Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
San Carlos Borromeo
“Seguir a Jesús con decisión, entrega y coherencia de vida”
(Miércoles
4 noviembre 2026. Trigésima primera semana tiempo ordinario, lecturas:
Filipenses 2,12-18; Salmo 26; San Lucas 14,25-33)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
celebramos a San Carlos Borromeo, obispo que se distinguió por su
entrega a Dios, su amor a la Iglesia y su preocupación por los pobres y
necesitados. Fue un hombre de oración, de disciplina, de sacrificio y de
profunda responsabilidad pastoral. Comprendió que seguir a Cristo no consiste
solamente en hablar de Él, sino en vivir como Él.
Las
lecturas de hoy nos presentan tres enseñanzas fundamentales: trabajar por
nuestra salvación, confiar en Dios y tener la valentía de seguir a Jesús sin
poner condiciones.
1.
Primera lectura: Filipenses 2,12-18. Trabajar por nuestra salvación con
responsabilidad.
San
Pablo nos invita a trabajar por nuestra salvación, porque Dios es quien produce
en nosotros el querer y el actuar.
Algunos
elementos concretos para nuestra vida:
1.
Tomarnos en serio nuestra fe: No podemos vivir nuestra relación con Dios de
manera superficial. Ser cristianos exige compromiso y responsabilidad.
2.
Dejar que Dios transforme nuestro corazón: No basta con cambiar
algunas costumbres exteriores; necesitamos cambiar nuestras actitudes,
pensamientos y sentimientos.
3.
Evitar las quejas y las discusiones: San Pablo nos invita a
vivir sin murmuraciones. Una persona que vive criticando y creando conflictos
difícilmente transmite la alegría del Evangelio.
4.
Ser luz donde vivimos: Nuestra conducta debe iluminar nuestra familia,
nuestro trabajo y nuestra comunidad. No podemos hablar de Dios y vivir haciendo
daño a los demás.
5.
Servir con alegría y generosidad: San Carlos Borromeo entregó su vida al
servicio de la Iglesia. Nosotros también debemos poner nuestros talentos al
servicio de los demás.
Para
nuestra vida: Que nuestras palabras y nuestras acciones estén de acuerdo.
Que nadie tenga que preguntarse si verdaderamente somos cristianos por la
manera en que vivimos.
2.
Salmo 26. El Señor es nuestra luz y nuestra salvación.
El
salmista expresa una profunda confianza: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a
quién temeré?».
Algunos
elementos concretos:
1.
No dejarnos dominar por el miedo: Hay problemas económicos, enfermedades,
dificultades familiares y preocupaciones, pero nuestra confianza debe estar
puesta en Dios.
2.
Buscar la luz de Dios antes de tomar decisiones: No todo lo que parece
conveniente es bueno. Necesitamos pedirle al Señor que ilumine nuestros
caminos.
3.
Aprender a esperar en Dios: No desesperarnos cuando las cosas no salen como
queremos. La fe también consiste en saber esperar.
4.
No abandonar a Dios en los momentos difíciles: Es fácil buscar al Señor
cuando necesitamos algo, pero debemos permanecer con Él también cuando llegan
las pruebas.
Para
nuestra vida: Quien tiene a Dios como luz no camina a oscuras, aunque
tenga dificultades. La confianza en Dios nos ayuda a levantarnos y continuar.
3.
Evangelio: San Lucas 14,25-33. Seguir
a Jesús exige decisión, renuncia y compromiso.
Jesús
presenta claramente las exigencias del discipulado. Nos habla de cargar con
nuestra cruz, calcular el costo de construir una torre y de un rey que
considera sus fuerzas antes de entrar en una batalla.
Algunos
elementos concretos para nuestra vida:
1.
Jesús debe ocupar el primer lugar: No podemos poner por encima de Dios el
dinero, los intereses personales, las amistades o cualquier otra cosa.
2.
Seguir a Cristo exige renunciar a algo: Hay que renunciar al
orgullo, al egoísmo, al rencor, a la mentira y a todo aquello que nos aleja de
Dios.
3.
Cargar con nuestra propia cruz: Cada persona tiene responsabilidades,
dificultades y sufrimientos. No podemos abandonar nuestros compromisos cuando
aparecen los problemas.
4.
Pensar antes de actuar: Jesús habla de calcular el costo de construir
una torre. También nosotros debemos pensar en las consecuencias de nuestras
decisiones y no vivir improvisando.
5.
No comenzar un camino cristiano para abandonarlo después: La fe
necesita perseverancia. No basta con emocionarnos en una celebración; debemos
mantenernos firmes todos los días.
6.
Desprendernos de aquello que nos esclaviza: Jesús termina diciendo
que quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo suyo. Esto
significa que ninguna posesión debe convertirse en nuestro dios. Debemos
aprender a utilizar los bienes sin convertirnos en esclavos de ellos.
Para
nuestra vida: No se puede seguir a Jesús solamente cuando todo está bien.
Ser discípulo significa permanecer con Él también en los momentos de
sacrificio, dificultad y prueba.
4.
San Carlos Borromeo: un ejemplo de entrega y coherencia.
San
Carlos Borromeo nos enseña que la santidad se construye con decisiones
concretas.
- Fue un
hombre de oración: nos enseña a no descuidar nuestra relación con
Dios.
- Fue un
pastor entregado: nos enseña a preocuparnos por las necesidades de los
demás.
- Fue
austero y generoso: nos enseña que no debemos vivir esclavizados por las
riquezas.
- Trabajó
por la formación cristiana: nos enseña la importancia de conocer y
transmitir nuestra fe.
- Se
entregó especialmente durante la peste de Milán: nos enseña que el
verdadero amor se demuestra cuando somos capaces de acercarnos a quienes
sufren.
5.
Cinco compromisos para nuestra vida
1.
Poner a Dios en primer lugar en nuestras decisiones.
2.
Eliminar una actitud negativa que esté dañando nuestra familia.
3.
Cumplir nuestras responsabilidades sin estar quejándonos.
4.
Ayudar a una persona que esté atravesando una dificultad.
5.
Mantenernos fieles a Jesús, incluso cuando seguirlo nos cueste sacrificios.
Conclusión
Hermanos
y hermanas, San Carlos Borromeo nos recuerda que la santidad no consiste en
tener una vida sin dificultades, sino en aprender a vivir cada dificultad con
fe, responsabilidad y amor.
La
pregunta que debemos llevarnos hoy es:
-
¿Estoy siguiendo verdaderamente a Jesús o
solamente lo sigo cuando me conviene?
Que
aprendamos a poner a Cristo en el centro de nuestra vida, a cargar nuestra cruz
con esperanza y a servir a los demás con generosidad.
Porque
seguir a Jesús no es solamente decir que creemos en Él; es demostrar con
nuestra manera de vivir que Él es verdaderamente el Señor de nuestra vida. Amén.



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