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    lunes, 17 de agosto de 2026

    Joven, ¡llega hasta el final!


    Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc

     


    Joven, ¡llega hasta el final!

    (Lunes 17 de agosto 2026, lecturas: Ezequiel 24,15-24. Salmo Dt. 32,18-19.20.21. San Mateo 19,16-22)

     

    Queridos hermanos y hermanas:

    La Palabra de Dios de este día nos presenta un mensaje muy importante: no basta comenzar bien; es necesario llegar hasta el final. En la vida cristiana no se trata solamente de conocer a Jesús, de cumplir algunas cosas o de hacer buenas obras; se trata de seguirlo con todo el corazón, hasta entregar nuestra vida por Él.

     

    1. Primera lectura: Ezequiel 24,15-24. En esta lectura encontramos al profeta Ezequiel viviendo una experiencia muy dolorosa. Dios le anuncia la pérdida de su esposa y le pide que convierta ese sufrimiento en un signo para el pueblo.

    Aquí encontramos un primer elemento para nuestra vida: hay momentos en que Dios permite que atravesemos situaciones difíciles que no comprendemos. Hay pérdidas, enfermedades, decepciones, separaciones y problemas que nos hacen preguntarnos: «¿Por qué, Señor?».

    Ezequiel nos enseña a permanecer fieles aun cuando no entendamos todo. La fe no significa que nunca sufriremos; significa que, aun en medio del sufrimiento, seguimos confiando en Dios.

     No abandones el camino cuando lleguen las dificultades. ¡Llega hasta el final!

     

    2. Salmo: Deuteronomio 32,18-21. El salmo nos recuerda que el pueblo se olvidó de Dios, que es su roca y su creador. Este es un peligro que también nosotros podemos experimentar: recibir mucho de Dios y después olvidarnos de Él.

    Dios nos ha dado la vida, la familia, personas que nos quieren, oportunidades, dones y talentos. Pero muchas veces, cuando las cosas van bien, dejamos de buscar a Dios. Y cuando llegan los problemas, entonces volvemos a llamarlo.

    La Palabra nos invita hoy a preguntarnos:

    -                     ¿Me acuerdo de Dios solamente cuando tengo problemas?

    -                     ¿Estoy agradecido por lo que he recibido?

    -                     ¿Sigo confiando en Él cuando las cosas no salen como quiero?

    No olvidemos nunca nuestra Roca, que es Dios.

     

    3. Evangelio: Mateo 19,16-22. Aquí encontramos a un joven que se acerca a Jesús y le pregunta: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?» Es una buena pregunta. El joven tiene deseos de hacer el bien. Jesús le recuerda los mandamientos y él responde: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»

    Entonces Jesús le dice: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y después ven y sígueme».

    Aquí está el centro de nuestra reflexión. Aquel joven había comenzado bien, conocía los mandamientos y procuraba cumplirlos. Pero cuando Jesús le pidió algo más, se marchó triste porque tenía muchos bienes.

    No era malo tener riquezas. El problema era que sus riquezas ocupaban el lugar que debía ocupar Dios en su corazón.

    Por eso, Jesús nos enseña que ser cristiano no consiste solamente en decir: «Yo no hago esto», «yo cumplo aquello». Hay un momento en que Jesús nos dice: «Ahora déjalo todo y sígueme».

     

    4. ¿Qué nos falta para llegar hasta el final? Este Evangelio nos invita a preguntarnos personalmente: ¿Qué es eso que todavía no quiero entregar a Jesús?

    Puede ser el dinero, el orgullo, la comodidad, una relación, el resentimiento, el deseo de poder, una costumbre, un vicio, la vanidad o simplemente nuestra propia voluntad.

    Quizás decimos: «Señor, yo voy a Misa, rezo, cumplo los mandamientos». Y Jesús nos responde: «Está bien, pero ¿quieres llegar hasta el final? ¿Quieres entregarme también aquello que más te cuesta?»

     

    5. Joven, no te quedes a mitad del camino. El mensaje de hoy es especialmente fuerte para los jóvenes:

    Joven, Jesús te está llamando. No tengas miedo de seguirlo. No te conformes con una vida mediocre. ¡Llega hasta el final! No basta comenzar un retiro y después abandonar. No basta emocionarse en un encuentro con Cristo y luego volver a la vida de siempre. No basta decir «Señor, te quiero» si después no estamos dispuestos a cambiar.

    Jesús quiere jóvenes capaces de decir: «Señor, aquí estoy. Lo que tengo y lo que soy te pertenece. Quiero seguirte hasta el final».

     

    6. Para nuestra vida. Podemos llevarnos hoy tres enseñanzas:

    Primera: Cuando lleguen las dificultades, no abandones a Dios. Permanece fiel como Ezequiel.

    Segunda: Nunca olvides a Dios cuando las cosas te vayan bien. Él es nuestra Roca y nuestro Creador.

    Tercera: No te conformes con cumplir solamente lo mínimo. Pregúntale a Jesús: «Señor, ¿qué me falta?» Y cuando Él te muestre el camino, ten el valor de seguirlo.

     

    Conclusión

    Queridos hermanos y hermanas, aquel joven del Evangelio se marchó triste porque tenía muchas cosas. Que nosotros no terminemos nuestra vida con la tristeza de haber tenido muchas oportunidades de seguir a Jesús y no haberlo hecho. Hoy Cristo nos dice a cada uno: «Ven y sígueme». Que podamos responderle con generosidad: «Señor, quiero seguirte. Aunque el camino sea difícil, aunque tenga que renunciar a muchas cosas, quiero llegar hasta el final». Amén.






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