Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Memoria de Santo Tomás de Aquino
Miércoles
28 enero 2026, lecturas: 2 Sam 7,4-17 | Sal 88 | Mc 4,1-20
Diez
elementos que nos pueden ayudar para la vida, partiendo de las lecturas de hoy
en la fiesta de Santo Tomás de Aquino.
1.
La iniciativa gratuita de Dios
En
la primera lectura, Dios toma la iniciativa: no es David quien construye una
casa para Dios, sino Dios quien promete construir una casa para David.
Esto nos recuerda que la historia de la salvación no comienza con nuestros
méritos, sino con la fidelidad y la gracia de Dios que se adelanta siempre.
2.
La promesa que se hace historia
La
promesa hecha a David no es solo política ni temporal: apunta a una
descendencia estable, duradera, que encuentra su plenitud en Cristo. Dios
es fiel a su palabra, incluso cuando el tiempo parece largo y la promesa parece
frágil.
3.
El Salmo: memoria agradecida de la fidelidad divina
El
Salmo 88 es un canto a la alianza eterna: “No retiraré jamás mi amor”.
La fe del pueblo se sostiene recordando lo que Dios ha hecho. La memoria
creyente fortalece la esperanza, incluso en medio de la prueba.
4.
La Palabra sembrada con generosidad
En
el Evangelio, Jesús se presenta como el sembrador que no calcula: la
semilla cae en todo tipo de terreno. Dios no discrimina; su Palabra es
ofrecida a todos, aun sabiendo que no siempre dará fruto.
5.
El corazón humano como terreno
La
parábola nos desplaza la pregunta: no se trata de la calidad de la semilla,
sino del estado del corazón. El problema no es que Dios no hable, sino que a
veces no escuchamos, no profundizamos o dejamos que otras preocupaciones
ahoguen la Palabra.
6.
Fruto en perseverancia
El
terreno bueno no es el perfecto, sino el que acoge, comprende y
persevera. Dar fruto —treinta, sesenta o cien— no significa éxito
inmediato, sino fidelidad constante a la Palabra recibida.
7.
Santo Tomás de Aquino: fe que busca entender
En
la memoria de Santo Tomás, la Iglesia nos presenta un modelo de “tierra buena”.
Él acogió la Palabra con inteligencia y humildad, uniendo fe y razón. Su vida
nos enseña que comprender la fe no la debilita, sino que la hace más fecunda.
8.
Llamados a ser casa y campo de Dios
Hoy,
la liturgia nos invita a reconocer que somos, a la vez, la casa que Dios
construye y el campo que Él siembra. Si confiamos en su fidelidad, cuidamos el
terreno del corazón y perseveramos, la promesa de Dios dará fruto abundante en
nuestra vida.
9.-
Las preocupaciones que ahogan la Palabra
Las
espinas son las preocupaciones, la seducción del dinero y del éxito. No son
cosas malas en sí, pero cuando ocupan el centro del corazón, asfixian la vida
de Dios en nosotros.
10.-
La fecundidad del corazón dócil
La
tierra buena es quien escucha, acoge y persevera. La fecundidad no depende del
talento, sino de la constancia y apertura a la gracia.
Santo
Tomás de Aquino: fe que busca entender
Santo
Tomás fue un hombre de “tierra buena”: escuchó la Palabra, la meditó con la
razón y la vivió con humildad. Nos enseña que la fe y la razón no se oponen,
sino que se iluminan mutuamente.
Examen
personal y compromiso
Hoy
la Palabra nos invita a preguntarnos:
👉 ¿Qué tipo de terreno soy?
👉 ¿Qué necesito remover,
limpiar o profundizar para que Cristo dé fruto en mí?
Como
Santo Tomás, pidamos amar la verdad, vivirla y dejar que transforme nuestra
vida.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...