La Iglesia Hoy | VN
El último llamamiento del
Papa a los lefebvrianos: no laceren la túnica de Cristo
La carta
enviada por León XIV al superior de la Fraternidad San Pío X lleva fecha del 29
de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, dos días antes de las anunciadas
consagraciones episcopales sin mandato pontificio que constituirían un nuevo
acto cismático
Tal y como
había anunciado en los últimos días durante su encuentro con los periodistas en
Castel Gandolfo, el Papa León ha enviado un último llamamiento a la Fraternidad
Sacerdotal San Pío X pidiéndole que no proceda a la consagración de cuatro
nuevos obispos sin mandato pontificio, prevista en Écône, Suiza, la mañana del
1 de julio.
«Con ánimo
paternal deseo dirigirme a usted —escribe León XIV— y, a través de usted, a los obispos, sacerdotes,
seminaristas y fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X,
consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del
apóstol Pedro. La Iglesia reconoce el apego a la vida litúrgica, el compromiso
con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la
Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades vinculadas a esta
Fraternidad. Esto ha motivado la actitud de atención y benevolencia que mis predecesores
les han manifestado constantemente».
«Con este
espíritu, y colmado de afecto cristiano —continúa el Pontífice—, les ruego y
les pido de todo corazón: ¡Den marcha atrás!. Les exhorto a considerar
atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que
cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso
válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación».
«La Iglesia
—se lee aún en la carta papal, redactada en francés y dirigida al Superior
general de la Fraternidad, don Davide Pagliarani— está dispuesta a emprender un
camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo pueda hacer posible y
fecundo. Rezo por ustedes porque lacerar la túnica indestructible de Cristo es
un pecado de extrema gravedad. Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte
sus corazones. En virtud de la autoridad recibida de Cristo, con el corazón
afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pedirles que desistan
de su propósito y encomiendo estas intenciones al Corazón Inmaculado de María,
Madre del Buen Consejo».
El Papa pide,
pues, una vez más a los lefebvrianos que renuncien a llevar a cabo el acto
cismático de las consagraciones episcopales sin mandato pontificio, y es
significativo que el argumento más contundente esgrimido en la carta sea el
bien de las almas de los fieles de la Fraternidad San Pío X, ya que ello haría
ilícitos y, en algunos casos (como la confesión sacramental y el matrimonio)
incluso inválidos los sacramentos celebrados.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Promueve el diálogo y la comunicación usando un lenguaje sencillo, preciso y respetuoso...