• Noticias

    lunes, 6 de julio de 2026

    Ven tú, ponle la mano en la cabeza y vivirá


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc


     

    Ven tú, ponle la mano en la cabeza y vivirá

    (Lunes 6 de julio 2026. Decima cuarta semana del tiempo ordinario, lecturas: Oseas 2,14-16.19-20. Salmo 144,2-9. San Mateo 9,18-26).

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    La Palabra de Dios de este día nos invita a descubrir el inmenso amor de Dios, que nunca abandona a su pueblo y que tiene poder para devolver la vida donde parece que todo está perdido. El hilo conductor de las tres lecturas puede resumirse en esta expresión del Evangelio: "Ven tú, ponle la mano en la cabeza y vivirá." Es la fe de un padre que cree que Jesús puede vencer incluso a la muerte.

     

    1. Dios nos atrae con amor y quiere renovar su alianza (Oseas 2,14-16.19-20). El profeta Oseas presenta una de las imágenes más bellas de toda la Sagrada Escritura. Dios habla de Israel como un esposo que, a pesar de la infidelidad de su esposa, no deja de amarla.

    Dice el Señor: "La llevaré al desierto y le hablaré al corazón."

    El desierto representa ese lugar donde desaparecen las distracciones y podemos escuchar nuevamente la voz de Dios. Muchas veces también nosotros necesitamos pasar por momentos de silencio, de prueba o de dolor para reencontrarnos con el Señor.

    Luego Dios promete una alianza nueva:

    -                     una alianza fundada en la justicia;

    -                     en el derecho;

    -                     en el amor;

    -                     en la misericordia;

    -                     y en la fidelidad.

    No es Dios quien rompe la alianza; somos nosotros quienes nos alejamos. Sin embargo, Él siempre toma la iniciativa para buscarnos y ofrecernos una nueva oportunidad.

    Para nuestra vida:

    - Nunca pensemos que Dios se ha cansado de nosotros.

    - Siempre existe la posibilidad de comenzar de nuevo.

    - El Señor sigue hablándonos al corazón para reconciliarnos con Él.

     

    2. El Señor es bueno con todos (Salmo 144). El salmista proclama las cualidades de Dios: "El Señor es clemente y misericordioso, lento a la ira y rico en piedad."

    Esta afirmación prepara perfectamente el Evangelio. Jesús es el rostro visible de esa misericordia del Padre.

    Cada milagro de Cristo no es un acto de espectáculo, sino una manifestación de la bondad divina.

    El Señor escucha el sufrimiento de sus hijos.

    Él nunca permanece indiferente frente al dolor humano.

    Para nuestra vida:

    - Debemos aprender a confiar más en la bondad de Dios.

    - También nosotros estamos llamados a ser misericordiosos con quienes sufren.

    - Un cristiano debe transmitir esperanza y no desesperación.

     

    3. La fe que toca el corazón de Jesús (Mateo 9,18-26). El Evangelio nos presenta dos milagros unidos entre sí.

    a) El jefe de la sinagoga. Un hombre se acerca a Jesús con una fe extraordinaria. No dice simplemente: "Ven a verla", sino: "Mi hija acaba de morir; pero ven tú, ponle la mano sobre ella y vivirá." Este hombre no se deja vencer por la desesperación.  Cuando todos ven muerte, él ve esperanza.  Cuando todos consideran que ya es demasiado tarde, él sabe que para Jesús nunca es tarde. Su fe mueve el corazón del Señor.

    b) La mujer que padecía hemorragias. Mientras Jesús camina hacia la casa de la niña, aparece una mujer enferma desde hacía doce años.

    Ella piensa: "Con sólo tocar su manto quedaré curada." Y así sucede.

    Jesús le responde: "Ánimo, hija; tu fe te ha salvado."

    La fe de esta mujer es silenciosa, humilde y perseverante.

    -                     No exige.

    -                     No reclama.

    -                     Simplemente confía.

    c) Jesús devuelve la vida. Cuando Jesús llega a la casa de la niña encuentra llanto, confusión y desesperanza. Muchos se burlan cuando Él afirma que la niña duerme. Pero Jesús toma a la muchacha de la mano y ella se levanta.

    Con este gesto manifiesta que Él tiene autoridad sobre la enfermedad, sobre el pecado y también sobre la muerte.

    ¿Qué nos enseñan estos milagros?

    -                     Primero, que la fe auténtica nunca se rinde.

    -                     Segundo, que Jesús siempre responde al que lo busca con un corazón sincero.

    -                     Tercero, que Dios puede devolver vida donde nosotros solamente vemos fracaso.

    -                     Cuarto, que Cristo sigue poniendo hoy su mano sobre nuestras heridas, nuestras familias, nuestros enfermos y nuestras comunidades.

    Quizá muchos de nosotros tenemos situaciones que parecen "muertas":

    -                     matrimonios rotos;

    -                     hijos alejados de Dios;

    -                     enfermedades;

    -                     problemas económicos;

    -                     pérdida de la esperanza.

    El Evangelio nos invita a hacer la misma oración del jefe de la sinagoga: "Señor, ven. Pon tu mano sobre esta situación y volverá a vivir."

     

    Conclusión

    Queridos hermanos y hermanas, la liturgia de hoy nos recuerda que Dios nunca deja de buscarnos con amor, como nos enseña el profeta Oseas; que su misericordia es infinita, como canta el salmo; y que Jesús responde siempre a la fe confiada de quienes acuden a Él.

    Pidámosle en esta Eucaristía que aumente nuestra fe para acercarnos a Él con la confianza del jefe de la sinagoga y con la humildad de la mujer enferma.

    Que nunca perdamos la esperanza, porque para Cristo no existen situaciones definitivamente perdidas. Allí donde el mundo ve un final, Jesús puede comenzar una vida nueva.  Amén.








    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...

    Para Vivir Mejor


    Entradas Recientes



    La Familia


    Amigo del Hogar | Revista

    Orientada esencialmente a la familia desde una visión humano-cristiana, la Revista Amigo del Hogar nace en el año 1942, como obra evangelizadora de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC).

    ¿Quiénes Somos?

    Somos una comunidad religiosa fundada por el P. Julio Chevalier en el año 1854, en Issoudun, Francia. El proyecto al que buscamos ser fieles es, desde el Corazón misericordioso de Jesús, anunciar el amor de Dios al mundo.

    Temas de Salud


    Entradas populares