Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
(Jueves
28 mayo 2026, lecturas: 1 Pedro 2, 2-5.9-12; Sal 99,2-5; Marcos 10, 46-52)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios hoy nos invita a crecer en la fe, a reconocer quiénes somos
para Dios y a abrir los ojos como el ciego Bartimeo para seguir a Jesús con
decisión.
Siguiendo
el orden de las lecturas, veamos algunos elementos sencillos:
1.
Primera lectura: 1 Pedro 2, 2-5.9-12. San Pedro nos dice que
seamos como niños recién nacidos que desean la leche espiritual. Esto significa tener hambre de Dios, buscar
su Palabra, querer crecer en la fe.
Nos
recuerda que somos “piedras vivas” que forman un edificio espiritual.
-
Cada uno de
nosotros es importante en la Iglesia.
-
No somos
cristianos aislados; formamos una comunidad.
También
nos llama “raza elegida, sacerdocio real, nación santa”.
-
Somos
elegidos por Dios.
-
Nuestra
misión es anunciar sus maravillas con nuestra vida.
Finalmente,
nos invita a dar buen testimonio con nuestras obras.
-
La fe no es
solo palabras, sino ejemplo.
2.
Salmo 99 (100). “Aclamen al Señor, sirvan al Señor con alegría”.
-
El
cristiano no vive triste; sirve con gozo.
-
“Reconozcan que el Señor es Dios”.
-
Él nos hizo y somos suyos.
-
Somos su pueblo, su rebaño.
Este
salmo nos recuerda que pertenecer a Dios es motivo de alegría y gratitud.
3.
Evangelio: Marcos 10, 46-52. Aquí encontramos a
Bartimeo, el ciego que gritaba:
“¡Jesús,
Hijo de David, ¡ten compasión de mí!”
Aunque
muchos lo mandaban a callar, él gritaba más fuerte.
-
No debemos dejar de orar, aunque haya
dificultades.
-
Jesús se detiene y lo llama.
-
Cuando
clamamos con fe, Jesús nos escucha.
-
Bartimeo deja su manto y se levanta.
-
Dejar el
manto significa dejar seguridades, miedos, pecados.
Jesús
le pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti?”
-
El Señor
quiere que le pidamos con claridad.
-
“Recobra la vista”.
-
La fe abre
los ojos del corazón.
-
Y lo más importante: lo siguió por el camino.
-
No basta
recibir el milagro; hay que seguir a Jesús.
Mensaje
final
Queridos
hermanos y hermanas, hoy el Señor nos invita a:
-
Desear crecer en la fe.
-
Vivir como comunidad.
-
Dar buen testimonio.
-
Clamar con confianza.
-
Dejar lo que nos impide avanzar.
-
Y seguir a Jesús con los ojos abiertos.
Que
como Bartimeo podamos decirle con fe: “Señor, que vea” … y que, viendo, lo
sigamos cada día. Amén.


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