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    Lecciones que nos deja Islandia


    En relación con el tamaño de su economía, el colapso bancario de Islandia es el más grande sufrido por cualquier país en la historia económica. Economist.com, 11 de diciembre de 2008
    Ahora que la Unión Europea se halla al borde de una crisis sin precedentes que podría llevar a su desintegración política y económica y a la caída de su moneda, el euro, lo que arrastraría al mundo a un caos financiero para el que no hay previsiones, luce oportuno revisar la reciente historia de Islandia y el manejo que ese pequeño país le dio a su propia crisis, incluyendo ser el único que se negó a rescatar los bancos y encarceló a los culpables.

    Islandia
    Islandia (del islandés Ísland, vocablo del nórdico antiguo que significa “tierra de hielo”) es un país localizado en el extremo noroeste de Europa, cuyo territorio abarca la isla del mismo nombre y algunas pequeñas islas e islotes adyacentes en el océano Atlántico, entre Europa y Groenlandia, sumando un total de 103,000 kilómetros cuadrados. Su población es de 331,000 habitantes.
    El primer asentamiento humano en la isla data del año 874 cuando el líder noruego Ingólfur Arnarson se convirtió en el primer colono permanente. Hasta el siglo XX, la población dependía de la pesca y la agricultura. Todavía en 1960 la pesca constituía el 90% de sus exportaciones.
    En el año 930 los islandeses fundaron la asamblea (Althing), el parlamento más antiguo del mundo. En el siglo XX, el país consiguió su independencia y la economía se desarrolló rápidamente. En 1946, las fuerzas aliadas se retiraron de Islandia.
    Islandia goza los frutos de la especulación
    Entre 2003 y 2007 Islandia transformó su economía, basada hasta entonces en la industria pesquera, y pasó a ser una nación que ofrecía sofisticados servicios financieros. Sus éxitos en este campo le valieron calificativos como los de “Wall Street del Ártico” y “Tigre Nórdico” de la economía mundial, y pueden resumirse:
    • PIB por habitante en 2008 fue el séptimo más alto del mundo (US$ 55,462), 50% superior al de Estados Unidos. Según el índice de desarrollo humano de la ONU, Islandia era el mejor lugar del mundo para vivir; la revista Forbes citaba a los islandeses como las personas más felices del mundo. Ocupaba el 14º lugar en esperanza de vida con un promedio de 80.6 años
    • En 2007 se vendieron en Islandia más autos Mercedes de lujo que en Suecia. El país era el segundo mayor comprador de la marca de lujo Bang & Olufsen, después de Rusia.
    Islandia era un paraíso gracias a la especulación financiera de sus bancos más importantes: Kaupthing, Landsbanki y Glitnir. La banca se había privatizado y desregulado en 2003; el Kaupthing operaba en 13 países y era el séptimo banco de los países nórdicos. La bolsa, fundada en 1985, multiplicó su valor por 9 entre 2003 y 2007. También se habían privatizado muchas empresas públicas. De estas privatizaciones salieron algunas de las mayores fortunas del país. El neoliberalismo dirigía el área fiscal. Los impuestos al capital eran de 10%, mientras al trabajo le aplicaban 36%; el impuesto a las empresas era de 18% y se preveía que bajara a 15%. En 2006 se eliminó el impuesto al Patrimonio.

    Estalla la crisis
    A comienzos de 2008 la economía islandesa comenzó a resentirse de las limitaciones de crédito que afloraban a escala mundial. Robert Wade y Silla Sigurgeirsdóttir resumieron la situacion en www.eldiplo.org: “La corona islandesa cayó bruscamente en sentido contrario al valor de las deudas de los bancos, que aumentaron; la perennidad de los créditos expresados en monedas extranjeras se convirtió pronto en un problema “público”; el mercado de acciones se derrumbó y las quiebras se multiplicaron. El Danske Bank de Copenhague describió entonces a Islandia como una “economía géiser” a punto de explotar”. Pero, todavía en julio de 2008 los expertos del FMI decían que la situación de la economía islandesa era “excelente”.
    Sin embargo, a finales de 2008 la economía islandesa explotó. La quiebra de Lehman Brothers y el cierre del crédito ahogaron a los bancos: Landsbanki, el principal banco del país, fue nacionalizado, lo mismo que el Kaupthing y el Glitnir. En este momento la deuda de la banca islandesa es varias veces el PIB del país; los bonos de los bancos llegaron a multiplicar por 12 el PIB, acumulando una deuda de 61,000 millones de dólares, una cifra imposible de asumir por una población de 300,000 personas. La bolsa se hundió 76% y la moneda se devaluó 70% frente al euro. A esto se agregó el pánico bancario en Gran Bretaña donde los retiros masivos comenzaron en las filiales de Icesave, el banco creado por Landsbanki en el extranjero.
    Lo que siguió fue la consabida respuesta neoliberal: El FMI concedió a Islandia un préstamo de 2,100 millones de dólares, completado por otros 2,500 millones de varios países nórdicos. Nuevos impuestos, reducción de salarios y recorte de beneficios sociales. Los intereses, por indicación del FMI, llegaron a 18% en octubre.

    La gente se rebela
    Semana tras semana, cada sábado la población islandesa se va movilizando contra el gobierno. “Entre octubre de 2008 y enero de 2009, los sábados después de almorzar, en medio del frío, miles de personas de todas las edades se agruparon en la plaza principal de Reikjavik. El 23 de enero de 2009 consiguieron que el gobierno convocara elecciones anticipadas. Las elecciones tuvieron lugar el 25 de abril y fueron ganadas por una coalición de izquierda formada por la Alianza Socialdemócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezados por Jóhanna Sigurðardóttir, que asumió el poder como nueva primera ministra. En noviembre de 2010 se estableció una asamblea popular de 25 personas sin afiliación política, a la que se delegó la responsabilidad de preparar una propuesta para sustituir la Constitución del país
    El 6 de marzo de 2010 se celebró un referendo para decidir sobre el caso Icesave de deuda externa de los bancos islandeses en quiebra y fue derrotado, con 93% en contra de que los ciudadanos se hicieran cargo de esta deuda y menos de 2% a favor. El Presidente Ólafur Ragnar Grímsson se negó a firmar y llamó a un nuevo referéndum, celebrado el 9 de abril, con casi el mismo resultado.
    El 28 de septiembre de 2010 el Parlamento votó 33-30 juzgar al que había sido primer ministro durante la crisis, Geir Haarde, bajo el cargo de omisión del deber. Presionado por la población, el gobierno comenzó en 2010 una investigación criminal contra los especuladores: en junio se cursaron órdenes de arresto a varios ejecutivos bancarios que residían en el extranjero. Un informe parlamentario describe cómo los antiguos directores se adjudicaban préstamos fraudulentamente, mientras los auditores de Price Waterhouse encubrían todos los fraudes bancarios. Además, 10 de los 63 parlamentarios tenían préstamos por unos 10 millones de euros cada uno. En Islandia se apresaron cuatro ejecutivos que vivían en Luxemburgo.

    Buenas noticias
    De Islandia comienzan a llegar buenas noticias. Las previsiones de la Comisión Europea indican que el país cerraría 2011 con un crecimiento de 2.1% y que este año 2012 el crecimiento será de 1.5%, una cifra que supera el triple de los países de la zona euro, alta si se toma en cuenta que creció 0% en 2010. Para 2013 está previsto que alcance 2.7%.
    La principal lección es cómo una ciudadanía se levantó por sus derechos, logró derrocar un gobierno malo, encarceló a los responsables de la crisis financiera, empezó a redactar una nueva Constitución hecha por ellos y para ellos. Gracias a la fuerza de toda una nación, lo que empezó como crisis se convirtió en oportunidad. Actualidad mundial / Ramón Arturo Guerrero

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