Reflexión de Hoy | Alcedo RamÃrez
1. En nuestra Iglesia, pensamos en Las Vocaciones como las
maneras en que Dios quiere y nos sugiere que lo amemos, al igual que las formas
de amar y servir a Nuestros Prójimos. Tal y como podemos ver, no hay sólo un
tipo de vocación, sino varios.
2. En primer lugar, hay un tipo de vocación que es universal,
un llamado a todos los Seres Humanos a Ser Perfectos, como lo es Nuestro Padre
Celestial. Precisamente, las Otras Vocaciones representan estados y situaciones
sociales para cumplir con este llamado universal.
3. La Vida Matrimonial es la vocación más común y numerosa,
ya que Dios quiere prolongar la creación y el desarrollo humano a través de La
Familia, que es una invención del mismo Dios. Asà las cosas, en estos momentos
de crisis de las familias, tenemos que orar permanentemente para el
fortalecimiento y expansión de Las Familias, en el mundo entero.
4. Luego tenemos la Vocación a la Vida Laical, en la cual la
persona adopta una decisión de permanecer célibe y soltero, para dedicar su
vida al trabajo de diferentes maneras en la Iglesia, a través de las
instituciones correspondientes. De aquà surgen las Asociaciones Privadas y
Públicas de Fieles.
5. Ya de manera más eclesial y clerical, tenemos Las
Vocaciones Religiosas y al Órden Sacerdotal, que son ministerios, propiamente
dicho, para diferenciarlos de la calidad de Profeta, Sacerdote y Rey/Servidor
que adquirimos todos los fieles, como gracias divinas, por el Bautismo.
6. Para el crecimiento y expansión de estos últimos tipos de
vocaciones es que tenemos que arreciar y profundizar nuestras oraciones y
peticiones, para que el Señor nos mande más obreros. Actualmente, el número de
vocaciones al Sacerdocio y la Vida Religiosa ha disminuido significativamente.
7. Por ésta y otras razones estamos obligados a orar
permanentemente, sin descanso ni tregua, por las vocaciones anteriores, a la
vez de por un mayor involucramiento y compromiso de Las Familias y Los Laicos
en los asuntos y ministerios de la Iglesia. La Humanidad está pidiendo y
reclamando el Anuncio del Evangelio a todos los Pueblos, Vocación Común a
Todos, declarada por Cristo Jesús. Amén.



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