Solidaridad | Johan Pacheco
OMP Venezuela. Padre
Guillén: El Señor sufre con nosotros esta tragedia
El sacerdote
Ricardo Elías Guillén Dávila, director nacional de las Obras Misionales
Pontificias (OMP) en Venezuela y vicario pastoral de la Arquidiócesis de
Caracas, reflexiona sobre el compromiso misionero en medio de la tragedia de
los terremotos: “el consuelo, la cercanía, los pequeños gestos, el estar con la
gente”.
Venezuela
conmemora 127 años de su Consagración al Santísimo Sacramento del Altar, en
esta oportunidad con grandes deseos de refugiarse en el Señor para vivir el
consuelo en medio de los daños ocasionados por el doble terremoto hace 8 días.
Con la pérdida de más de 2500 personas fallecidas, la nación latinoamericana
vive 7 días de duelo decretados por las autoridades nacionales.
El sacerdote
Ricardo Elías Guillén Dávila, director nacional de las Obras Misionales
Pontificias (OMP) en Venezuela y vicario pastoral de la Arquidiócesis de
Caracas, comparte en entrevista con Radio Vaticana – Vatican News el panorama
que ahora enfrenta la sociedad venezolana, y en el que la Iglesia misionera
asume un papel fundamental.
“Hay un alto
número de víctimas, de heridos, muchas necesidades urgentes de albergue, de
atención médica, de higiene, etc. Es una situación que no solamente nos
desborda, sino que es inédita”, son las impresiones del sacerdote, quien
agradece también “la marea de solidaridad venida de distintos ámbitos. Nuestro
pueblo desde la primera hora se ha hecho solidario y ha ido con sus propias
manos a rescatar a las víctimas”.
Un signo de
esperanza
Sobre el
trabajo pastoral y misionero en esta realidad, sostiene el padre Guillén: “no
olvidemos que nuestra tarea principal debe ser la de pastores. Es cierto que
tenemos que acudir —la caridad de Cristo urge— a las necesidades materiales,
pero lo que más se pide de nosotros, y que el pueblo anhela y necesita, es la
presencia, la cercanía espiritual, el acompañamiento, la escucha y, sobre todo,
los sacramentos; los dones de la gracia que queremos llevar a todas partes. Por
eso la instrucción es que también vayamos a los albergues, a los refugios, que
estemos con la gente, que lloremos, pero sobre todo que nuestra presencia de
pastores pueda ser también un signo de esperanza en medio de nuestro pueblo”.
El director
nacional de las Obras Misionales Pontificias en Venezuela comparte que han
vivido de manera directa el luto con el fallecimiento de cinco jóvenes
vinculados a la OMP que perdieron la vida en La Guaira: “nos llena de dolor, de
conmoción, porque son vidas jóvenes que con gran entusiasmo servían, misioneros
a los que el Señor ha llamado a su casa. Entonces,
también estamos muy cerca de estas familias”.
Un miembro de la Guardia Nacional Bolivariana junto a una bandera
venezolana sobre los escombros de un edificio derrumbado en Caraballeda, estado
de La Guaira, Venezuela (AFP or licensors)
La misión en los lugares del terremoto
Las Obras
Misionales Pontificias, unidas a las iniciativas diocesanas ante el terremoto,
“también hemos invitado a todos los que están ligados a nosotros —dice el padre
Ricardo Guillén—, sobre todo a los jóvenes, a las familias misioneras, a
acercarse a estos lugares, a estos albergues para acompañar a la gente. Hemos
intentado hacerles entender también que la misión ahora es allí”.
“Hay que
entender que la evangelización en este momento pasa no por muchas palabras ni
por muchos discursos —es una situación muy dura—, sino por el consuelo, la
cercanía, los pequeños gestos, el estar con la gente. Creo que, como hacía
nuestro Señor, hay que estar donde está el dolor y dar una palabra oportuna,
pero también un gesto de solidaridad y de amor”.
El Señor sufre
con nosotros
“¿Cuál es la
acción de Dios en medio de esto?”, se pregunta el vicario pastoral de la
Arquidiócesis de Caracas para profundizar sobre el sentido cristiano de los
momentos de prueba que vive Venezuela. A lo cual se responde: “solo tenemos la
Cruz de nuestro Señor y sabemos que Dios está siempre del lado de la víctima.
Nuestro Señor sufre con nosotros esta tragedia que es natural, que hace parte
de las mismas leyes que la naturaleza tiene”.
“La respuesta,
más allá de que sea racional, es la respuesta de quien se pone cerca de quien
sufre y de quien le demuestra, con su cercanía y con su dolor compartido, que
Dios le sigue acompañando. Creo que también hay que anunciar que Dios sigue con
nosotros y que la esperanza es una virtud que nos viene de Dios; hay que
pedírsela porque tenemos que reconstruir”, concluye el sacerdote venezolano.
Las Obras
Misionales Pontificias de Venezuela dan inicio a una semana de oración por el
país, a la que invitan a unirse al sufrimiento de los afectados, “no solamente
con la oración, sino con la caridad concreta para ayudar a nuestros hermanos”.


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