Nuestra Fe | Patricia Ynestroza
La Plaza de Cibeles se llenó
de música y fe en la IV Fiesta de Resurrección
Madrid celebró
la Resurrección en la Plaza de Cibeles con música, fe y miles de asistentes en
la IV Fiesta de Resurrección organizada por la ACdP, un evento que unió a
familias y jóvenes en una tarde de baile, oración por la paz y conciertos de
Gypsy Kings, Liz Mitchell y Hakuna.
Madrid vivió
esta tarde de sábado una celebración multitudinaria marcada por la alegría, la
música y el espíritu cristiano con la IV edición de la Fiesta de Resurrección,
organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). El evento
comenzó alrededor de las 18:30 horas en la emblemática Plaza de Cibeles,
reuniendo a familias, jóvenes y adultos que acudieron para conmemorar la
Resurrección de Jesucristo.
A pesar del
cielo gris que amenazaba lluvia, miles de asistentes se mantuvieron firmes
durante más de tres horas y media, participando activamente en una jornada que
combinó espectáculo musical y momentos de oración.
Un inicio vibrante con DJ El Pulpo
A las 18:15 en
punto, el conocido DJ El Pulpo, uno de los más populares de España, fue el
encargado de calentar el ambiente y preparar al público para recibir a los
artistas invitados. Con música animada y frases que encendieron el entusiasmo,
el DJ hizo bailar a la multitud al grito de:
“¡Los
católicos no somos aburridos!”
Las palmas en
alto, sonrisas y coros espontáneos llenaron la plaza. La energía juvenil era
evidente: gritos, canciones compartidas y un ambiente de fiesta que transformó
Cibeles en un gran encuentro de celebración cristiana.
Agradecimientos y mensaje de unidad por la paz
Tras la
animación inicial, el presentador dedicó palabras de agradecimiento a todos los
que hicieron posible el evento. Mencionó especialmente a la ACdP, al
Ayuntamiento de Madrid por permitir el uso del espacio, y a los cuerpos de
seguridad, policías, bomberos y personal sanitario presentes para garantizar el
bienestar de los asistentes.
Uno de los
momentos más significativos llegó cuando se recordó la jornada de oración por
la paz convocada por el Papa, celebrada simultáneamente en Roma desde la
Basílica Vaticana. En ese contexto, el evento se unió espiritualmente a esa
intención universal.
Un joven talento y una canción con alma
La música
también dio espacio a nuevos talentos. Se presentó a Ángel Catela, un joven de
21 años, quien subió por primera vez al escenario para interpretar su canción
“Gólgota”, una pieza melodiosa y emotiva que conmovió a los presentes.
El cardenal José Cobo Cano bendijo el inicio oficial
Posteriormente,
el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo Cano, tomó la palabra para leer un
mensaje del Papa León XIV agradeciendo el evento y pidió al público diez
segundos de silencio, uniéndose así al llamado del Papa en oración por la paz
en el mundo. Tras este momento solemne, impartió la bendición que dio inicio
oficial al concierto.
Gypsy Kings, Liz Mitchell y Hakuna: una noche
inolvidable
La parte
musical arrancó con fuerza con la presentación de los Gypsy Kings, quienes
interpretaron seis canciones llenas de su característico ritmo, provocando
aplausos y baile entre los asistentes.
Luego subió al
escenario Liz Mitchell, exintegrante del legendario grupo Boney M, quien hizo
revivir el espíritu de los años 80 con canciones que despertaron nostalgia y
entusiasmo en el público.
Finalmente, el
cierre estuvo a cargo del grupo cristiano Hakuna Music Group, que emocionó con
un repertorio centrado en la alabanza a Cristo y a la Virgen María. Su
actuación fue recibida con especial fervor por los más jóvenes, muchos de ellos
adolescentes desde los 13 años, que cantaron a coro cada tema como si fuera una
oración colectiva.
El concierto
culminó con una interpretación del Salve Rociera, momento especialmente
conmovedor en el que miles de voces se unieron en una misma plegaria musical,
dejando una imagen poderosa: una plaza entera cantando con devoción y alegría
al Jesús Resucitado y a la Madre de Dios.
Una celebración que confirma que la fe también se
canta
La IV Fiesta
de Resurrección en Madrid no solo fue un evento musical, sino un testimonio
vivo de una fe celebrada con entusiasmo. En medio de canciones, bailes y
oración, la Plaza de Cibeles se convirtió por unas horas en un lugar donde la
juventud y las familias proclamaron con alegría el mensaje central del
cristianismo: Cristo ha resucitado.


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