Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
San Juan Bautista, tres palabras: Anuncio, Alegría y Misión
(Miércoles
24 de junio 2026.Solennidad. Natividad de San Juan Bautista, lecturas: Isaías
49,1-6. Salmo 138,1-15. Hechos de los Apóstoles 13,22-26 San Lucas 1,57-66.80)
Queridos
hermanos y hermanas:
Hoy
la Iglesia celebra con gran alegría la Natividad de San Juan Bautista, uno de
los pocos santos cuyo nacimiento celebramos litúrgicamente. Su vida fue
preparada por Dios desde antes de nacer para una misión especial: anunciar la
llegada del Mesías. A la luz de las lecturas, podemos reflexionar en tres
palabras que iluminan nuestra vida cristiana: Anuncio, Alegría y Misión.
1.
Anuncio:
Dios nos llama desde el seno materno.
En
la primera lectura, el profeta Isaías nos presenta a un servidor elegido por
Dios desde el vientre de su madre. No es una elección improvisada, sino un
proyecto de amor que Dios había preparado desde siempre.
Juan
Bautista también fue anunciado y consagrado antes de nacer. Su vida tenía un
propósito claro: preparar los caminos del Señor.
Para
nuestra vida esto significa:
- Dios conoce
nuestra historia y tiene un plan para cada uno de nosotros.
- Ninguna vida
es fruto del azar; todos hemos sido llamados por amor.
- Cada
bautizado está llamado a ser voz que anuncie a Cristo en su familia, trabajo y
comunidad.
- Debemos
descubrir cada día cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida.
2.
Alegría:
Dios visita a su pueblo.
El
Salmo 138
nos recuerda que Dios nos conoce profundamente: «Tú has creado mis entrañas, me
has tejido en el seno materno».
El
Evangelio nos muestra cómo el nacimiento de Juan llena de alegría a sus padres,
familiares y vecinos. Todos reconocen que la mano de Dios estaba actuando.
La
alegría cristiana nace cuando descubrimos la presencia de Dios en nuestra vida.
Algunas
enseñanzas:
-
La verdadera alegría no depende de las
circunstancias, sino de saber que Dios camina con nosotros.
-
Cada vida humana es motivo de gozo y gratitud.
-
Debemos aprender a reconocer las maravillas que
Dios realiza cada día.
- Una familia que confía en Dios se convierte en fuente de alegría para los
demás.
3.
Misión:
Preparar el camino al Señor.
En
la segunda lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, san Pablo
recuerda la misión de Juan Bautista: anunciar que detrás de él venía uno más
grande, Jesucristo.
Juan
nunca buscó protagonismo. Su grandeza consistió en señalar a Cristo y decir: «Él
debe crecer y yo disminuir».
También
nosotros hemos recibido una misión:
-
Ser testigos de Cristo en medio del mundo.
-
Preparar el corazón de las personas para el
encuentro con Dios.
-
Vivir con humildad, sin buscar reconocimientos
personales.
-
Llevar esperanza a quienes están desanimados y
alejados de la fe.
Conclusión
Hermanos
y hermanas, la Natividad de San Juan Bautista nos invita a recordar que Dios
nos llama para algo grande.
Anuncio, porque hemos
sido elegidos para proclamar la presencia de Dios.
Alegría, porque el
Señor sigue actuando en nuestra historia y en nuestras familias.
Misión, porque
estamos llamados a preparar el camino para que Cristo llegue al corazón de
muchos.
Que
San Juan Bautista nos enseñe a ser voz valiente del Evangelio, testigos alegres
de la fe y servidores humildes de la misión que Dios nos ha confiado. Amén.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...