Nuestra Fe | P. Ciprián Hilario, msc
Con la fuerza del Bautismo te seguiremos, Señor
(Domingo
28 de junio 2026, decima tercera semana del tiempo ordinario, lecturas: 2Reyes
4,8-11.14-16. Salmo 88,2-19. Romanos 6,3-4.8-11 San Mateo 10,37-42)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de este domingo nos invita a reflexionar sobre un tema
fundamental para nuestra vida cristiana: “Con la fuerza del Bautismo te
seguiremos, Señor”. Las lecturas nos muestran que el seguimiento de Cristo
exige generosidad, fidelidad y entrega, pero también nos recuerda que Dios
nunca deja sin recompensa a quienes lo reciben y lo sirven con un corazón
sincero.
1.
La acogida generosa abre las puertas a la bendición (2 Reyes 4,8-11.14-16).
En
la primera lectura encontramos a la mujer de Sunén, una mujer sencilla, pero de
gran fe. Ella reconoce que Eliseo es un hombre de Dios y decide recibirlo en su
casa, preparándole incluso una habitación para que pueda descansar.
De
este texto podemos aprender:
-
La importancia de reconocer la presencia de Dios
en las personas que Él pone en nuestro camino.
-
La hospitalidad cristiana como expresión concreta
de la fe.
-
Que toda obra de amor realizada por Dios y por los
hermanos recibe una bendición especial.
-
Dios ve los gestos que muchas veces pasan
desapercibidos para los demás.
La
recompensa para aquella mujer fue el don de un hijo, algo que parecía
imposible. Así también el Señor bendice abundantemente a quienes le abren las
puertas de su corazón.
2.
El amor de Dios permanece para siempre (Salmo 88).
El
salmista proclama: "Cantaré eternamente las misericordias del Señor".
Este
salmo nos enseña que:
-
La fidelidad de Dios nunca falla.
-
Aunque atravesemos momentos difíciles, podemos
confiar en sus promesas.
-
La alegría verdadera nace de caminar en la luz del
Señor.
-
El creyente encuentra fuerza cuando recuerda las
maravillas que Dios ha realizado en su vida.
Seguir
a Cristo es posible porque antes Dios nos ha amado y sostenido con su gracia.
3.
El Bautismo nos hace morir al pecado y vivir para Dios (Romanos 6,3-4.8-11).
San
Pablo nos recuerda una verdad central de nuestra fe: por el Bautismo hemos sido
incorporados a la muerte y resurrección de Cristo.
Algunas
enseñanzas para nuestra vida:
-
El Bautismo no es solo un rito del pasado; es una
realidad que transforma toda nuestra existencia.
-
Hemos muerto al pecado para vivir una vida nueva.
-
Cada día estamos llamados a renovar las promesas
bautismales.
-
El cristiano debe reflejar en sus palabras,
acciones y decisiones la vida nueva recibida de Cristo.
La
fuerza para seguir al Señor no proviene únicamente de nuestros esfuerzos
humanos, sino de la gracia bautismal que habita en nosotros.
4.
Seguir a Cristo por encima de todo (Mateo 10,37-42).
En
el Evangelio Jesús nos presenta las exigencias del discipulado. Nos invita a
amarlo por encima de cualquier otro afecto y a cargar con nuestra cruz.
De
esta enseñanza podemos destacar:
-
Cristo debe ocupar el primer lugar en nuestra
vida.
-
El seguimiento auténtico implica sacrificio y
renuncia.
-
No podemos llamarnos discípulos si vivimos
solamente para nuestros intereses.
-
Los pequeños gestos de amor realizados en nombre
de Jesús tienen un valor inmenso ante Dios.
Cuando
el Señor afirma que quien dé un vaso de agua a uno de sus pequeños no quedará
sin recompensa, nos enseña que la santidad se construye también en los detalles
cotidianos de caridad, servicio y entrega.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la mujer de Sunén acogió al profeta, el salmista cantó la
fidelidad de Dios, San Pablo nos recordó la gracia de nuestro Bautismo y Jesús
nos llamó a seguirlo por encima de todo.
Pidamos
hoy al Señor que avive en nosotros la gracia bautismal, para que, fortalecidos
por su Espíritu, podamos decir cada día con nuestras palabras y obras:
“Señor,
con la fuerza de mi Bautismo te seguiré, te amaré sobre todas las cosas y te
serviré en mis hermanos.” Amén.


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