Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
“Vivir preparados: Orar, amar y tener fe”
(Viernes
29 mayo 2026, lecturas: 1 Pedro 4, 7-13; Sal 95, 10-13; Marcos 11,11-26)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios hoy nos invita a vivir preparados, con un corazón vigilante,
lleno de amor y con una fe firme en el Señor. Veamos los elementos importantes
según el orden de las lecturas.
1.
Primera lectura: 1 Pedro 4, 7-13. El apóstol Primera carta
de Pedro nos dice: “El fin de todas las cosas está cerca”.
¿Qué
significa esto para nosotros?
-
Vivir con responsabilidad.
-
Ser sobrios y constantes en la oración.
-
Practicar el amor sincero.
-
Servir a los demás con los dones que Dios nos ha
dado.
-
No asustarnos ante las pruebas.
Para
gente sencilla: Dios nos recuerda que la vida es corta y que
debemos vivir haciendo el bien. Orar más, criticar menos. Ayudar más, quejarnos
menos. Si sufrimos por hacer el bien, no tengamos miedo: eso nos une a Cristo.
2.
Salmo 95 (94): “El Señor reina”. El salmo nos invita a proclamar que Dios es
Rey y que viene a juzgar con justicia.
-
Dios gobierna el mundo.
-
Dios es justo.
-
Podemos confiar en Él.
Para
nosotros esto significa: no todo está perdido, no manda el mal, no manda la
injusticia. El Señor reina. Y su juicio no es para destruirnos, sino para poner
orden y verdad.
3. Evangelio:
Marcos 11, 11-26. En el Evangelio según Evangelio según Marcos vemos tres
enseñanzas importantes:
-
a) La higuera sin frutos. Jesús de Nazaret
busca frutos y no los encuentra.
Mensaje
sencillo: No basta parecer buenos. Dios quiere frutos: obras,
conversión, perdón, caridad.
-
b) La
purificación del templo. Jesús expulsa a los vendedores del templo.
Mensaje
claro: El
templo es casa de oración. Y nosotros somos templo de Dios. Debemos limpiar
nuestro corazón de pecado, rencor, hipocresía.
-
c) La
fuerza de la fe y el perdón. Jesús dice que, si tenemos fe y oramos con
confianza, Dios escucha. Pero añade algo muy importante: “Cuando se pongan a
orar, perdonen”. Sin perdón, la oración no es completa. La fe verdadera va
unida al corazón limpio.
Conclusión
Hoy
el Señor nos pide tres cosas sencillas:
-
Orar con perseverancia.
-
Amar y servir con generosidad.
-
Dar frutos y perdonar de corazón.
Vivamos
preparados, porque el Señor reina, el Señor viene, y el Señor busca frutos en nuestra
vida. Que así sea.


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