Actualidad Mundial | Patricia Ynestroza
Máñez Gomis: “El cambio
climático está aquí y tenemos que acelerar la transición”
El jefe de
gabinete de la Secretaría de la ONU para el Cambio Climático advierte que el
planeta se encuentra ante una situación crítica y reclama una mayor
responsabilidad compartida para hacer frente a la emergencia climática.
Participó en el IV Encuentro sinodal Fratelli tutti organizado por el Celam y
la Pontificia Comisión para América Latina
El cambio
climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que está afectando a
todos los países. Así lo señaló Gustau Máñez Gomis, jefe de gabinete de la
Secretaría de la ONU para el Cambio Climático, durante el cuarto
encuentro Fratelli Tutti, donde se abordaron cuestiones
relacionadas con el clima, el medioambiente y el trabajo. Este encuentro ha
sido organizado por la Pontificia Comisión para América Latinay el Celam.
Durante su
intervención, Máñez Gomis puso el foco en la aceleración de los efectos del
calentamiento global. “El cambio climático se está agudizando en todo el
planeta, se está acelerando”, afirmó, al referirse a fenómenos registrados
durante los últimos meses, como los incendios, las sequías y las dificultades
de algunos países europeos para disponer de agua suficiente para sus centrales
energéticas.
El impacto,
explicó a Vatican News, no es únicamente ambiental, sino también económico y
humano. Las altas temperaturas han provocado importantes pérdidas económicas y
un elevado número de muertes. Para el responsable de Naciones Unidas, estos
acontecimientos demuestran que “el cambio climático está aquí”.
El desafío de los 1,5 grados
El funcionario
de la ONU, recordó a Vatican News que el Acuerdo de París permitió establecer
un marco internacional para limitar el calentamiento global. Según explicó,
gracias a este acuerdo se ha evitado una trayectoria que habría llevado al
planeta hacia un calentamiento mucho mayor. Sin embargo, la senda actual sigue
siendo insuficiente.
“Con la senda
actual estamos en un calentamiento estimado de 2,6 a 2,8 grados”, señaló.
Mientras tanto, el planeta ya registra alrededor de 1,3 grados de calentamiento
respecto al nivel preindustrial. La preocupación aumenta ante la posibilidad de
superar el objetivo de 1,5 grados establecido en el marco del Acuerdo de París.
Para Máñez Gomis, la cuestión no es solamente alcanzar una determinada cifra,
sino comprender sus consecuencias.
“Si con lo que
hemos vivido hasta ahora, con 1,3 grados, ya estamos sufriendo, si seguimos esa
ruta estamos hablando de un colapso”, advirtió. Ante este escenario, considera
fundamental acelerar la transición energética. Y, en su opinión, existen
motivos para hacerlo: las energías renovables se encuentran en un momento de
gran competitividad y sus costes han disminuido considerablemente.
“La
oportunidad está ahí. Lo estamos haciendo, pero la velocidad que llevamos no es
la correcta”, afirmó.
Trabajos del IV Encuentro sinodal Fratelli tutti
El Acuerdo de París: de los compromisos a la acción
Uno de los
principales retos, según el representante de Naciones Unidas, consiste ahora en
convertir los compromisos internacionales en medidas concretas sobre el
terreno. El Acuerdo de París establece responsabilidades para los países en
materia de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático. Estas
responsabilidades son comunes, pero diferenciadas, ya que no todos los Estados
han contribuido de la misma manera al problema ni cuentan con las mismas
capacidades para afrontarlo.
“Los países
decidieron establecer un sistema por el cual daban la responsabilidad a cada
país para reducir las emisiones y también para elaborar planes para adaptarse
al cambio climático, porque ya estamos sufriéndolo”, explicó.
El acuerdo es
jurídicamente vinculante, pero su aplicación depende de la voluntad y de la
capacidad de cada país para poner en marcha las medidas necesarias. En este
punto aparecen dificultades económicas, prioridades políticas diferentes y, en
algunos casos, movimientos que cuestionan la propia existencia o gravedad del
cambio climático. Frente a ello, Máñez Gomis insiste en que la evidencia
científica es clara y que los efectos ya son visibles. Por eso, considera
necesario “trabajar mucho más y acelerar esta transición”.
Una responsabilidad común, pero también diferenciada
Al preguntarle
sobre uno de los objetivos del encuentro: La responsabilidad compartida, el
funcionario de la ONU dijo que el hecho de que el cambio climático afecte a
todo el planeta obliga a superar una visión basada exclusivamente en los
intereses nacionales. “La responsabilidad es compartida porque el planeta
es solo uno”, afirmó.
Sin embargo,
esa responsabilidad no significa que todos los países deban hacer exactamente
lo mismo. Los Estados con mayores recursos y una mayor capacidad de actuación
tienen, a su juicio, una responsabilidad especial para impulsar la transición y
apoyar a los países con menos posibilidades.
“Además,
quienes menos han contribuido históricamente al calentamiento global pueden ser
precisamente quienes sufran sus consecuencias de manera más grave.”
Por eso,
considera fundamental reforzar la cooperación internacional. Y rechaza la idea
de que ayudar a otros países suponga simplemente “dar” sin recibir nada a
cambio. “La cooperación no es regalar. Estamos obteniendo evitar catástrofes,
estamos obteniendo evitar migraciones”, explicó.
El cambio
climático puede destruir medios de vida y convertirse en un factor que impulse
desplazamientos de población. Por ello, actuar antes de que las consecuencias
sean mayores también representa una forma de proteger la estabilidad y el
bienestar de todos.
El papel de los ciudadanos
La lucha
contra el cambio climático no corresponde exclusivamente a los
gobiernos. Máñez Gomis subrayó también la capacidad de los ciudadanos para
contribuir, mediante sus decisiones individuales, a la transformación del
modelo energético y económico. “Todos tenemos la capacidad de tomar decisiones
individuales que contribuyen al cambio climático o que lo paran”, señaló.
Pero, al mismo
tiempo, recordó que existen cambios que requieren decisiones estructurales y
políticas públicas. Por eso, además de modificar determinados hábitos
personales, considera necesario que los ciudadanos reclamen medidas a quienes
tienen capacidad para tomar decisiones. “Hay que pedir cambios y hay que pedir
cambios a los que toman decisiones”, afirmó.
Un panorama que se ve afectado por el cambio climático (AFP or
licensors)
El papel de la Iglesia y el liderazgo moral del Papa
Mañana sábado
los participantes en este encuentro tendrán su audiencia con el Papa León
XIV. Máñez Gomis dijo que la Iglesia tiene un papel relevante gracias
a su capacidad de interlocución y al liderazgo moral que ejerce más allá de la
comunidad católica.
“Lo importante
es que la Iglesia, gracias a su magisterio y ese liderazgo moral que tiene, no
solamente sobre los católicos, sino sobre todo el mundo, pueda buscar más
puentes con aquellos que toman decisiones”, afirmó. Esos puentes, añadió,
deberían servir para acercar a la Iglesia a quienes tienen responsabilidad
sobre las grandes decisiones económicas y políticas, contribuyendo a generar
conciencia sobre la necesidad de acelerar la respuesta frente al cambio
climático.
“Lo que está en juego es el planeta y la vida humana”
Para Máñez
Gomis, el desafío climático exige pasar definitivamente de los compromisos a la
acción. El mundo dispone de tecnologías y alternativas para avanzar hacia un
modelo más sostenible, pero el ritmo de transformación continúa siendo
insuficiente. La cuestión, insistió, no se limita a proteger determinados
ecosistemas o a reducir unas cifras de emisiones. En última instancia, lo que
está en juego es la seguridad, la economía, los medios de vida y el futuro de
millones de personas.
“Si no, lo que
está en juego es el planeta y la vida humana”, concluyó.


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