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    La pastoral de enero de 1960

    Iglesia | Antonio Lluberes, sj 


    La pastoral de enero de 1960. Reflexiones sobre su origen y enseñanzas, I

    El 31 enero de 1960 yo tenía 13 años. Estudiaba en el colegió Don Bosco e iba los domingos a la misa de las ocho en la parroquia san Juan Bosco. Al regresar a mi casa, mi tía Marietta Lluberes ya algo sabía y me inquirió, “y que es lo que están leyendo los curas en la misa”. Yo le dije: “yo no sé”.
    ¡Qué iba a saber yo, preadolescente ingenuo! Ahora, con el tiempo vamos sabiendo y aun nos falta por saber.

    Esa pastoral tiene su historia. Hay que dilucidar su contexto, su origen, sus autores, el apoyo recibido, la recensión por la Iglesia posterior y lo que tiene de importancia e incidencia en el hoy de la Iglesia y del país. Si por un lado ha sido muy reconocida y alabada, por otros ha sido criticada, desvirtuada y hasta querido olvidar. Hay que ver las personas que la gestaron y a las que posteriormente la han relativizado, descalificado, subordinado a otras causas. La pregunta de hoy día, sesenta años después, es qué tiene esa pastoral en su historia y en su contenido doctrinal y en su procedimiento que nos pueda servir.

    Su contexto interno es la decadencia del Régimen de Trujillo, las expediciones de junio de 1959 y la formación y desarrollo del Movimiento Revolucionario 14 de junio, su descubrimiento, apresamientos y maltratos físicos y hasta muerte de algunos de sus miembros. Muchos de los apresados eran personas vinculadas a la Iglesia y otros miembros de “familias de primera”, algunos familiares de funcionarios de Régimen. Sus familiares se acercaban a sacerdotes y obispos pidiendo intercesión. Lo más dramático que conozco es el caso de una señora cibaeña – reservo los nombres, es obvio - que cuando su hijo cayó preso se puso su vestido negro y su mantilla y se le “jincó” (sic) a un obispo y le repetía; “Monseñor, usted me lo bautizó, usted no va a dejar que me lo maten, verdad monseñor”. Documentalmente conocemos la solicitud de familiares e intercesión del obispo Hugo E. Polanco Brito en los casos de José Tallaj de Santiago y Rafael Tejada de José Contreras (Ver telegrama a Rafael L. Trujillo, 28 de febrero de 1960. (Archivo General de la Nación, Archivo de la Presidencias 30101-23).  Y de monseñor Octavio A. Beras que en carta al Dr. Joaquín Balaguer agradecía que el Generalísimo Trujillo haya atendido “la solicitud hecha por mi mediación en favor de la señora Tejada a quien le fue concedida la libertad: y que también ordenó la libertad de todas las mujeres detenidas para fines de investigación.”  Y en otra de la misma fecha, le informa de la “señora Josefina Padilla de Sánchez, profundamente acongojada … desea tener noticias de su esposo Rafael Augusto Sánchez, hijo, detenido desde hace varios meses.” (Archivo General de la Nación, Archivo de la Presidencia, 30101-23).

    Y en el plano internacional, en América Latina, se habían vivido procesos de lucha y derrocamiento de dictaduras donde la Iglesia había intervenido mediante cartas pastorales. Es el caso de Argentina de Juan D. Perón, Colombia de Gustavo Rojas Pinilla Venezuela de Marcos Pérez Jiménez y de Fulgencio Batista en Cuba.

    Y no se debe dejar de tener presente que en Roma, había accedido al papado Angelo Roncalli, Juan XXIII, que había iniciado su papado (28 de octubre de 1958) hablando y prometiendo que la Iglesia debía abrir sus ventanas y permitir que un nuevo aire soplase en la Iglesia, es decir un ponerse al día con los acontecimientos, con los signos de los tiempos. ADH 838


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