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    El guayacán y el naranjo. La JMJ ahora es ecológica

    Ecología Integral ] Jovanny Kranwinkel


    El guayacán y el naranjo. La JMJ ahora es ecológica
    Celebramos en enero pasado dos importantes momentos de fe para nuestro país. El 6 de enero día de la epifanía de nuestro Señor, este año conmemorando los 525 años de haberse celebrado la primera misa en territorio americano y el 21 de enero día de nuestra Señora de la Altagracia, Protectora de nuestro país.
    Ambas fiestas fueron vividas con devoción y con la participación masiva de miles de personas que asistieron a las Eucaristías celebrativas propias de su solemnidad.
    De ambos momentos resaltamos la presencia de un árbol como símbolo importante en la imagen que conservamos de ellas.
    En el caso de la celebración de los 525 años de la celebración de la Primera Misa en América en la Isabela, Puerto Plata; en las ruinas que se conservan en el lugar histórico donde estuvo la pequeña capilla construida para tales fines se conserva un hermoso árbol de guayacán que, según algunas tradiciones, es el mismo árbol bajo el que se hizo aquella vez la primera misa en el nuevo mundo descubierto por Colón, además de fundar la primera ciudad y el primer ayuntamiento.
    La resistencia del guayacán
    El guayacán es un árbol con un desarrollo idóneo en clima tropical, se encuentra más fácilmente en República Dominicana, Cuba y en Jamaica.  Tiene un crecimiento lento, por eso da una madera muy resistente, hasta tal punto que cuando se quiere decir que una persona es fuerte y duradera se le compara con el guayacán.  Es tan fuerte que fue utilizado por los taínos para hacer sus canoas y otras piezas de artesanía. Hoy se hacen hermosos detalles tallados. Por su dureza es muy difícil que sea atacado por el comején.
    Es un símbolo muy ecológico que, en el lugar donde estuvo la primera pequeña Iglesia de América siga vivo ese guayacán tan fuerte y resistente como la misma cruz de Cristo. Es un ser viviente posiblemente testigo de ese gran acontecimiento de fe, donde la Iglesia Católica reafirma su compromiso de evangelización como lo ha hecho desde su nacimiento.
    Lamentablemente el guayacán, el gavilán de la Hispaniola, la Rosa de Bayahibe y la de Bánica, la cúa, la iguana de Ricord, el ébano y la acacia comparten, junto a otras 325 especies de animales y vegetales, endémicas y nativas de República Dominicana, una categoría poco favorable. Están destinadas a desaparecer en el futuro inmediato, si no tomamos acciones para detenerlo.
    Ese árbol debería el símbolo gráfico de nuestra Pastoral Ecológica, dado que junto a la ruina de la Iglesia comparte parte de la historia de la fe en nuestra isla y en toda América. Les invito a visitar ese lugar que considero nuestra pequeña “Tierra Santa”, al que van muchos grupos en peregrinación porque allí comenzó la ruta de la fe en nuestro continente.
    Donde floreció el naranjo
    El otro gran acontecimiento de fe lo es la fiesta de nuestra protectora la Virgen María de la Altagracia en Higuey, que según una tradición apareció sobre las ramas de un naranjo o fue colocada sobre ellos donde se mantuvo incluso cuando intentaron moverla, haciendo de ella su morada. Cuando se construyó la Basílica nueva para ella, le construyeron un naranjo tallado para que ella se quedara más a gusto simbólicamente.
    El naranjo es un árbol frutal muy importante en la alimentación del ser humano que provee líquido y vitaminas al cuerpo para mantener una salud adecuada. La simbología del árbol nos recuerda aquella otra simbología mostrada en el jardín del Edén cuando el ser humano fue instruido en no tocar el árbol del bien y del mal. Fue la mujer que lo tocó perdiendo así su estadía en el Paraíso y echados fuera, hasta que otra mujer restableció nuestra entrada al paraíso celeste, dándonos en el árbol de la cruz de su hijo, la entrada al paraiso celeste.
    El árbol es un símbolo en las Sagradas Escrituras que nos debe llamar a reflexión qué hacemos con los árboles del planeta que nos hacen un gran servicio ambiental. Las grandes deforestaciones tienen consecuencias nefastas para el balance natural que necesitamos además de ser un gran filtro del monóxido de carbono y ahora producimos más y cortamos más árboles, envenenando así la atmósfera.  Es importante continuar creando conciencia y reforestar lo más que podamos.
    Jornada Mundial de la Juventud
    Otro acontecimiento que vivimos en enero, fue la partida de más de 1,500 jóvenes dominicanos de todo el país a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Esta jornada el Papa Francisco ha querido que incluya motivaciones de “Laudato Si” para que los jóvenes se hagan protagonistas del Cuidado de la Casa Común.
    Al cierre de esta edición habían salido la mayoría de los jóvenes y tenemos la esperanza de que este encuentro sea motivador para que ellos sean protagonistas de su destino y actores de peso en los cambios culturales necesarios para cambiar de rumbo en el cuidado de la creación.
    Es una esperanza ver tantos jóvenes que quieren vivir una vida diferente. Nuestro país necesita en el tema ambiental líderes jóvenes que guíen a los demás, por eso esperamos que los participantes en las diferentes actividades ecológicas nos ayuden en este servicio por el Cuidado de la Casa Común. En las siguientes entregas compartiremos lo vivido en Panamá con el Papa Francisco. ADH 831
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    Quien suscribe es el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano.

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