Reflexión | P. Ciprián Hilario, msc
Estén en vela, porque no saben que día vendrá su Señor
(Jueves
27 de agosto 2026. Vigésima primera semana tiempo ordinario, lecturas: 1
corintios 1,1-9. Salmo 144,2-3.4-5.6-7. San Mateo 24,42-51)
Queridos
hermanos y hermanas:
La
Palabra de Dios de hoy nos invita a vivir con el corazón despierto, firmes en
la fe y preparados para el encuentro con el Señor. El tema del Evangelio es una
llamada clara de Jesús: "Estén en vela, porque no saben qué día vendrá su
Señor." No es una invitación al miedo, sino a vivir cada día con
responsabilidad, fidelidad y esperanza.
1.
En la primera lectura (1 Corintios 1,1-9), san Pablo nos recuerda
que hemos sido llamados por Dios a la santidad.
Pablo
comienza su carta saludando a una comunidad que ha sido consagrada en Cristo
Jesús. Les recuerda que no son un pueblo cualquiera, sino una comunidad
elegida, enriquecida por Dios con muchos dones.
De
esta lectura aprendemos:
-
Dios nos llama por nuestro nombre y nos invita a
formar parte de su Iglesia.
-
Cada uno ha recibido dones y talentos para
ponerlos al servicio de los demás.
-
Dios es siempre fiel; aunque nosotros seamos
débiles, Él nunca abandona a quienes confían en Él.
-
La esperanza del cristiano está puesta en
Jesucristo, que nos fortalecerá hasta el final.
También
nosotros debemos preguntarnos: ¿Estoy aprovechando los dones que Dios me ha
dado o los tengo enterrados por la pereza, el miedo o la indiferencia?
2.
El Salmo 144 nos invita a bendecir al Señor todos los días.
El
salmista proclama: "Día tras día te bendeciré."
La
vigilancia cristiana comienza con un corazón agradecido.
Este
salmo nos enseña que:
-
Quien reconoce la grandeza de Dios vive con
alegría.
-
Recordar las maravillas del Señor fortalece
nuestra fe.
-
La alabanza nos ayuda a mantenernos despiertos
espiritualmente.
-
Un corazón agradecido está más preparado para
descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana.
Quien
deja de orar poco a poco se duerme espiritualmente.
3.
En el Evangelio (Mateo 24,42-51), Jesús nos llama a permanecer vigilantes.
Jesús
utiliza dos imágenes muy sencillas.
Primero
habla del dueño de casa que estaría despierto si supiera cuándo llegará el
ladrón. Después presenta al administrador fiel que cumple su deber mientras
espera el regreso de su señor.
La
enseñanza es muy clara:
-
No sabemos cuándo llegará el Señor.
-
Lo importante no es conocer la fecha, sino vivir
preparados.
-
La mejor preparación consiste en cumplir cada día
nuestra misión con amor y fidelidad.
-
La vigilancia no significa vivir con miedo, sino
vivir haciendo el bien.
Jesús
también advierte sobre el peligro de pensar: "Mi señor tarda."
Cuando
una persona cree que Dios está lejos:
-
descuida la oración;
-
abandona los sacramentos;
-
se acostumbra al pecado;
-
comienza a vivir solamente para sí misma.
En
cambio, el servidor fiel sigue haciendo el bien, aunque nadie lo vea, porque
sabe que trabaja para Dios.
4.
¿Cómo podemos vivir hoy esta vigilancia?
- Orando cada
día.
- Participando
con frecuencia en la Eucaristía.
- Viviendo en
gracia de Dios.
- Siendo
responsables en nuestros compromisos familiares, laborales y pastorales.
- Practicando
la caridad con quienes más necesitan de nosotros.
- Viviendo
cada día como si fuera una oportunidad para encontrarnos con Cristo.
Conclusión
Queridos
hermanos y hermanas, Jesús no nos pide adivinar el día de su venida; nos pide
vivir preparados. La mejor manera de esperar al Señor es vivir con fidelidad,
servir con humildad, amar con generosidad y perseverar en la fe.
Pidamos
al Señor la gracia de mantener siempre encendida la lámpara de nuestra fe, para
que cuando Él venga nos encuentre vigilantes, trabajando por su Reino y dando
buen testimonio con nuestra vida. Amén.


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