Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Ven y verás
(Fiesta de San Bartolomé)
(Lunes
24 de agosto 2026. Vigésima primera semana tiempo ordinario. Lecturas:
Apocalipsis 21,9-14. Salmo 144,10-18. San Juan 1,45-51)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de hoy nos invita a dar un paso decisivo en nuestra vida
cristiana. El tema es una sencilla pero profunda invitación de Jesús: "Ven
y verás". No se trata solo de escuchar hablar de Cristo, sino de
encontrarnos personalmente con Él. Las tres lecturas nos muestran un camino:
pertenecer al pueblo de Dios, confiar en su amor y responder a la invitación de
seguir a Jesús.
1.
La Iglesia es la ciudad donde Dios habita con su pueblo (Apocalipsis 21,9-14). En la primera
lectura, san Juan contempla la Jerusalén celestial, la esposa del Cordero. Es
una ciudad hermosa, firme, edificada sobre doce cimientos que llevan los
nombres de los apóstoles.
¿Qué
nos enseña esta lectura?
-
La Iglesia no es una simple organización humana;
es la obra de Dios.
-
Nuestra fe está construida sobre el testimonio de
los apóstoles, quienes conocieron, siguieron y anunciaron a Cristo.
-
Todos estamos llamados a formar parte de esa
ciudad santa mediante el Bautismo y una vida de fidelidad.
Para
nuestra vida:
-
Preguntémonos: ¿Estoy construyendo mi vida sobre
Cristo o sobre cosas pasajeras?
-
Cada vez que vivimos el Evangelio, fortalecemos la
Iglesia. - La santidad comienza en lo cotidiano: en la familia, en el trabajo y
en el servicio a los demás.
2.
El Señor está cerca de los que lo invocan (Salmo 144). El salmista
proclama que Dios es bueno con todos y que está cerca de quienes lo invocan
sinceramente.
Este
salmo nos recuerda que:
-
Dios nunca abandona a sus hijos.
-
Su misericordia supera nuestras debilidades.
-
Él escucha la oración del que confía.
Para
nuestra vida: Muchas veces buscamos ayuda en todas partes y dejamos a Dios
para el último lugar.
El
Señor quiere que acudamos a Él con confianza, especialmente en los momentos de
dificultad. Una persona que ora nunca camina sola.
3.
"Ven y verás": la experiencia que cambia la vida (Juan 1,45-51). En el
Evangelio encontramos a Felipe, que después de conocer a Jesús corre a buscar a
Natanael y le dice: "Hemos encontrado a aquel de quien escribieron
Moisés y los profetas."
Natanael
duda porque Jesús viene de Nazaret. Entonces Felipe no discute ni intenta
convencerlo con largas explicaciones; simplemente le dice: "Ven y
verás." Esta es la mejor manera de evangelizar.
Observemos
algunos detalles importantes:
-
Felipe primero tuvo un encuentro con Jesús y luego
lo anunció.
-
No obligó a Natanael; lo invitó.
-
Jesús conocía el corazón de Natanael antes de que
este hablara.
-
Cuando Natanael se encuentra con Cristo, su
incredulidad desaparece y hace una hermosa profesión de fe: "Tú eres el
Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel."
Para
nuestra vida:
- No basta conocer a Jesús de oídas; hay
que encontrarse con Él.
- Nadie puede vivir de la fe prestada de
sus padres, de un sacerdote o de un catequista.
- Cada cristiano está llamado a ser como
Felipe: invitar a otros a conocer a Cristo.
- El mejor
anuncio del Evangelio es una vida transformada por Jesús.
4.
¿Qué significa hoy "Ven y verás”? Jesús sigue pronunciando esta
invitación:
-
Ven y verás en la Eucaristía, donde Él se
hace presente.
-
Ven y verás en la oración, donde habla
al corazón.
-
Ven y verás en los pobres y
necesitados, donde Él nos espera.
-
Ven y verás en la comunidad cristiana, donde
aprendemos a vivir como hermanos.
-
Ven y verás cuando abras el Evangelio y permitas
que su Palabra transforme tu vida.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, el mundo necesita menos discusiones sobre Dios y más
personas que hayan tenido un verdadero encuentro con Jesucristo.
Como
Felipe, seamos discípulos misioneros que invitan con sencillez: "Ven y
verás." Y como Natanael, dejémonos sorprender por Jesús, que nos conoce,
nos ama y nos llama por nuestro nombre.
Pidamos
al Señor que nos conceda la gracia de acercarnos cada día más a Él, para que,
después de haberlo encontrado, podamos llevar a muchos otros al encuentro con
Cristo. Amén.


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