Actualidad Nacional | Melania Emeterio R.
Ante el nuevo Código Penal:
retos y desafíos
Por fin, ya República Dominicana tiene un nuevo
Código Penal. Fue así como se puso punto final a la vigencia del pasado Código,
con el cual convivimos por largo tiempo, pues databa del año 1884. Después
de varias décadas de esfuerzos y pausas, ya se arribó a su promulgación, y
darle paso a su necesaria aplicación o entrada en vigor. Aun faltan asuntos
derivados de la aprobación de algunas modificaciones tardías que fueron
sugeridas, pero la nueva ley ya es un hecho.
Como ocurre casi siempre, frente a la sustitución
de lo viejo por lo nuevo, ahora estamos en el momento de los vaticinios e inconformidades
de quienes no están a gusto con lo que finalmente ocurrió. Hay personas que
entienden que, es un Código Penal moderno, otras, en cambio, hasta hablan de
retroceso. Pero todo esto pasará, y en definitiva ya hay que asumirlo como una
realidad. Todo esto, de seguro, ira tomando su forma en el tiempo y vendrá la
adaptación.
Conforme a los comentarios de especialistas en la
materia, ya han trascendido algunos de los componentes de esta ley penal. Por ellos
se sabe que hay varios delitos nuevos, y otros con penas aumentadas. Están
ahí también los delitos tecnológicos, los cuales constituyen un aspecto
importante dentro de la novedad. Con este tipo de delito ya han sido
perjudicadas muchas personas. Lo que mayor discusión, inconformidad y
confrontación han generado antes de la puesta en vigencia, son los delitos
referentes a la libertad de expresión.
Ahora lo que corresponde de inmediato es impulsar un proceso
amplio y riguroso de capacitación. Seguramente ya debe estarse dando en todo el
personal responsable de la administración de justicia, aquellos que la aplican y
los agentes que tienen como misión perseguir el delito. Igual tiene que
suceder con las y los profesionales del Derecho, pues son quienes seguirán
asumiendo la defensa, tanto de víctimas como de victimarios. Además de esa
capacitación para esos especialistas, hay que pensar por igual en la
que necesita con urgencia la ciudadanía dominicana, pues cada día se la ve
más abocada a la comisión de delitos.
El pueblo, por razones diversas, necesita ser
capacitado y orientado sobre la nuevo Código Penal. Con frecuencia se cree que solo,
quienes han estudiado la carrera de Derecho son las únicas que deben conocer
las leyes. En ese sentido hay que desmitificar ese credo, pues las leyes son
para aplicarlas a todo el universo social, sin importar conocimiento o
desconocimiento sobre estas.
La puesta en vigencia del Código Penal, de parte
de las organizaciones sociales y políticas, no debe pasar desapercibida. Para
fines de capacitación se deben convocar: organizaciones comunitarias,
gremiales, políticas, religiosas, colectivo de trabajadoras del hogar, los
ayuntamientos y cualquier otro colectivo. Para formar la conciencia preventiva
del delito, deben implementar, lo más rápido posible, programas de educación y orientación sobre
esta normativa. No nos referimos a una jornada o a un taller. Nos referimos a
una capacitación amplia con carácter permanente. La prevención de lo ilícito es
sabia y atinada, y mucho más en esta ocasión donde hay nuevos delitos y
acumulación de las penas, y a cualquiera se le aplicará.
Nunca como ahora se torna más urgente y oportuno
trabajar para la prevención del delito. La educación ciudadana debe enfocarse
en esto. Son muchas las personas y grupos que cometen delitos quizás por
ignorancia o a lo mejor porque, al no recibir consecuencias, se han habituado a
esa práctica. Entonces, hay que educar a todos los niveles, sobre esta
situación. También pueden existir personas o grupos que suponen que, lo que
están haciendo no puede llevar una sanción drástica como la prisión o
multa. Para prevenir circunstancia que se salen de nuestro control habitual, es
esencial prevenir en base a conocimientos.
Si en el país ha habido descuido en la prevención
de ciertos males, ojalá que frente al nuevo Código Penal se rompa ese esquema.
Es esencial educar sobre esta normativa mediante una campaña que proyecte las
bondades y adelantos que tiene, así como aquello que resulta una amenaza
drástica. Para facilitar la campaña masiva, el mismo Congreso Nacional debería
hacer grandes tiradas de ejemplares, y entregarlas a los sectores populares. Se
deben buscar iniciativas que faciliten el abaratamiento de este documento
esencial, para que cualquiera pueda tenerlo en manos. En este momento no se
trata de que se tenga conocimiento de la ley completa, pero sí de
asuntos esenciales que toquen los aspectos que más inciden en la comisión
de ilícitos de parte de muchos dominicanos y dominicanas de todas las edades y
condición social.


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