiempo. El Pontífice
lo tranquiliza: “El Señor no defrauda los deseos que Él mismo ha encendido en
el corazón”.
“No tengas
prisa por comprenderlo todo de inmediato. El tiempo es un maestro paciente y
cura las heridas. La oración cotidiana, aunque sea sencilla y pobre de
palabras, la escucha de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos y
el diálogo con personas sabias te ayudarán a reconocer qué vínculos custodiar y
hacer crecer y cuáles dejar atrás, sin juzgar”. Este es el consejo que León XIV
dirige a Pietro, un joven estudiante de Reggio Calabria, en una carta publicada
en la revista Piazza San Pietro, editada por la Basílica
Vaticana y dirigida por el franciscano conventual Enzo Fortunato. En ella, el
muchacho confía al Papa sentir “mucha inquietud y mucha confusión”, sobre todo
respecto a las relaciones y amistades construidas con el paso del tiempo.
“Tú eres amado por Jesús”
“Siento miedo
-escribe Pietro en el número de mayo- de perder todas las amistades
conquistadas en este capítulo de mi vida, no solo en la escuela, sino también
en la parroquia y en mi vida cotidiana”. El Papa responde recordándole: “Tú
eres amado por Jesús. No de manera abstracta, sino personalmente, tal como eres
hoy, con tus preguntas y tus sueños, tus miedos y tus deseos. Este amor te
precede y te acompañará siempre; no depende de las decisiones que tomes ni de
los caminos que recorras”, añade el Obispo de Roma.
León XIV
recuerda además que “Jesús conoce bien la experiencia de la amistad. Llamó
amigos a sus discípulos, compartió con ellos el pan y el camino; era amigo de
Lázaro, Marta y María. Vivió vínculos verdaderos y auténticos hasta
experimentar el dolor de la separación y de la traición”.
Por eso,
continúa el Pontífice, “Jesús sería el primero en comprender tu temor a perder
las amistades que han marcado estos años. Para ti no todo permanecerá igual,
pero lo que ha sido auténtico no se pierde; el amor verdadero no se disuelve y
permanece para siempre, incluso cuando cambia de forma”.
En su carta,
Pietro también expresa su sueño “de caminar junto a alguien por el camino” del
amor de Cristo, pero reconoce que “sus certezas relacionales vacilan”. “Temo no
llegar ni siquiera a comprender cuáles son los vínculos auténticos que vale la
pena conservar y alimentar y cuáles son menos sinceros y puedo dejar atrás”,
escribe el joven, quien concluye pidiendo al Santo Padre que rece por él “para
poder convivir con este sentimiento de inquietud y nostalgia” y emprender
serenamente su camino “haciendo siempre la voluntad de Dios”.
La familia, un don precioso para la Iglesia
En su
respuesta, León XIV anima al joven subrayando que su sueño “de una familia
fundada en el amor de Cristo” es también “un don precioso para la Iglesia”.
“Custódialo con confianza. El Señor no defrauda los deseos que Él mismo ha
encendido en el corazón”, escribe el Papa.
“Te aseguro mi
oración. Pido para ti la gracia de la paz interior, de la confianza y de una
mirada limpia sobre tu vida. Te encomiendo a María -concluye León XIV-, que
siendo joven aprendió a confiar aun conservando en su corazón preguntas más
grandes que ella misma”.


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