Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Santos Simón y Judas, Apóstoles
“Llamados
por Jesús para construir una comunidad de fe”
(Miércoles 28 de octubre 2026. Trigésima semana tiempo
ordinario, lecturas: Efesios 2,19-22; Salmo 18; San Lucas 6,12-19)
Introducción
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos con alegría la fiesta de los santos Simón y Judas, apóstoles de
Jesucristo. Ellos fueron llamados por el Señor para estar con Él, aprender
de su palabra y anunciar el Evangelio. No fueron elegidos porque fueran
perfectos, sino porque Jesús quiso contar con ellos para continuar su misión.
Esta
celebración nos recuerda que también nosotros hemos sido llamados por Dios.
Cada bautizado tiene una misión en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.
Las lecturas de hoy nos enseñan que debemos sentirnos parte de la familia de
Dios, escuchar su Palabra y responder con generosidad a la llamada de Jesús.
1.
Primera lectura: Efesios 2,19-22. Somos miembros de la familia de Dios.
San
Pablo nos dice que ya no somos extranjeros ni forasteros, sino miembros de la
familia de Dios. También nos presenta la imagen de un edificio cuya piedra
angular es Jesucristo.
De
esta lectura podemos sacar los siguientes elementos concretos para nuestra
vida:
1.
Sentirnos parte de la Iglesia. No somos extraños en la casa de Dios.
Todos los bautizados tenemos un lugar y una responsabilidad en la comunidad
cristiana.
2.
Construir nuestra vida sobre Jesucristo. Así como una casa
necesita buenos cimientos, nuestra vida necesita estar fundamentada en la fe,
la oración y la obediencia a la Palabra de Dios.
3.
Vivir como hermanos. No podemos decir que amamos a Dios si
despreciamos, humillamos o rechazamos a los demás. Somos una familia y debemos
tratarnos con respeto y comprensión.
4.
Aceptar a los demás en la comunidad. En nuestras parroquias
hay personas de diferentes condiciones sociales, edades y formas de pensar.
Debemos evitar las divisiones, los chismes y los prejuicios.
5.
Aportar algo a la Iglesia. Cada persona puede contribuir con sus dones:
unos sirven en la liturgia, otros visitan a los enfermos, otros ayudan a los
pobres y otros colaboran con su oración.
6.
Ser piedras vivas. No basta con asistir a la misa; debemos
participar, servir y colaborar para que nuestra comunidad sea más fraterna,
solidaria y misionera.
Pregunta
para nuestra vida: ¿Estoy ayudando a construir mi familia y mi
parroquia, o estoy contribuyendo a dividirlas?
2.
Salmo 18. La
creación anuncia la gloria de Dios.
El
salmo nos recuerda que los cielos proclaman la gloria de Dios y que su mensaje
llega a toda la tierra. La creación entera nos habla de la grandeza del Señor.
Estos
son algunos elementos para nuestra vida:
7.
Reconocer a Dios en las cosas sencillas. Cuando contemplamos el
amanecer, escuchamos el canto de los pájaros o admiramos la naturaleza, podemos
descubrir la bondad y la grandeza del Creador.
8.
Anunciar a Dios con nuestra conducta. No solamente
evangelizamos hablando de Jesús. También lo anunciamos cuando somos honestos,
cumplimos nuestras responsabilidades y tratamos bien a los demás.
9.
Dar testimonio en la familia. Los padres evangelizan cuando educan a sus hijos
en el amor, la verdad y el respeto. Los hijos también dan testimonio cuando
obedecen, colaboran y tratan a sus padres con cariño.
10.
No avergonzarnos de nuestra fe. Los apóstoles anunciaron a Jesucristo con
valentía. Nosotros también estamos llamados a manifestar nuestras convicciones
cristianas mediante palabras y obras.
Pregunta
para nuestra vida: ¿Las personas que me conocen pueden descubrir
algo de Dios a través de mi manera de vivir?
3.
Evangelio: San Lucas 6,12-19. Jesús llama a sus apóstoles y los prepara
para la misión.
El
Evangelio nos presenta a Jesús que sube a la montaña para orar y pasa toda la
noche en oración a Dios. Al amanecer, llama a sus discípulos y escoge a doce,
entre ellos Simón y Judas. Después baja con ellos y se encuentra con una
multitud que viene a escucharlo y a buscar la curación de sus enfermedades.
Este
Evangelio nos ofrece enseñanzas muy importantes:
11.
Antes de tomar decisiones, debemos orar. Jesús pasó la noche en
oración antes de elegir a los apóstoles. Nosotros debemos aprender a consultar
a Dios antes de tomar decisiones importantes en la familia, el trabajo y la
comunidad.
12.
Jesús llama a personas concretas. Simón y Judas recibieron una misión
particular. También nosotros tenemos una vocación: ser buenos padres, madres,
hijos, trabajadores, catequistas, servidores de la Iglesia y ciudadanos
responsables.
13.
No basta con ser llamados; hay que responder. Los apóstoles aceptaron
caminar con Jesús. Nuestra fe también exige compromiso. No podemos conformarnos
con escuchar el Evangelio; debemos ponerlo en práctica.
14.
La misión requiere perseverancia. Seguir a Jesús no significa que todo será
fácil. Habrá dificultades, críticas y momentos de cansancio. Como los
apóstoles, debemos permanecer firmes en nuestra fidelidad al Señor.
15.
Acercarnos a quienes sufren. La gente buscaba a Jesús para escucharlo y ser
curada. Nosotros debemos acercarnos a los enfermos, los ancianos, los pobres,
las personas solas y quienes necesitan una palabra de esperanza.
16.
Ser instrumentos de sanación. Quizás no podamos curar todas las enfermedades,
pero sí podemos aliviar sufrimientos con una visita, una llamada, una ayuda
económica, una palabra amable o un gesto de solidaridad.
17.
Llevar a Jesús a los demás. Los apóstoles no fueron elegidos para quedarse
encerrados, sino para participar en la misión de Cristo. Nuestra parroquia debe
ser una comunidad que sale al encuentro de las personas y no espera solamente
que ellas lleguen.
Pregunta
para nuestra vida: ¿Estoy respondiendo con generosidad a la llamada
que Jesús me hace cada día?
Conclusión:
También nosotros somos llamados
Queridos
hermanos y hermanas:
La
fiesta de los santos Simón y Judas nos invita a renovar nuestro compromiso
cristiano. La primera lectura nos recuerda que somos miembros de la familia de
Dios; el salmo nos invita a proclamar su gloria con nuestra vida; y el
Evangelio nos enseña que Jesús llama a sus discípulos después de orar y los
envía a compartir su misión.
Hoy
debemos llevarnos tres compromisos concretos:
-
Construir:
ayudar a fortalecer la unidad de nuestra familia y de nuestra comunidad
parroquial.
-
Testimoniar: anunciar a Dios con nuestras palabras, pero sobre todo con
nuestras buenas obras.
-
Servir:
acercarnos a quienes sufren y llevarles consuelo, esperanza y solidaridad.
No
importa si somos personas sencillas o si no tenemos grandes conocimientos. Lo
importante es tener un corazón disponible para Dios.
Que
los santos Simón y Judas intercedan por nosotros para que seamos discípulos
fieles, constructores de unidad y testigos valientes del Evangelio. Amén.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...