Nuestra Fe | ReL*
10 formas
para practicar un ayuno diferente en esta Cuaresma
Cuando se habla de ayuno lo
primero que viene a la mente es dejar de comer. Últimamente
también se ha asociado a otras acciones fÃsicas como dejar de fumar, beber, o
incluso reducir el tiempo de uso de las pantallas.
Pero el ayuno puede ir mucho
más allá y centrarse en actitudes de cada uno. Asà lo
cree el padre Ed Broom, experto en retiros espirituales y en la evangelización
a través de los medios de comunicación.
Este religioso se pregunta cuáles podrÃan ser
algunas formas concretas de practicar el ayuno. Y antes de nada recuerda que el
ayuno no es una mera dieta con el simple deseo de perder algunos kilos de más.
Más bien, el propósito del ayuno es agradar a Dios, convertir los
corazones y rogar por la conversión de los demás. En otras palabras,
¡el ayuno debe tener una intención sobrenatural!
Por ello, en este artÃculo propone diez maneras de
cómo podemos ayunar.
1. Come menos
y recibe más la Santa EucaristÃa
Con esta práctica –afirma el padre Broom- se da
más importancia a la vida espiritual y a la salvación del alma. Y recuerda lo
que dijo Jesús: “No trabajéis por el alimento perecedero, sino por el alimento
que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del Hombre, porque a
éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello” (Jn 6, 27).
2. Controla tu
lengua
Para este segundo punto este religioso recomienda
encarecidamente la lectura del capÃtulo tercero de la EpÃstola de Santiago, “
¡una de las mejores exhortaciones del mundo para trabajar en el control de
nuestra lengua!”. Y recoge otra cita muy conocida de este apóstol: “Debemos
estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar” (St. 1, 19).
3. Momentos
heroicos
En su libro Camino, San JosemarÃa, fundador del
Opus Dei, acuñó el término “minuto heroico”. “Es la hora, en punto, de
levantarte. Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y… ¡arriba! —El minuto
heroico: ahà tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita
tu naturaleza”, escribÃa el santo.
Con esto –añade Ed Broom- San JosemarÃa afirma
que tan pronto como escuchemos el despertador debemos levantarnos de la cama,
rezar y comenzar nuestro dÃa. ¡El demonio de la pereza nos anima a presionar el
botón de apagar!
4. Controla la
mirada
Los ojos son el espejo del alma. El Rey David se
sumió en el pecado que condujo al asesinato de UrÃas el Hitita por la sencilla
razón de que dejó que llevarse por las miradas. Sus ojos miraron y no se
apartaron sobre una mujer casada: Betsabé. Los pensamientos adúlteros
condujeron al adulterio fÃsico, a la negación de su pecado y finalmente a matar
a un hombre inocente. Por ello, este tiempo es propicio para esforzarse por por
vivir la Bienaventuranza: “Bienaventurados los puros de corazón, ellos verán a
Dios”.
5. Puntualidad
El padre Broom recoge una cita del Evangelio de
San Lucas en la que Jesús afirma: “El que es fiel en lo insignificante (en lo
poco), lo es también en lo importante”. Por ello, este oblato recuerda que ser
puntual y estar a la hora es una señal de orden, respeto por los demás y un
medio para realizar las tareas bien y a tiempo.
6. Escucha a
los demás
Es muy fácil interrumpir a otros cuando hablan y
tratar de imponer nuestras propias ideas incluso antes de que la persona haya
terminado su idea. La caridad, que significa amor por Dios y por los demás,
enseña a respetar a los demás y permitirles hablar sin interrumpir e imponer
nuestras propias ideas.
Escuchar a los demás también es un acto de
humildad, ¡poner a los demás antes que a nosotros mismos!, agrega este
sacerdote, que también añade una cita de Jesús en el Evangelio de Mateo:
“Aprended de mà que soy manso y humilde de corazón”.
7. Más
agradecidos y menos quejas
No hay que permitir que pase un solo dÃa sin que
se dé gracias a Dios. De hecho, afirma el padre Broom, “deberÃamos estar
constantemente agradeciendo a Dios”. E igualmente es conveniente acostumbrarse
también de ser también agradecidos con los demás. “Dad gracias al Señor porque
es bueno, porque es eterna su misericordia” (Salmo 118).
8. SonrÃe,
incluso si no tienes ganas
De hecho, esto podrÃa ser una gran penitencia:
sonreÃr a alguien, incluso cuando estás cansado, con dolor de cabeza o un
resfriado. Esta es la virtud heroica. Una sonrisa es algo pequeño, pero es
contagiosa. De hecho, una sonrisa sincera puede elevar a quienes la ven de la
desolación a un estado de consuelo. Una de las señales más evidentes de ser un
seguidor de Jesús es la sonrisa de alegrÃa que irradia la cara. “Estad siempre
alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres”, dice San Pablo en su EpÃstola
a los Filipenses (4,4).
9. Reza,
incluso cuando no te apetezca
Afirma el padre Broom que “desafortunadamente,
muchos de nosotros basamos nuestra vida espiritual en simples sentimientos que
son efÃmeros, transitorios y pasajeros como el rocÃo que se evapora por el sol
de la mañana Nuestro mejor ejemplo es, por supuesto, Nuestro Señor y Salvador
Jesucristo en el huerto de Getsemanà (Lucas 22: 39-46). Cuando Jesús estaba
experimentando una agonÃa y desolación mortal que extraÃa grandes gotas de
sangre de sus poros, en realidad no tenÃa ganas de orar. Sin embargo, Jesús oró
aún más fervientemente.
Por lo tanto, practiquemos el ayuno y la
penitencia en nuestras vidas y tengamos un tiempo y un lugar establecido para
rezar y rezar a veces, incluso cuando no tenemos ganas. ¡Esto es penitencia y
verdadero amor por Dios! ¡Esta es una señal de verdadera madurez en la fe!”
10. Un
estÃmulo: ánimo
En este último punto, el padre Broom invita a que
“salgamos de nuestro caparazón egoÃsta y concentrémonos más en Dios y en ver a
Jesús en los demás, imitando al buen samaritano. Aprendamos a ser un Simón de
Cirene y ayudar a nuestros hermanos y hermanas que llevan el peso de una cruz
muy pesada. Podemos aligerarlo alentándolos con palabras, gestos motivadores y
con un corazón lleno de amor y compasión. Recuerda la regla de oro: ‘Haz a los
demás lo que te gustarÃa que te hagan a ti’. (Mt. 7:12) ¡En las difÃciles
tormentas de la batalla terrenal, una palabra de aliento puede ser un viento
poderoso en las velas!”.
*Fuente:
ReL


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