La Escuela Económica | Esteban Delgado (@estebandelgadoq)
¿Qué hacer cuando las finanzas personales nos están ahogando?
Cuando
una persona acumula muchas deudas que se tornan insostenibles en su presupuesto
de ingresos, tiende a asumir una actitud de ocultamiento de su situación,
aunque su cerebro sabe que está sumergido en un problema creciente que más
temprano que tarde le afectará emocionalmente.
Pero
el comportamiento humano es extraño, pues hay quienes, cuando están en esa
situación, en lugar de contener sus gastos, lo que hacen es incrementarlos; es
como si su estado de ánimo le llevara a aumentar sus niveles de endeudamiento y
no a reducirlos.
Así,
las tarjetas de crédito llegan al tope y junto con éstas, los llamados créditos
extra o líneas de crédito paralelas que acompañan a estos dispositivos. Si
tiene deudas con algún prestamista informal, se la pasan aportando al capital o
evadiéndolos cuando pueden, con lo que se mantienen en un estado de zozobra,
pues las llamadas del banco, de los cobradores, de las entidades donde tienen
algún servicio contratado, de la tienda donde tomó algún electrodoméstico
“fiao” y hasta del propietario de la vivienda donde vive alquilado se tornan
más constantes.
Entonces,
ante esa condición y frente a niveles de ingresos limitados para enfrentar
todas esas deudas, ¿es posible superar esa situación? Sí. Es posible. El tema
está en que, cuando se llega a esos niveles de “líos” financieros, es muy
difícil, por no decir imposible, llevar a cabo un plan de recuperación en
solitario. Se requiere un acompañamiento, pues, dada la situación mencionada,
es seguro que quien la padece no tiene suficiente fuerza de voluntad ni
disciplina para hacerlo solo.
De
ahí que se hace necesaria la asesoría de alguien con la suficiente experiencia,
capacidad y disciplina para ayudarle a superar sus graves problemas de finanzas
personales. El punto está en que, posiblemente la persona adecuada para ese
acompañamiento puede que sea su padre o su madre, un tío, tal vez su pareja o
algún amigo (cualquiera de ellos que sea confiable, pues puede que, si no lo
es, termite agravando su situación); pero resulta que a ese alguien usted puede
desobedecerlo, no acogerse a sus condiciones y hasta romper el proceso de
recuperación por cualquier discusión o contradicción, donde la confianza hace
que el irrespeto se torne normal.
La
otra opción es buscar el acompañamiento de una persona especializada que se
dedique a ese tipo de labores, es decir, a asesorar a personas con problemas de
finanzas personales para ayudarles a superarlos. Se trata de asesores o
consultores en finanzas personales, quienes, además de conocer el área en
cuestión, también deben tener un alto nivel de comprensión, paciencia y control
emocional, pues somos -ahí debo incluirme- como especies de sicólogos y
asesores financieros a la vez.
Esa
opción es buena siempre que usted ubique a un asesor o asesora adecuado. Lo
digo porque ahora hay muchas personas que se autodenominan asesores de finanzas
personales sin tener las capacidades y responsabilidades correspondientes, por
lo que pueden resultar en una estafa.
Esa
tarea, la de conseguir un buen asesor en finanzas personales, es difícil, más
si se toma en cuenta que no resultan baratos. Imagínese, usted está cargado de
deudas que no puede pagar con lo que gana y, encima de eso, tiene que pagarle a
alguien para que le ayude, con ideas y seguimiento, no con dinero, a que usted
pueda superar sus líos financieros con su propio dinero. Es como “un doble
gasto para salir de un gasto”.
Pero
no se asuste. Hay otra alternativa, la que mencioné primero y la que resulta
más difícil, pero a la vez más económica. Se trata de enfrentar su situación de
finanzas personases usted mismo, con sus propios y únicos recursos disponibles.
Para
eso, necesitará de algo fácil de mencionar, pero difícil de lograr: “disciplina
y fuerza de voluntad”. Eso, acompañado de la educación financiera que ha de
obtener con facilidad, a través de cientos de tutoriales sobre finanzas
personales disponibles en instagram, youtube y otras redes sociales gratuitas.
Recuerde
que lo primero es reconocer su situación, saber que usted tiene problemas de
finanzas personales que están drenando no solo su economía personal, sino su
estado emocional, a tal grado, que su paz mental está en constante afección.
Una
vez reconocida esa condición, es momento de buscar apoyo o de apoyarse a sí
misma con determinación. Otros lo han logrado; usted también puede lograrlo.



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