Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Tomar las armas de Dios
(Jueves
29 de octubre 2026. Trigésima semana tiempo ordinario, lecturas: Efesios
6,10-20; Salmo 143; San Lucas 13,31-35)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de hoy nos invita a prepararnos para la lucha espiritual de
cada dÃa. San Pablo nos dice que debemos revestirnos de la armadura de Dios,
porque nuestra vida cristiana exige fortaleza, fe, perseverancia y fidelidad.
Cuando
hablamos de tomar las armas de Dios, no nos referimos a armas materiales para
atacar o destruir a otras personas. Nos referimos a las armas espirituales que
nos ayudan a vencer el pecado, superar las tentaciones, enfrentar las
dificultades y permanecer firmes en el camino del Señor.
Veamos
algunos elementos concretos que podemos poner en práctica en nuestra vida,
siguiendo el orden de las lecturas.
1.
Primera lectura: Efesios 6,10-20. Tomar las armas de Dios
1.
Fortalecernos en el Señor.
San Pablo nos dice: «Busquen su fuerza en el
Señor y en su invencible poder».
- No
confiemos solamente en nuestras propias fuerzas.
- Cuando
tengamos problemas familiares, económicos o de salud, acudamos a Dios en la
oración.
- Antes de
tomar una decisión importante, pidamos al Señor sabidurÃa y fortaleza.
Elemento
para nuestra vida: Cada mañana, antes de comenzar nuestras
actividades, digamos: Señor, dame tu fuerza para enfrentar las dificultades de
este dÃa.
2.
Reconocer que existe una lucha espiritual. San Pablo nos recuerda que
nuestra lucha no es contra personas de carne y hueso.
- No
consideremos a nuestro esposo, esposa, vecino o compañero como un enemigo.
- No
respondamos al odio con más odio ni a la ofensa con venganza.
- Aprendamos
a combatir el mal sin destruir a quien se equivoca.
Elemento
para nuestra vida: Nuestro verdadero enemigo es el pecado, la
mentira, el egoÃsmo, el rencor y todo aquello que nos aparta de Dios.
3.
Ponernos el cinturón de la verdad. La verdad es una de las
armas fundamentales del cristiano.
- No
mintamos para conseguir beneficios personales.
- No
inventemos rumores ni destruyamos la reputación de los demás.
- Seamos
honestos en el trabajo, en los negocios y en nuestras responsabilidades.
Elemento
para nuestra vida: Que nuestra palabra sea confiable y que nuestras
acciones confirmen lo que decimos.
4.
Vestirnos con la coraza de la justicia. La justicia protege
nuestro corazón y nos ayuda a vivir correctamente.
- No
abusemos de las personas más pobres o necesitadas.
- Demos a
cada persona el respeto que merece.
- No
favorezcamos la injusticia por conveniencia o por amistad.
Elemento
para nuestra vida: Ser cristiano significa hacer lo correcto,
incluso cuando nadie nos está mirando.
5.
Calzarnos con el Evangelio de la paz. San Pablo nos invita a
estar preparados para anunciar el Evangelio de la paz.
- No
llevemos divisiones a nuestras familias.
- No
alimentemos discusiones innecesarias en la comunidad.
- Seamos
los primeros en buscar la reconciliación.
Elemento
para nuestra vida: Donde haya odio, procuremos llevar comprensión;
donde haya división, trabajemos por la unidad; donde haya tristeza, ofrezcamos
consuelo.
6.
Tomar el escudo de la fe. La fe nos protege cuando aparecen las dudas, el
miedo y el desánimo.
- No
abandonemos a Dios cuando las cosas no salen como esperamos.
- Sigamos
orando, aunque la respuesta tarde en llegar.
- Recordemos
que una enfermedad o una dificultad económica no significan que Dios nos
haya abandonado.
Elemento
para nuestra vida: Cuando llegue una prueba, repitamos con
confianza: Señor, creo en ti; ayúdame a mantenerme firme.
7.
Tomar el casco de la salvación y la espada del EspÃritu. El casco
protege la cabeza y la espada sirve para combatir. San Pablo utiliza estas
imágenes para hablarnos de la esperanza de la salvación y de la Palabra de
Dios.
- Alimentemos
nuestra mente con pensamientos buenos y sanos.
- Leamos la
Biblia y procuremos comprender lo que Dios nos pide.
- Utilicemos
la Palabra de Dios para corregir nuestra conducta, no para condenar a los
demás.
Elemento
para nuestra vida: Leamos cada dÃa un pequeño pasaje del Evangelio
y preguntémonos: ¿Qué debo cambiar hoy para vivir como Jesús?
8.
Perseverar en la oración. San Pablo termina invitándonos a orar en toda
ocasión.
- Oremos
por nuestra familia y por nuestros hijos.
- Oremos
por quienes nos han ofendido.
- Oremos
por los enfermos, los pobres, los sacerdotes y toda la Iglesia.
Elemento
para nuestra vida: No dejemos la oración solamente para los
momentos de emergencia. Hagamos de ella una necesidad diaria.
2.
Salmo 143. Dios es nuestra roca y nuestro refugio.
El
salmo nos presenta a Dios como nuestra roca, nuestro refugio y nuestro
libertador. El salmista reconoce que la verdadera seguridad viene del Señor.
9.
Aprender a depender de Dios. No siempre podemos controlar lo que sucede
a nuestro alrededor, pero podemos confiar nuestra vida a las manos del Señor.
- Cuando
tengamos miedo, acudamos a Dios.
- Cuando
nos sintamos débiles, pidamos su ayuda.
- Cuando no
encontremos una salida, no perdamos la esperanza.
Elemento
para nuestra vida: No pongamos toda nuestra seguridad en el dinero,
las posesiones o las influencias humanas. Todo eso puede faltar; Dios permanece
fiel.
10.
Reconocer que Dios nos prepara para la batalla. El salmo alaba al Señor,
que fortalece y prepara nuestras manos para el combate. En nuestra vida,
esto significa que Dios nos capacita para enfrentar las responsabilidades y
dificultades de cada dÃa.
- Educar a
los hijos exige paciencia y fortaleza.
- Mantener
la fidelidad matrimonial exige amor y compromiso.
- Vivir
honestamente exige valentÃa.
- Perdonar
exige un corazón sostenido por la gracia de Dios.
Elemento
para nuestra vida: No pidamos únicamente que Dios nos quite los
problemas; pidámosle también que nos dé la fuerza y la sabidurÃa necesarias
para enfrentarlos.
3.
Evangelio: San Lucas 13,31-35. Jesús permanece fiel a su misión.
En
el Evangelio, algunos fariseos advierten a Jesús que Herodes quiere matarlo.
Sin embargo, Jesús no abandona su misión por miedo. Continúa su camino y
expresa su profundo amor por Jerusalén, comparándose con una gallina que reúne
a sus polluelos bajo sus alas.
11.
No dejar que el miedo nos aparte del bien. Jesús sabe que existen
amenazas, pero no permite que el miedo determine su misión.
- No
dejemos de hacer el bien porque otros nos critiquen.
- No
abandonemos nuestras responsabilidades por temor a las dificultades.
- Defendamos
la verdad con prudencia, sin agresividad y sin buscar conflictos.
Elemento
para nuestra vida: Tener fe no significa que nunca sentiremos
miedo; significa que no permitiremos que el miedo nos impida cumplir la
voluntad de Dios.
12.
Permanecer fieles a la misión recibida. Jesús continúa realizando
su obra a pesar de las amenazas. También nosotros tenemos una misión: cuidar
nuestra familia, trabajar honradamente, servir a la comunidad y vivir nuestra
vocación cristiana.
- El padre
y la madre tienen la misión de educar a sus hijos en el amor.
- Los
jóvenes tienen la responsabilidad de construir un futuro digno.
- Los
miembros de la Iglesia están llamados a servir y dar testimonio del
Evangelio.
Elemento
para nuestra vida: No abandonemos el camino correcto solamente
porque sea difÃcil. La fidelidad se demuestra especialmente en los momentos de
prueba.
13.
Tener un corazón que proteja y reúna. Jesús lamenta que
Jerusalén no haya querido acogerlo. Su imagen de la gallina que reúne a sus
polluelos bajo sus alas expresa ternura, protección y amor.
- Procuremos
que nuestro hogar sea un lugar de acogida y seguridad.
- Protejamos
a los niños, a los ancianos y a las personas vulnerables.
- No
rechacemos a quien se ha equivocado, sino ayudémoslo a
levantarse.
Elemento
para nuestra vida: No usemos nuestra fuerza para dominar a los
demás, sino para protegerlos, acompañarlos y ayudarlos a crecer.
14.
No cerrar el corazón a la llamada de Dios. Jesús quiere reunir a
Jerusalén, pero lamenta que sus habitantes no hayan querido responder. Dios nos
llama continuamente a la conversión, pero respeta nuestra libertad.
- No
endurezcamos el corazón cuando escuchamos la Palabra.
- No
pospongamos indefinidamente la reconciliación.
- No
esperemos a perder a una persona para reconocer cuánto la amamos.
Elemento
para nuestra vida: Hoy es una buena oportunidad para volver a Dios,
pedir perdón, corregir nuestros errores y recuperar la paz con quienes
convivimos.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, la Palabra de Dios nos deja una enseñanza fundamental:
para vencer el mal, necesitamos revestirnos de la fuerza de Dios.
Las
armas del cristiano no son la violencia, el orgullo ni la venganza. Son la
verdad, la justicia, la paz, la fe, la esperanza, la Palabra de Dios y la
oración.
Jesús
nos enseña, además, que debemos permanecer fieles a nuestra misión y tener un
corazón dispuesto a reunir, proteger y amar.
Preguntémonos
hoy:
- ¿Qué arma
espiritual necesito fortalecer en mi vida?
- ¿Estoy
luchando contra el pecado o estoy peleando constantemente con las personas?
- ¿Mi familia
encuentra en mà una persona que transmite paz y confianza?
- ¿Permanezco fiel a Dios cuando llegan las
dificultades?
Pidamos
al Señor que nos revista con su armadura, fortalezca nuestra fe y nos ayude a
caminar con valentÃa.
Oración
final:
Señor
Jesús, revÃstenos con las armas de tu amor. Danos el cinturón de la verdad, la
coraza de la justicia, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada
de tu Palabra. Enséñanos a combatir el pecado sin odiar a las personas, a
vencer el mal haciendo el bien y a permanecer fieles a nuestra misión. Que
nunca nos falten tu fuerza, tu protección y tu paz. Amén.



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