Papa León XIV | VN
El Papa: «Como pastor no
puedo estar a favor de la guerra, han muerto demasiados inocentes»
En el vuelo a
Roma, León XIV reitera que su primera misión es anunciar el Evangelio a los
pueblos. También, recuerda a los niños víctimas de la guerra en Irán y en el
Líbano, condena la pena de muerte e insiste en el derecho internacional. Sobre
los migrantes, pregunta: «¿Qué hace el Norte por el Sur del mundo?». Sobre las
parejas homosexuales, confirma que la Santa Sede no está de acuerdo con la
bendición formalizada en Alemania.
«Buenos días a
todos, espero que estén bien y que estén listos para otro viaje. ¡Ya con las
baterías cargadas!». El Papa León XIV ha concluido su largo viaje apostólico
por África y, en el vuelo desde Malabo —última etapa en Guinea Ecuatorial—
hacia Roma, responde a las preguntas de cinco de los aproximadamente 70
periodistas que le han acompañado en este viaje internacional. La guerra, las
negociaciones entre EE. UU. e Irán, la cuestión migratoria, la pena de muerte y
la bendición de las parejas homosexuales, entre los temas abordados por el
Pontífice durante la entrevista, precedida por una reflexión del Papa León
sobre la experiencia que acaba de vivir en África.
«Cuando hago
un viaje, hablo en mi propio nombre; sin embargo, hoy, como Papa, Obispo de
Roma, se trata sobre todo de un viaje apostólico y pastoral para encontrar,
acompañar y conocer al pueblo de Dios. Muchas veces el interés es más bien
político: “¿Qué dice el Papa sobre este o aquel tema? ¿Por qué no juzga al
gobierno de un país u otro?”. Y hay muchas cosas que decir, sin duda. He
hablado de justicia y hay temas ahí. Pero esa no es la primera palabra: el
viaje debe interpretarse sobre todo como la expresión de querer anunciar el
Evangelio, de proclamar el mensaje de Jesucristo, lo cual es entonces una forma
de acercarse al pueblo en su alegría, en la profundidad de su fe, pero también
en su sufrimiento. Allí, claro, muchas veces es necesario hacer comentarios o
buscar cómo animar al propio pueblo a asumir responsabilidades en su vida. Es
importante hablar también con los jefes de Estado, para fomentar un cambio de
mentalidad o una mayor apertura a pensar en el bien del pueblo, una posibilidad
de abordar cuestiones como la distribución de los bienes de un país. En las
conversaciones que hemos mantenido hemos hecho un poco de todo, pero sobre todo
ver, encontrarme con el pueblo con este entusiasmo. Estoy muy contento con todo
el viaje, pero vivir, acompañar, caminar con el pueblo de Guinea Ecuatorial ha
sido verdaderamente una bendición con el agua… Estaban contentos con las
lluvias del otro día, pero sobre todo esta señal de compartir con una Iglesia
universal lo que celebramos en nuestra fe.
Ignazio Ingrao
(Tg1): Santidad, gracias por este viaje lleno de encuentros, historias y
rostros. En el encuentro por la paz celebrado en Bamenda, Camerún, usted
describió un mundo al revés, en el que un puñado de tiranos amenaza con
destruir el planeta. La paz, dijo, no hay que inventarla, sino acogerla. Las
negociaciones sobre el conflicto en Irán están sumidas en el caos, con graves
repercusiones en la economía mundial. ¿Aboga usted por un cambio de régimen en
Irán, dado que también la sociedad civil y los estudiantes han salido a la
calle en los últimos meses y existe preocupación en el mundo por la carrera
nuclear? ¿Qué llamamiento dirige a Estados Unidos, Irán e Israel para salir del
punto muerto y detener la escalada? ¿Deberían involucrarse más la OTAN y
Europa?
Me gustaría
empezar diciendo que hay que promover una nueva actitud y una cultura de paz.
Muchas veces, cuando evaluamos ciertas situaciones, la respuesta inmediata es
que hay que intervenir con violencia, con la guerra, atacando. Lo que hemos
visto es que han muerto muchos inocentes. Acabo de ver la carta de algunas
familias de los niños que murieron el primer día del ataque. Y hablan de que ya
han perdido a sus hijos, a sus hijas, a los niños que murieron en ese (ataque).
La cuestión no es si cambia el régimen o no cambia el régimen, la cuestión es
cómo promover los valores en los que creemos sin la muerte de tantos inocentes.
La cuestión de Irán es evidentemente muy compleja. En las mismas negociaciones
que se están llevando a cabo, un día Irán dice que sí y Estados Unidos dice que
no, y viceversa, y no sabemos hacia dónde se va. Se ha creado esta situación
caótica, crítica para la economía mundial, pero además hay toda una población
en Irán de personas inocentes que están sufriendo por esta guerra. Así que
sobre el cambio de régimen, sí o no: no está claro qué régimen hay en este
momento, tras los primeros días de los ataques de Israel y Estados Unidos a
Irán. Más bien me gustaría alentar la continuación del diálogo por la paz, que
las partes intenten poner todos los esfuerzos para promover la paz, alejar la
amenaza de la guerra y que se respete el derecho internacional. Es muy
importante que se proteja a los inocentes, como no ha ocurrido en varios
lugares. Llevo conmigo una foto de un niño musulmán que, durante la visita al
Líbano, estaba allí esperando con un cartel que decía «Bienvenido, Papa León»;
luego, en esta última parte de la guerra, fue asesinado. Son muchas las
situaciones humanas y creo que debemos ser capaces de pensar de esta manera.
Como Iglesia —lo repito— y como pastor, no puedo estar a favor de la guerra. Y
me gustaría animar a todos a esforzarse por buscar respuestas que provengan de
una cultura de paz y no de odio y división.
Eva Fernández
(Radio Cope): Acabamos de pisar un continente en el que muchas de las
personas desean, sueñan, viajar a Europa. Su próximo viaje va a ser a España,
donde la cuestión migratoria va a ocupar un lugar importante sobre todo en
Canarias. Santidad sabe que el tema de la migración en España produce gran
debate y polarización. Incluso entre los propios católicos no hay un cierto
claro en su posición. ¿Qué podría decirnos a los españoles, en concreto a los
católicos respecto a la inmigración? Y me va a permitir, el próximo viaje va a
ser a España. Sabemos que tiene ilusión, intención de viajar a Perú, quizás
Argentina y Uruguay, pero también nuestra pregunta es si ¿tiene ganas de
saludar a la Virgen de Guadalupe?
El tema de la
inmigración es muy complejo y afecta a muchos países, no solo a España, no solo
a Europa, a Estados Unidos, ¡es un fenómeno mundial! Por eso, mi respuesta
empieza con una pregunta: ¿qué hace el Norte del mundo para ayudar al Sur del
mundo o a esos países donde los jóvenes hoy no encuentran un futuro y, por eso,
viven este sueño de querer ir hacia el Norte? Todos quieren ir hacia el Norte,
pero muchas veces el Norte no tiene respuestas sobre cómo ofrecerles
posibilidades. Muchos sufren… El tema del tráfico de personas, el
«trafficking», también forma parte de la migración. Personalmente, creo que un
Estado tiene derecho a establecer normas en sus fronteras. No digo que todos
deban entrar sin un orden, creando a veces en los lugares a los que van
situaciones más injustas que las que han dejado atrás. Pero, dicho esto, me
pregunto: ¿qué hacemos en los países más ricos para cambiar la situación en los
países más pobres? ¿Por qué no podemos intentar, tanto con ayudas estatales
como con inversiones de las grandes empresas ricas, de las multinacionales,
cambiar la situación en países como los que hemos visitado en este viaje?
África es considerada por mucha gente como un lugar al que se puede ir a
extraer minerales, a tomar sus riquezas para la riqueza de otros, en otros
países. Quizá a nivel mundial deberíamos trabajar más para promover una mayor
justicia, igualdad y el desarrollo de estos países africanos, para que no
tengan la necesidad de emigrar a otros países, a España, etc. Y el otro punto
que me gustaría abordar es que, en cualquier caso, son seres humanos y debemos
tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que
a los animales. Hay un gran desafío: un país puede decir que no puede acoger a
más personas, pero cuando llegan, son seres humanos y merecen el respeto que le
corresponde a todo ser humano por su dignidad.
¿Y los
próximos viajes?
Tengo muchas
ganas de visitar varios países de América Latina. De momento no está
confirmado, ya veremos. Esperamos.
Arthur Herlin
(Paris Match): Santo Padre, le agradecemos enormemente este extraordinario
viaje. Ha sido maravilloso. Durante este viaje se ha reunido con algunos de los
líderes más autoritarios del mundo. ¿Cómo evita que su presencia otorgue
autoridad moral a estos regímenes? ¿No se trata, por así decirlo, de un «lavado
de imagen» gracias al Papa?
Ciertamente,
la presencia de un Papa junto a cualquier jefe de Estado puede interpretarse de
diversas maneras. Puede interpretarse —y algunos lo han interpretado así— como
si el Papa o la Iglesia estuvieran diciendo que está bien vivir de esa manera.
Otros pueden decir cosas diferentes. Me gustaría volver a lo que dije en mis
observaciones iniciales sobre la importancia de comprender el objetivo
principal de los viajes que realizo, que el Papa realiza: visitar a las
personas. Y sobre el gran valor que la Santa Sede sigue otorgando, a veces con
grandes sacrificios, al mantenimiento de relaciones diplomáticas con países de
todo el mundo. Y a veces tenemos relaciones diplomáticas con países que tienen
líderes autoritarios. Tenemos la oportunidad de hablar con ellos a nivel
diplomático, a nivel formal. No siempre hacemos grandes declaraciones de
crítica, de juicio o de condena. Pero hay muchísimo trabajo que se lleva a cabo
entre bastidores para promover la justicia, para promover causas humanitarias,
para buscar, a veces, situaciones en las que hay presos políticos y encontrar
una manera de liberarlos. Situaciones de hambre, de enfermedad, etc. Así pues,
la Santa Sede, manteniendo la neutralidad y buscando formas de continuar una
relación diplomática positiva con tantos países diferentes, en realidad está
tratando de aplicar el Evangelio a las situaciones concretas para que la vida
de las personas pueda mejorar. La gente interpretará el resto como quiera, pero
creo que es importante para nosotros buscar la mejor manera posible de ayudar
al pueblo de cualquier país.
Verena
Stefanie Shälter (ARD Rundfunk): Santo Padre, enhorabuena por su primer viaje
papal al Sur del mundo. Hemos visto mucho entusiasmo y también, diría yo,
euforia. Imagino que también ha sido muy emotivo para usted. Me gustaría saber
cómo valora la decisión del cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y
Freising, de conceder permiso para bendecir a las parejas del mismo sexo en su
diócesis. Y a la luz de las diferentes perspectivas culturales y teológicas,
sobre todo en África, ¿cómo piensa preservar la unidad de la Iglesia universal
en esta cuestión?
En primer
lugar, creo que es muy importante comprender que la unidad o la división de la
Iglesia no debería girar en torno a cuestiones sexuales. Tendemos a pensar que
cuando la Iglesia habla de moral, el único tema moral es el sexual. En
realidad, creo que hay cuestiones mucho más amplias e importantes, como la
justicia, la igualdad, la libertad de hombres y mujeres, la libertad religiosa,
que deberían tener prioridad sobre esa cuestión concreta. La Santa Sede ya ha
hablado con los obispos alemanes. La Santa Sede ha dejado claro que no estamos
de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas —en este caso, parejas
homosexuales, como usted ha preguntado— o de parejas en situaciones
irregulares, más allá de lo que el Papa Francisco ha permitido específicamente
al decir que todas las personas reciban la bendición. Cuando un sacerdote
imparte la bendición al final de la misa, cuando el Papa imparte la bendición
al final de una gran celebración como la que hemos tenido hoy, hay bendiciones
para todas las personas. La famosa expresión de Francisco «todos, todos, todos»
expresa la convicción de la Iglesia de que todos son acogidos, todos están
invitados, todos están invitados a seguir a Jesús y todos están invitados a
buscar la conversión en su propia vida. Ir más allá de esto hoy, creo que puede
causar más desunión que unidad, y que deberíamos tratar de construir nuestra
unidad sobre Jesucristo y sobre lo que Jesucristo enseña. Esta es mi respuesta
a la pregunta.
Anneliese
Taggart (Newsmax TV): Santo Padre, en este viaje ha hablado de cómo las
personas tienen hambre y sed de justicia. Precisamente esta mañana se ha
informado de que Irán ha ejecutado a otro miembro de la oposición, y esto
ocurre mientras el régimen ha ahorcado públicamente a muchas otras personas y
ha asesinado a miles de sus propios ciudadanos. ¿Condena estas acciones? ¿Tiene
algún mensaje para el régimen iraní?
Condeno todas
las acciones injustas. Condeno el asesinato de personas. Condeno la pena de
muerte. Creo que la vida humana debe ser respetada y que la vida de todas las
personas —desde la concepción hasta la muerte natural— debe ser respetada y
protegida. Por lo tanto, cuando un régimen, cuando un país toma decisiones que
quitan injustamente la vida a otras personas, es evidentemente algo que debe
ser condenado.
Vaticannews.va


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