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    martes, 8 de junio de 2021

    ¿Estaba casado Jesús?


    Evangelios | Giuseppe De Rosa





    ¿Estaba casado Jesús? 

    Los años «oscuros» de Jesús en Nazaret
    LA «JUVENTUD» DE JESÚS

     

    Jesús pasó los años de su adolescencia y juventud en Nazaret, donde, viviendo el clima espiritual del «judaísmo del segundo Templo», que era el clima religioso no solo de Judea sino también de Galilea, llegó a ser espiritualmente «hebreo». ¿Pero qué podemos decir sobre estos largos años de Jesús pasados en Nazaret? Aparte del episodio en que se «pierde» en el Templo, narrado por Lucas (2,41-50), los Evangelios han callado al respecto.

     

    ¿Estaba casado Jesús?

    Una característica de la persona de Jesús que lo volvía profundamente diferente de sus paisanos de Nazaret era el hecho de que no estuviera casado. El hecho es cierto. Es verdad que en el Nuevo Testamento no se afirma que Jesús no estaba casado; pero, por una parte nunca se dice, directa o indirectamente, que Jesús estuviera casado; por otra parte, se habla de los parientes de Jesús (su madre y sus «hermanos»), pero nunca se dice que tuviese una mujer o hijos. Se habla también de mujeres que lo seguían en sus viajes apostólicos y lo asistían a él y a sus discípulos «con sus bienes» (Lc 8,1-3); pero nunca hay el menor indicio de que entre Jesús y alguna de estas mujeres u otras existiera una relación que se pareciera al vínculo de naturaleza matrimonial.

     

    Sin embargo, en tiempos de Jesús, el judaísmo contemporáneo atribuía un importante valor al matrimonio y a la sexualidad, que consideraba bendiciones de Dios a la humanidad y, al mismo tiempo, el medio para aumentar el número de adoradores del verdadero Dios, el Dios de Israel, al punto de que el matrimonio era visto como una obligación de tipo religioso. Esto hacía que el matrimonio en Israel fuera la regla que comúnmente se seguía. Por lo tanto, no habría habido escándalo ni extrañeza en su entorno si Jesús hubiera estado casado; habría sido normal. Sin embargo, cuando Jesús se presenta en Nazaret, después de haber dejado su pueblo para predicar afuera, sus vecinos le recuerdan a su padre José, a su madre María, a sus cuatro hermanos y a sus dos hermanas, pero ninguno le recuerda a su mujer ni a sus hijos: señal evidente de que no los tenía.


    Matrimonio y Celibato

    ¿Cómo explicamos el hecho de que Jesús ciertamente no estaba casado, sin tener ninguna prueba o evidencia que avale lo contrario, lo que nos obliga a decir que tal afirmación «es más probable», pero no históricamente segura? Notemos, en primer lugar, que si en su tiempo el matrimonio era la norma, el celibato era practicado por personas y grupos de considerable importancia, como los esenios de Qumrán (si no todos, con seguridad algunos) y los terapeutas de los que habla Filón en su De vita contemplativa.

     

    Pero lo más importante es que en el Antiguo Testamento hay una gran figura – Jeremías – en la que pudo haberse inspirado Jesús. Para Jeremías el celibato había sido un símbolo profético del trágico destino del pueblo de Israel. Jesús pudo haber entrevisto en Jeremías su propio destino y haber querido imitarlo. No se debe pensar, en efecto, que la decisión de dejar su pueblo, su familia y su oficio para salir a anunciar el Reino de Dios haya sido improvisada en lugar de madurada en silencio, en la oración y la lectura de las Sagradas Escrituras. En particular, en la reflexión sobre las grandes figuras del Antiguo Testamento: Abraham, Moisés, David y Salomón, y los profetas Isaías y Jeremías, Elías y Eliseo, todas figuras recurrentes en su predicación.

     

    La razón que impulsó a Jesús a elegir el celibato no fue ni un ideal de pureza ritual, que nunca tuvo; ni una forma de aversión al matrimonio, que en su vida pública quiso llevar al designio creador de Dios prohibiendo el divorcio; ni una forma de misoginia, ya que entre sus discípulos aceptó a las mujeres; ni una forma de aversión a los niños, a los que en su vida pública trató con mucho afecto y propuso como ideal a sus discípulos.


    Celibato por el Reino

    La única razón que lo impulsó al celibato fue señalada por él mismo, cuando dijo que «hay algunos que no se casan porque nacieron incapacitados desde el vientre de su madre [es decir, personas que no se casan porque no pueden casarse]; hay otros que fueron incapacitados por los hombres [y, por tanto, no se casan porque no son aptos para el matrimonio]; pero hay algunos que han elegido no casarse por causa del Reino de los Cielos [personas que podrían casarse, pero que voluntariamente no lo hacen para poder dedicarse con mayor libertad y mayor compromiso al reino de Dios]. ¡Quién pueda aceptar esto, que lo acepte!» (Mt 19,12).

    Se trata – dice Jesús – de algo que no todo el mundo puede entender, que no se le da a todo el mundo para que lo entienda, sino sólo a «aquellos a quienes les ha sido concedido [por Dios]». Así, la elección de Jesús del celibato tenía una motivación religiosa: fue hecha por él «para el reino de los cielos», para el anuncio y la realización del Reino de Dios.


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