Diálogo Interreligioso | Francesca Merlo y Linda Bordoni
Pakistán: la acción
interreligiosa evita la violencia contra una familia cristiana
Los líderes
religiosos, las autoridades locales y las redes comunitarias ayudaron a
prevenir la violencia de una turba en Karachi tras acusaciones no demostradas
de profanación del Corán, aunque los cristianos siguen siendo profundamente
vulnerables.
La rápida
intervención de las autoridades locales, líderes religiosos musulmanes,
estudiantes de seminarios islámicos y miembros de la comunidad ayudó a evitar
actos de violencia contra una familia cristiana en Karachi después de que
acusaciones no comprobadas de profanación del Corán provocaran tensiones.
En
declaraciones a Vatican News, Naeem Yousaf Gill, director ejecutivo de la
Comisión Católica para la Paz y la Justicia en Pakistán, precisó que la
respuesta en Baldia Town el 9 de julio demostró cómo la actuación oportuna y la
cooperación interreligiosa pueden ayudar a prevenir tragedias, aunque advirtió
que los cristianos en Pakistán continúan sintiéndose vulnerables cada vez que
surgen acusaciones de blasfemia.
Según Gill,
los informes revelan que "alguien había enviado por correo una página
profanada del Sagrado Corán a un comerciante local". La página
supuestamente contenía fotografías de un cristiano, Azeem Javed, y de su madre,
residentes de la colonia Qazafi, en Baldia Town. Poco después, "una turba
violenta rodeó la vivienda del acusado Azeem".
Gill explicó
que la situación pudo ser controlada porque "el gobierno y la
administración actuaron a tiempo y aseguraron a los manifestantes que la
policía llevaría a cabo una investigación exhaustiva y encontraría a los
responsables". Como resultado, "la protesta fue
suspendida".
Una muestra de solidaridad
La
intervención de líderes religiosos musulmanes, estudiantes de seminarios
islámicos y políticos locales para proteger a las familias cristianas fue,
admitió Gill, inesperada.
"Fue
recibida y apreciada con gran sorpresa", puntualizó, expresando su
esperanza de que este episodio "allane gradualmente el camino para
construir buenas relaciones entre las comunidades".
Para Gill, los
acontecimientos de Baldia Town subrayan la importancia de un liderazgo decidido
en momentos de crisis.
"Se ha
aprendido que, si la administración y el liderazgo religioso actúan de manera
oportuna y sabia, incidentes como los de Jaranwala y Gojra pueden
evitarse", argumentó, en referencia a episodios anteriores de violencia
anticristiana en Pakistán.
Una valoración cautelosa
A pesar del
desenlace pacífico, Gill advirtió contra la interpretación del incidente como
una prueba de un cambio más amplio en las actitudes hacia el Estado de derecho.
"Con un
solo incidente no podemos afirmar que el respeto por la ley se esté
fortaleciendo. Es demasiado pronto", afirmó.
Enfatizó
que los cristianos siguen sintiendo una profunda ansiedad cada vez que surgen
acusaciones de blasfemia. "La comunidad cristiana se siente desprotegida y
vulnerable en Pakistán debido a incidentes repetidos", dijo. "La
acusación se formula contra una sola persona; sin embargo, si el acusado es
cristiano, toda la comunidad paga el precio".
"Será
necesario tiempo para restaurar la confianza de la comunidad", añadió.
El valor de las relaciones
Gill explicó
que la Comisión Católica para la Paz y la Justicia pudo responder rápidamente
gracias a las relaciones establecidas durante muchos años dentro de la
población local.
Relató que un
antiguo miembro del personal que vive en la misma calle alertó al coordinador
de la Comisión, quien inmediatamente contactó con las autoridades locales,
incluido el viceportavoz Naveed, así como con "otras autoridades y
clérigos afines".
Añadió que la
Comisión había "organizado seminarios sobre armonía interreligiosa en esa
zona" durante muchos años y había "desarrollado una buena red de
relaciones con las comunidades mayoritarias".
"Esa
iniciativa desempeñó un papel importante al movilizar a numerosas personas de
buena voluntad para proteger a la comunidad cristiana", sostuvo.
Para Gill,
este episodio ofrece un ejemplo concreto de la importancia del diálogo entre
colectividades religiosas. "El diálogo interreligioso tiene una enorme
importancia. Debe continuar. Derribará las barreras", acotó.
De cara al
futuro, Gill pidió una mayor sensibilización pública para ayudar a evitar que
las acusaciones de blasfemia deriven en violencia: "El gobierno debería
iniciar una campaña de concienciación utilizando todos los medios
disponibles", argumentó, señalando que "nunca se ha puesto en marcha
una campaña de este tipo".
Sugirió que
"a través de los libros de texto, las series de televisión, las redes
sociales y mensajes breves, se debería preparar a la población para actuar con
sabiduría en este tipo de situaciones".
Aunque celebró
la resolución pacífica del caso en Karachi, Gill recordó a la comunidad
internacional que muchos cristianos en Pakistán continúan sufriendo
discriminación. "Los católicos en Pakistán viven una vida difícil",
expresó. "Se enfrentan a la discriminación, la humillación y el odio en
todos los ámbitos de sus vidas. Siguen luchando por vivir con dignidad".
Reflexionando
sobre si el incidente ofrecía motivos para la esperanza, Gill destacó una
importante diferencia regional. "Este incidente en particular ocurrió en
la provincia de Sindh", explicó. "Sindh es una sociedad
comparativamente más tolerante que Punjab. Casi todos los ataques violentos
contra cristianos tienen lugar en Punjab".


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