Reflexión | P.
Ciprián Hilario, msc
Buscar a Dios
(Miércoles
8 de julio de la décima cuarta semana tiempo ordinario, lecturas: Oseas
10,1-3.7-8.12. Salmo 104,2-3.4-5.6-7. San Mateo 10,1-7)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de este dÃa nos invita a mirar nuestro corazón y preguntarnos
con sinceridad: ¿estamos buscando de verdad a Dios o solamente buscamos sus
beneficios? Las lecturas nos muestran que cuando el ser humano se aleja del
Señor, experimenta el vacÃo y la inseguridad; pero cuando vuelve a Él con un
corazón sincero, encuentra la vida, la paz y la esperanza. El tema que ilumina
esta celebración es: "Buscar a Dios".
1.
Primera lectura: Oseas 10,1-3.7-8.12. Buscar a Dios con un
corazón convertido. El profeta Oseas denuncia la infidelidad del pueblo de
Israel. Aunque la tierra producÃa abundantes frutos, el pueblo utilizó esa
prosperidad para alejarse de Dios y multiplicar sus Ãdolos. El bienestar
material no los acercó al Señor, sino que los hizo confiar en sus propias
fuerzas.
También
nosotros podemos caer en esa tentación. Cuando todo marcha bien,
fácilmente olvidamos la oración, la EucaristÃa, la Palabra de Dios y el
servicio a los hermanos. El corazón comienza a dividirse entre Dios y los
Ãdolos modernos: el dinero, el poder, el prestigio, el placer o el egoÃsmo.
Sin
embargo, el profeta no termina con una condena, sino con una invitación llena
de esperanza: "Siembren justicia, cosechen amor; rompan el barbecho de
sus tierras: es tiempo de buscar al Señor."
¡Qué
hermosa enseñanza! Buscar a Dios exige preparar el terreno del corazón. AsÃ
como un agricultor rompe la tierra dura antes de sembrar, también nosotros
debemos romper la dureza del orgullo, del rencor, de la indiferencia y del
pecado para que la gracia pueda dar fruto.
Buscar
a Dios significa:
-
dedicar tiempo a la oración;
-
reconciliarnos con Él en la confesión;
-
practicar la justicia y la caridad;
-
vivir una fe que transforme nuestra vida
cotidiana.
2.
El Salmo 104. Recordar las maravillas del Señor. El salmista nos dice:
"Recurran al Señor y a su poder; busquen continuamente su rostro."
Buscar a Dios no es un acto ocasional, sino una actitud permanente. Cada
dÃa necesitamos volver nuestra mirada hacia Él.
El
salmo también nos invita a recordar las maravillas que Dios ha realizado. La
memoria agradecida fortalece la fe. Quien olvida las bendiciones de Dios
termina creyendo que todo depende únicamente de sà mismo.
En
nuestra propia vida podemos recordar tantos momentos en que Dios nos sostuvo en
la enfermedad, en las dificultades económicas, en los problemas familiares o en
las tristezas. Esa memoria nos anima a seguir confiando.
3.
El Evangelio: Mateo 10,1-7. Buscar a Dios es aceptar la misión de anunciar
su Reino. Jesús llama a los doce apóstoles, les da autoridad sobre los
espÃritus impuros y sobre toda enfermedad, y luego los envÃa diciendo: "Vayan
y proclamen que el Reino de los cielos está cerca."
Antes
de enviarlos, Jesús los llamó para que estuvieran con Él. Nadie puede anunciar
a Cristo si primero no lo ha buscado y encontrado en la oración.
Este
Evangelio nos recuerda tres enseñanzas importantes:
-
Primera: Dios llama personas
sencillas. Los apóstoles no eran perfectos ni poderosos. Eran hombres
comunes que se dejaron transformar por Jesús.
-
Segunda: Jesús comparte su
autoridad con quienes confÃan en Él. Cuando buscamos sinceramente al Señor,
Él nos fortalece para vencer el mal y llevar esperanza a los demás.
-
Tercera: Todo bautizado es un
misionero. No solamente los sacerdotes o los religiosos anuncian el
Evangelio. También los padres de familia, los jóvenes, los niños y los ancianos
están llamados a llevar el Reino de Dios con su testimonio. El mejor anuncio no
siempre son las palabras, sino una vida coherente, llena de amor, de perdón, de
humildad y de servicio.
Aplicación
para nuestra vida. Las lecturas de hoy nos dejan varias preguntas:
-
¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida?
-
¿Estoy buscando verdaderamente al Señor o
solamente lo recuerdo cuando tengo problemas?
-
¿Qué "Ãdolos" debo abandonar para seguir
más de cerca a Cristo?
-
¿Estoy sembrando justicia, amor y misericordia?
-
¿Anuncio con mi vida que el Reino de Dios está
cerca?
Hoy
el Señor nos invita a renovar nuestra búsqueda de Él. Nunca es tarde para
volver a Dios. Él siempre espera con misericordia a quien lo busca con un
corazón sincero.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, el mundo necesita hombres y mujeres que busquen a Dios por
encima de todo. Quien busca al Señor encuentra la verdadera paz; quien
permanece unido a Él produce frutos de justicia y amor; quien escucha su
llamada se convierte en instrumento de esperanza para los demás.
Pidámosle
al Señor, en esta EucaristÃa, que rompa la dureza de nuestro corazón,
fortalezca nuestra fe y nos conceda la gracia de buscarlo cada dÃa con
sinceridad, para que también nosotros podamos anunciar con alegrÃa que el Reino
de los cielos está cerca. Amén.


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